DONDE HAY UNA MADRE DE RODILLAS, NUNCA HABRA UN HIJO FRACASADO

Jeremías 31: 15-17 “Se oye un grito en Ramá, lamentos y amargo llanto. Es Raquel que llora por sus hijos y no quiere ser consolada; sus hijos ya no existen. Así dice el Señor: Reprime tu llanto, las lágrimas de tus ojos, pues tus obras tendrán su recompensa: tus hijos volverán del país enemigo afirma el Señor. Se vislumbra esperanza en tu futuro: tus hijos volverán a su patria afirma el Señor.

Esta palabra la escuché de una hermosa mujer de Dios y se volvió para mí una valiosa herramienta en la batalla por el corazón de mis hijos. Hay Continuar leyendo