NO DESPRECIEN LOS PEQUEÑOS COMIENZOS

Muchos de ustedes están a punto de darse por vencidos porque han estado creyéndole a Dios por algo específico por mucho tiempo y no han visto que se manifieste aún en lo natural.

El Señor me dio esta analogía de dos árboles. Dos semillas fueron plantadas en el mismo tiempo, de dos árboles diferentes. La primera semilla fue de un árbol de flor de cerezo y el otro era una semilla de un árbol de secoya. Ambos recibieron el mismo cuidado, ambos recibieron la misma cantidad de luz del sol y agua. El árbol de flor de cerezo creció rápidamente Continuar leyendo