ES TIEMPO DE PUJAR…NO MAS RETRASOS

Ahora, ¿porqué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como mujer de parto? Duélete y gime, hija de Sión, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos. Miqueas 4:9-10

Las últimas dos semanas han sido de luchas y aflicción. No comprendía lo que me pasaba hasta que Dios habló a mi corazón, ¡Puja! Porque estás como mujer de parto!. Debido a que lo que experimentamos en lo natural usualmente refleja lo que experimentamos en lo espiritual, podemos ver que hay tiempos donde la agonía y la aflicción son respuestas adecuadas y precursoras de un nacimiento espiritual, similar a un nacimiento en lo natural.  Agonizamos cuando algo que Dios quiere todavía no se manifiesta y nos dolemos a medida que nace lo nuevo que Dios quiere traer a la tierra.

Muchos de nosotros concebimos promesas de Dios que han sido como semillas implantadas en nuestros vientres espirituales, las cuales por mucho tiempo han esperado ser fecundadas. Dios ha estado nutriendo estas semillas con fe, esperanza y amor. Muchas veces el enemigo ha buscado abortarlas y ha logrado que nuestros corazones se enfermen mientras esperamos. Proverbios 13:12 dice: El vivir esperando atormenta el corazón; pero es un árbol de vida el deseo que se cumple. Dios ha protegido esas semillas por medio de la Sangre del Cordero para un tiempo como este.

¡Este es el tiempo de pujar! Muchos estamos ahora en ese proceso. Sin embargo, es igualmente cierto que hay un dolor agudo y desesperante que viene con dar a luz.  El trabajo de parto conlleva dolor y aflicción, es el cruzar por un sitio estrecho de transición.

Bárbara Yoder, define lo que es este proceso de ardua labor, dolor y aflicción y dice:  Esta es una clase especifica de oración que, al mismo tiempo, da a luz y guerrea (Isaías 66:7-9) (Isaías 42:12-14). Cuando una persona entra en un periodo de dolor y aflicción (dando a luz y/o guerreando), experimentará pesadez, opresión, una profunda y penetrante preocupación, una ansiedad que no se puede sacudir acerca de una condición o situación. A veces, la aflicción se extiende por semanas o meses, particularmente cuando Dios le pone carga a una persona acerca de algo o alguien.

Ardua labor, dolor y aflicción se define como dar a luz, sentirse asqueado, desmayado, afligido o fatigado, sufrido, perturbado, inquietado.  En latín antiguo era un instrumento de tortura compuesto de tres varas donde una persona era atada.  Estar en dolor es estar perturbado, acongojado, en agonía, sufrir.  En otras palabras, no es una experiencia muy cómoda que digamos.  En muchas ocasiones, la persona, inicialmente, interpreta el dolor emocionalmente y se vuelven introspectivos, sospechando que hay algo mal con ellos.  Sin embargo, no es una emoción, es la carga del Señor, la voz del Señor que viene como una carga para llamar a la persona a unirse a El para dar a luz y/o ir a la guerra.

La única manera de liberar el dolor y la aflicción es a través de la oración. La persona se sentirá abrumada por una situación en particular, hasta que es liberada a través de la oración intercesora.  Es durante estos periodos de aflicción que las personas experimentan lo que dice Romanos 8:22-26 22 – Porque sabemos que toda la creación hasta ahora gime a una, y sufre como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos mientras esperamos la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque con esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque ¿quién espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia. De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que examina los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.

¡Este no es el momento para desmayarse! ¡Sujétate de los lados de la cama y puja! No puedes detenerte hasta que hayas parido todo lo que Dios ha puesto en tu interior. ¡Levántate! Hay un Rey en tu  vientre y está pateando con vida en su espíritu. Es el niño del destino, la semilla del mañana y el viento de la expectación. No lo abortes. Aliméntalo y abrázalo, pero no lo pierdas. Es el Rey. Es el Cristo en ti. La esperanza de gloria. De hecho, te darás cuenta que todo lo que necesitas para sobrevivir ya está en algún lugar dentro de tu vientre esperando para nacer.

  1. SANTIFICATE: Cruza a lo nuevo. Permite que el Señor te traiga a un sitio nuevo y vulnerable!  Josué 3-5 «Purifíquense, porque mañana el Señor hará maravillas en medio de ustedes.»
  2. AYUNA Y BUSCA A DIOS EN ORACION: Pídele a Dios que abra tus ojos para poder ver Su gloria. Haz una lista de promesas. (Jeremías 30:1)  Incluso una lista de las promesas, sueños y metas que han estado en tu corazón y que nunca han llegado a cumplirse plenamente y llévalas al trono de Su gracia.
  3. ADORALO: La Alabanza es más que un canto agradable o unas pocas palabras de adoración a Dios. La Alabanza trae la misma Presencia de Dios a tu vida. Tus enemigos huyen cuando alabas a Dios. Tus enfermedades y dolencias no pueden permanecer en tu cuerpo. La Alabanza te sana, te quita el cansancio. Si no, ¡pruébalo!. ¡Hazlo con gozo! 2 Crónicas 20 – Salmo 34

Isaías 42:13-14 El Señor se levanta como un gigante; despierta enojo, como un guerrero. Grita y deja oír su voz; ¡arremete con fuerza contra sus enemigos! «Desde hace mucho tiempo me he callado. He guardado silencio; me he contenido. Pero ahora voy a gritar como una parturienta; a un mismo tiempo voy a gruñir y jadear.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

Deja un Comentario