Una temporada de plenitud está sobre ti

LAS ESTACIONES DE CAMBIO TRAEN TRANSFORMACIONES DE DIOS

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. 2 Corintios 3:17-18

Gracias a Dios que el Espíritu Santo puede redimir nuestro tiempo y darnos sabiduría y discernimiento para reconocer los tiempos y las épocas ordenadas por Dios para nuestra vida. Esta palabra de Catherine Brown nos trae mucha revelación. Abramos nuestro corazón y nuestra mente a la realidad de la presencia de Dios en cada ciclo de nuestra vida y preparémonos  para cambiar a nuevas victorias.

En la mañana del 21 de Mayo del 2008, pude ver al Señor en una visión, se inclinó y escribió sobre la arena: “CAMBIO”. Reflexioné acerca de cómo era posible que la palabra pudiera mantenerse de una manera permanente, porque estaba escrita en arenas cambiantes. El Espíritu Santo le habló a mi corazón: “Todo cambio es temporal, porque sólo te guía hacia otro cambio continuo”

Contemplé este acertijo espiritual y respondí: “Señor, algunos cambios son permanentes”. Jesús me respondió: “El andar cristiano es transicional. Aunque incluye algunos cambios y por sí mismos no pueden ser revocados, la naturaleza del cambio es en sí misma un proceso continuo. Te llamé para que seas transformado de gloria en gloria, para que puedas ser más como Yo. El cambio que Yo ordeno en tu vida trae el deseo del Padre para transformar y conformar tu imagen en santidad y justicia”

UN TIEMPO KAIROS SE TRANSFORMA EN UN CATALIZADOR PARA LOS CAMBIOS DE DIOS

También en la visión, Jesús escribió otra palabra en la arena: “KAIROS”. Dijo: “Deseo hacer los cambios en los tiempos y estaciones señalados en las vidas de mis hijos, eso producirá una cosecha copiosa. Te dije que la temporada de plenitud está sobre ti. En estos días, el que cosecha alcanzará al que siembra. Mi tiempo KAIROS produce aceleración para el avance y la aceleración del Reino”

La preparación precede a la aceleración y muchos de mis hijos caminaron en una estación de preparación, rindiéndose al Refinador para que su fe pueda purificarse, galvanizarse y magnificarse para lo que viene. Te dije que el avivamiento del cual te hablé está aquí. Muchos trabajaron y vieron poco fruto, pero benditos son los que se mantuvieron creyendo incansablemente en la Esperanza y vivieron por mi mandamiento, amando el “DE REPENTE” de Dios hasta que se suelte sobre los mayordomos fieles. Echa tus redes hacia el otro lado y derramaré el maná del Cielo. (Lucas 5:6-7)

La quietud ante mí pavimentó el camino para que la estrategia apostólica del Cielo se suelte sobre la tierra. Una gracia apostólica fresca desciende para soltar la autoridad de gobierno y la compasión de mi Reino. Recibiste un manto para las convocatorias santas para invocar la gloria de Dios en la tierra y provocar la envidia de Israel. (Romanos 11:11-12)

Estoy reuniendo los cinco ministerios a través de naciones y continentes, para preparar a la Novia para mi regreso final. La comunión del Reino será mucho más evidente a los ojos del mundo en estos días. Te entregué las llaves de David (Isaías 22:22). Estás autorizado, señalado y ungido como rey y sacerdote por mi Padre. Cumple la Gran Comisión (Mateo 28:18-20). Cumple los dos grandes mandamientos (Mateo 22:37-40). Abraza el cambio, porque en la medida que lo hagas, te llevaré de gloria en gloria (2 Corintios 3:17-18). Tu eres mi discípulo, déjame influenciar tu destino mientras te rindes a mi Gracia en este tiempo señalado de cambio.

REFLEXIONES

Estaba profundamente impactada mientras reflexionaba en el uso que hace el Señor de la combinación de los elementos de cambio y en su tiempo KAIROS. La palabra griega KAIROS, hace referencia a un tiempo o estación señalada y se diferencia de la palabra CHRONOS, usada para describir un período general de tiempo. Una búsqueda rápida en la Biblia revelará que cuando llega un tiempo KAIROS de Dios sobre sus siervos, ¡VERDADERAMENTE HAY ACELERACION!

Cuando el ángel Gabriel le habló a Zacarías acerca del nacimiento de su futuro hijo, indicaba que sus palabras se cumplirían en esa estación (kairos) (Lucas 1:20).

Las promesas de Dios encuentran su cumplimiento en su tiempo kairos. El profeta Amós habló del tiempo kairos de Dios en relación al derramar del vino nuevo, cuando el que siembra alcanzaría al que siega (Amós 9:13). Los tiempos de cosecha traen la multiplicación de la gloria desde del Cielo hacia la tierra, en los tiempos kairos de Dios.

En Gálatas 6:9, el Apóstol Pablo escribe: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo (kairos) cosecharemos si no nos damos por vencidos”. Los tiempos kairos de Dios nos impulsan más allá de creer en un avivamiento hacia experimentar la realidad de nuestro avivamiento. Por lo tanto, el tiempo kairos se transforma en un catalizador para los cambios que Dios quiere producir en su gloria. ¡Aleluya!

En Mateo 17 leemos que Jesús se “transfiguró” ante sus discípulos en el monte (verso 2). La palabra griega utilizada aquí es metamorphoo, y significa transformación, cambio o transfiguración. En 2 Corintios 3:18 leemos: “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”

La palabra griega para transformación en este pasaje es la misma palabra utilizada cuando Jesús se transfiguró: ¡metamorphoo! Dios quiere que comprendamos que en nuestro tiempo divino señalado para el cambio, Él nos está transformando “en, para y a través” de su gloria. Qué revelación de gracia y gloria para la Iglesia: ¡Estamos en un tiempo de metamorfosis santa!

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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