DEJAME PURIFICAR TU CORAZON

«Sólo quien tiene limpias las manos y puro el corazón; Sólo quien no invoca a los ídolos ni hace juramentos a dioses falsos. Quien es así recibe bendiciones del Señor; ¡Dios, su salvador, le hace justicia!» Salmo 24:4-5

Definitivamente estos son los días en los cuales no podemos huir ni escondernos como lo hicieron Adán y Eva en el Edén. Durante este tiempo de preparación de lo viejo a lo nuevo, el enemigo ha tratado de amortajar al pueblo de Dios con un pesado peso de culpa y vergüenza. Dios, en su gran sabiduría, ha venido a lavarnos con el agua pura de Su palabra y con todo el poder de Su Espíritu Santo.

No podremos abrazar lo nuevo sino nos rendimos a este proceso y nos despojamos de la culpa, la vergüenza, y el pecado. Necesitamos rendirnos a este proceso de perfeccionamiento para avanzar y ser llevados a un nuevo nivel espiritual como una Iglesia pura, santa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante. Efesios 5 nos recomienda: Versos 15 al 17 Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.

Ciertamente dice el Señor, estoy trayendo sobre ti agua limpia, pura, te estoy limpiando de toda suciedad. Te estoy limpiando de todo aquello que te impida ver, estoy poniendo colirio en tus ojos y te estoy haciendo nuevo. Ciertamente traeré limpieza a tu corazón y a tu mente, traeré limpieza a tus labios, traeré limpieza a tu boca y ahora serán consagrados a Mí; cantarás a Mi nombre, hablarás a los perdidos y bendecirás a los demás. Ciertamente estoy poniendo jabón en cada área de tu vida y por lo tanto este año estarás limpio, estarás resplandeciente, serás nuevo, dice el Señor. (Ministerios Elías Palabra Profética para el año 2014)

“Muchos serán limpios y emblanquecidos y purificados;…” Daniel: 12:10a

Isaías 1:16-20 ¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda! »Vengan, pongamos las cosas en claro  —dice el Señor—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana! ¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo mejor de la tierra! ¿Se niegan y se rebelan? ¡Serán devorados por la espada!» El Señor mismo lo ha dicho.

OREMOS:

Padre no tengo la fuerza necesaria como para contener todo lo tóxico de mi vida. Mi obstinación no me permite dejar todo esto en el pasado. Necesito Tu ayuda. Líbrame de la amargura, el resentimiento y demás contaminantes que hayan aflorado en mi vida luego de años de estar escondido bajo la superficie. 

Padre creo en tu Palabra, y espero recibir tu bendición y tu favor en mi vida. He tomado la decisión de derribar todo muro de división que haya entre nosotros a través de la falta de perdón y el pecado, y te pido tu ayuda en esto. Solamente quiero comunicación abierta y sincera entre tú y yo, hoy he tomado la decisión de dejar en el pasado los males que me hayan hecho. Quiero hacer lo que haga falta para vivir la frescura de mi relación Contigo y con los demás. Señor oro por sabiduría para dejar todas mis batallas en Tus manos.

Creo que en este mismo momento estás obrando para redimir las situaciones dolorosas o frustrantes de mi vida. Prometiste tomar toda maldición que viniera en contra mía y revertirla para mi beneficio. Reclamo esa promesa y sé que tú la cumplirás en mi vida. Sé que tú me prosperarás dondequiera que vaya y que traerás justicia a mi vida. Señor, te pido valor y determinación para dejar atrás las desilusiones y penas del pasado. Por favor, toma mis cicatrices y conviértelas en estrellas para tu gloria. Que mi vida sea testimonio de lo que Tu gracia puede hacer.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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