DESATAME SEÑOR

Juan 11:39—Quiten la piedra —ordenó Jesús. Marta, la hermana del difunto, objetó: —Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí.  43-44 Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:—¡Lázaro, sal fuera! El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. —Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús.

Meditando en esta revelación del Señor, recordé un poema de mi amiga Olympia Leyton de Solórzano que hace algunos años fue para mi una oración: “Atada cual Lázaro en su tumba me encuentro hoy, inmóvil, muerta de aspiraciones, Continuar leyendo