TRIUNFE SOBRE SU PASADO Y ENFRENTESE SIN TEMOR A SU FUTURO

Así que el ángel les dijo a los que estaban allí, dispuestos a servirle: «¡Quítenle las ropas sucias!» Y a Josué le dijo: «Como puedes ver, ya te he liberado de tu culpa, y ahora voy a vestirte con ropas espléndidas.» Zacarías 3:4

En los últimos días he podido observar que muchas personas, aunque confesaron sus pecados a Dios implorando perdón y se apartaron, siguen recibiendo condenación y culpa. El perdón es lo más sublime de nuestra fe en Jesucristo. Y es sólo a través del perdón que podemos ser realmente libres para avanzar, sin estar encadenados a nuestro pasado. El perdón es un regalo para nosotros, pero se trata de un regalo que debemos estar igualmente dispuestos a otorgar a los demás, especialmente a nosotros mismos. Si Dios lo ha perdonado, también debe perdonarse a si mismo. Esto me hizo recordar esta palabra de Bobby Conner que les comparto hoy. Ningún error del pasado tiene el poder para condenarlo al fracaso ya que Cristo lo ha redimido con Su sangre y pagó el precio en la cruz por su Victoria eterna. Quienes viven atados al pasado, no pueden disfrutar las maravillas de las bendiciones de Dios para hoy y lo hermoso que tiene el Señor para mañana.

DIOS RESTAURA Y REFRESCA

Amado creyente hemos entrado en una nueva temporada. Es una época para empezar de nuevo. Estamos en un momento elegido divinamente de refresco y restauración: “Yo os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envíe contra vosotros. Comeréis hasta saciaros y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios el cual hizo maravillas con vosotros y nunca jamás será mi pueblo avergonzado” (Joel 2:25-26). Este es un nuevo día en que declarará con seguridad “¡EL PASADO YA PASO!” (ver Isaías 48:6-7).

 DIOS OFRECE PERDON

Una de las palabras más dulces en cualquier idioma es la palabra “PERDONADO”. Dios promete que incluso si sus pecados son rojos como el carmesí, si son llamativos, obvios y flagrantes han sido perdonados, lavados blancos como la nieve a causa de la sangre carmesí de Cristo (ver Isaías 1:18). No solamente algunos pecados o algunos errores sino todas y cada una de las traiciones, los pecados y las ofensas está debajo de la sangre de Cristo. Todo y cada uno de los pecados y errores han sido olvidados y borrados. Ciertamente, amados no importa lo complicada o torcida que haya estado su vida hasta ahora: Dios le ha dado abundante perdón y gracia a usted a través de la sangre derramada de Cristo en el Calvario.

Cielo y tierra pasarán pero “Su compasión jamás se agota” (Lamentaciones 3:20-22). ¿Por qué? Porque Cristo Jesús ya cargó con nuestros pecados e iniquidades. “…Por cuanto derramó Su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores” (Isaías 53:12).

DIOS SE OLVIDA DE SU PASADO

A través de nuestro arrepentimiento Dios abre camino para liberarnos de nuestro pasado. Hermanos y hermanas en Cristo reciban estas palabras de ánimo en su corazón: no permitan que sus fracasos en el pasado les impidan experimentar sus victorias futuras. Recuerden esta promesa vital: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8:1-2).

El Señor ya les ha colmado de perdón y gracia abundantes y extravagantes para darles la capacidad de dejar atrás cada uno de sus pecados y fracasos, los días de lamentaciones, dudas y temor, las muchas oportunidades perdidas y relaciones fracasadas, las épocas de volver a caer en pecado y de ser pasivos, las épocas de apartarse en las obras de la carne.

Cuando creemos en Su palabra de perdón y decidimos de corazón buscar al Señor descubrimos gracia y misericordia abrumadoras para cada día (ver Jeremías 29:12-13). No se rindan nunca: no cedan jamás a una mentalidad de culpabilidad y fracaso (ver Hebreos 10:35). Usted fue creado por su Hacedor para llevar Su gloria y presencia a un mundo perdido y moribundo. Dios tiene confianza en usted (ver Deuteronomio 28:13). Recuerde, usted es Su elegido (ver Efesios 2:10), elegido para “un momento como este” (Ester 4:14).

DIOS REDIME SUS HERIDAS

Ciertamente, fuimos sanados por las llagas de Jesucristo (ver Isaías 53:5). Reciba consuelo en esto, amado Creyente: Aun las heridas que ha sufrido usted se convertirán en grandes canales de sanidad. Cuando somos sanados de nuestras heridas, entonces recibimos gracia para sanar a los demás. Traemos la sanidad y el consuelo de Cristo a los demás, a aquellas partes en las que nosotros hemos sido afligidos (ver 1ª Tesalonicenses 5:11).

DIOS TRAE EL CAMBIO RADICAL

Dios está ahora mismo desencadenando un favor divino para que hagamos grandes proezas por Su gloria. En el Salmo 84:11 vemos cómo Él derrama Su bendiciones de gracia y gloria: “Porque sol y escudo es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”.

Aun si no tuvo éxito en días y años anteriores, no se descorazone. Dios dice: “¡Inténtalo de nuevo!” Es el tiempo de reagruparse e intentarlo de nuevo, sabiendo que el fracaso no es nunca parte del plan de Dios (ver Jeremías 29:11). Verá usted las puertas abiertas que le fueron cerradas anteriormente. Dios está trayendo un cambio radical. Oro para que su familia experimente el abrumador amor y favor de Dios al dejar atrás el pasado y aferrarse sin temor a las bendiciones y promesas de Dios.

Miqueas 7:18-19 ¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar. Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

 

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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