2014 ES UN AÑO PARA CREER Y CONFIAR

Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos. Lucas 22:32

Esta tarde leía el Post en Facebook de la Profeta Fabiola de Muñoz, gran mujer de Dios por la que siento gran admiración. Este decía: No se a quien Dios le esté hablando, pero escucho al Señor decirme “Dile que si Yo hablé, Yo lo ejecutaré, yo moveré todo para que sea hecho, que no se preocupe! La respuesta fue inmediata, mucho lo sentimos como un bálsamo en nuestro corazón.

Esto me hizo sentir que muchos se han sentido desanimados, las pruebas han sido duras y se han sentido cansados de luchar Pero el Señor les dice el día de hoy: No permitan más  que el desánimo sea un impedimento, sino que párense en una fe renovada. Puesto que, ciertamente es un nuevo tiempo y un nuevo día. Y, Mi misericordia y bondad han sido renovadas y vendrán sobre ustedes de una manera fresca. Permítanle a Mi Espíritu  lavar todo desánimo, desaliento y descorazonamiento.

Kathy Pelton también publicó esta palabra a principios del año que creo necesitamos recordar en este momento para activar nuestra fe. Ella dice:

Cada año el Señor me da una sola palabra para el año venidero, y aunque normalmente son palabras muy personales para mí y para mi familia, este año el Señor me dijo muy claramente que la palabra que me dio para el 2014 es para todos Sus hijos. Esa palabra es “CREE”. Hay un dicho: “ver para creer”, como cristianos debemos creer lo que todavía no vemos. Yo creo que este es un año en el que hemos realmente de ejercitar la capacidad de creer en lo que el Señor le ha dicho o prometido pero que todavía no vemos. Aunque hemos de vivir así cada día como hijos Suyos, el Señor lo está enfatizando para el año 2014.

¡ADIOS DESILUSION!

La clave para avanzar es creer en lo que el Señor te haya dicho. Cuando nos aferramos a una promesa del Señor y comenzamos a creer en aquella promesa parece que lo primero que nos ocurre es que el enemigo intenta robarnos la fe. Él llega con semillas de duda para intentar apartarnos del camino de la fe hacia un lugar de incredulidad. Pero debemos pedirle al Señor que nos perdone por nuestra incredulidad y que nos libere de las desilusiones de las experiencias pasadas. Cuando experimentamos un desengaño, es fácil esperar que nos defrauden. El Espíritu Santo nos da un don renovado de creer más allá de las decepciones pasadas y la fe de avanzar hacia las promesas que nos ha dado el Señor.

Ahora es el tiempo de deshacernos de las desilusiones y del temor porque sólo sirven para mantenernos estancados. Son como las arenas movedizas, haciendo que nos hundamos cada vez más en desilusión y desesperación. El creer te permitirá avanzar hacia adelante y elevarte por encima de lo que ven tus ojos. Al levantarte por encima de lo que está delante de ti (o detrás de ti) comenzarás a ver lo que ve tu Padre Celestial. Él sabe todo lo que necesitas y cómo vas a caminar en ello. Busca la sabiduría del Espíritu sobre los pasos que has de tomar y empieza a avanzar, sabiendo que el Señor hará sendas donde no parece haberlas.

Isaías 43:19: He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

AYUDAME EN MI INCREDULIDAD

En Marcos 9:14-29, leemos el relato de un padre cuyo hijo fue poseído por espíritu maligno. Este padre entiende el dolor de la desilusión y la incredulidad que puede venir tras años de esperanzas frustradas. Le trae su hijo a Jesús y le pide que sane a su hijo “si” puede. ¿Por qué “si”? Pues porque había pasado años viendo a su hijo atormentado y este padre se sintió inútil y desesperado. Cuando Jesús le pregunta por esta incredulidad, esto es lo que dice el padre: “Creo; ¡ayúdame en mi incredulidad!”

El Espíritu Santo se complace en ayudarnos a superar nuestra incredulidad; Él no es insensible ante nuestros sufrimientos y desilusiones. El padre en Marcos 9 podía haber dejado que su decepción le impidiera traer a su hijo a Jesús, pero trajo a Aquel que puede hacer lo imposible la semillita de esperanza que todavía quedaba. Si hubiera permanecido en su casa y sólo creyera en ser defraudado su hijo no se hubiera sanado. Sus esperanzas le dirigieron hacia una cita con la sanidad, no hacia la desilusión que había atrapado a su corazón.

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos de los sufrimientos; porque sabemos que el sufrimiento nos da firmeza para soportar, y esta firmeza nos permite salir aprobados, y el salir aprobados nos llena de esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado. Romanos 5:3-5

El creer es la llave para abrir la puerta que está delante de ti. Te impulsará hacia adelante y te pondrá de vuelta en la senda que el Señor te está preparando. Te animo a que renuncies completamente a ponerte de acuerdo con la expectativa de ser defraudado.  Es el momento de sembrar la semilla de esperanza en el corazón de tu Salvador y pedirle a Él que te ayude a vencer tu incredulidad. ¡¡CREE!!

Marcos 9:23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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