QUE NO NAUFRAGUE TU FE

Jesús le dijo a Simón Pedro en Lucas 22:31 ” »Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo”.

 Amados hay circunstancias que están llegando a nosotros que pueden hacernos reaccionar en nuestra carne en lugar de reaccionar en el Espíritu. Esta es parte de una palabra fue publicada ayer por Cindy Jacobs, creo que muchos nos sentiremos identificados con ella. En medio de todo caos y tormenta, el Señor nos da dirección y guía divina para no sentirnos olvidados o abandonados por Dios. Por el contrario, debemos comprender que antes que Dios verdaderamente nos pueda usar, pasaremos por un tiempo de zarandeo para preparnos.

“En los últimos días, se ha producido un incremento de ataques espirituales en el Cuerpo de Cristo. La raíz de estos asalto ha traído olas de desesperanza, desesperación y destrucción. En realidad, Satanás está haciendo un gran intento por hacer naufragar a los creyentes que están causándole un gran daño a su reino, usando muchos dispositivos para tratar de hundir completamente la nave de la visión que Dios les ha dado como individualmente y como ministerios. La Biblia dice en Apocalipsis 12:12 Que el diablo ha descendido con gran furia, porque sabe que le queda poco tiempo. Hay una intensa actividad demoníaca tratando de detener a los intercesores de Dios de orar las oraciones que conduzcan a la cosecha. Vamos a tener que tomar una fe fuerte y una renovada valentía para obtener las promesas de Dios en los próximos días. A través de la Sangre del Cordero, debemos estar dispuestos a colocarnos el Yelmo de la Salvación sobre nuestra mente para poder resistir las mentiras del enemigo de desaliento y desesperación”

Los esposos Burns publicaron esto de parte del Señor: “Es importante mantener la paz en tu medio ambiente espiritual, aún cuando el caos abunde y te rodee. Protégete estableciendo orden interno, y evitando encuentros caóticos tanto como te sea posible. Haz lo que puedas para mantenerte en calma aún en medio de la tormenta, dice el Señor. Confía en Mi que Yo te protegeré.”

Éxodo 15:13 Con tu amor inagotable guías al pueblo que redimiste. Con tu poder los guías a tu hogar sagrado.

En Marzo pasado les compartí una palabra de Doug Adisson que nos anunciaba un tiempo de Zarandeo. El escribió: Cuando nosotros somos ascendidos en llamados grandes o somos promocionados, se requiere que pasemos a través de un tiempo de pruebas. Todos hemos pasado por esto. Observe que dice: “Satanás me los ha pedido para zarandearlos”. Todos hemos pasado a través de un tiempo de zarandeos y cambios. Este tiempo de prueba está viniendo pero finalizará.

Lo más beneficioso para usted en este momento es darse cuenta que todo lo que le ha pasado ha sido permitido por Dios para ayudarle a madurar y crecer. Una vez que se dé cuenta de esto, obtendrá una mayor perspectiva sobre su vida y las pruebas que está enfrentando.

La vida nunca carecerá de tiempos difíciles y dolorosos. La clave de todo es como usted lo ve. Si piensa que todo lo que le está ocurriendo es castigo de Dios, el enemigo ha hecho un corto circuito en su crecimiento espiritual. Si cree que las cosas malas le suceden porque usted debe haber hecho algo malo, entonces lo más probable es que usted no saldrá del círculo del desaliento. La manera más fácil de crecer y madurar es darse cuenta que Dios lo ama y no es su enemigo. Comience a ver su dolor y decepción como un tiempo de aprendizaje.

Usted puede cambiar cualquier cosa en su vida ahora mismo, cambiando la forma en que ve y como le afecta. Aquí le tengo buenas noticias: Las personas que tienen un llamado celestial y un gran destino recibirán muchas decepciones y contrariedades. Esto es porque lo que aprenderán a través de todo esto será un firme fundamento que Dios pondrá para construir su llamado celestial.

Romanos 8:18-19 Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante. Pues toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos.

Salmos 18:1-3 ¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! Invoco al Señor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

 

 

 

 

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

Deja un Comentario