LA BATALLA POR SUS PROMESAS PROFETICAS

Al día siguiente, madrugaron y fueron al desierto de Tecoa. Mientras avanzaban, Josafat se detuvo y dijo: «Habitantes de Judá y de Jerusalén, escúchenme: ¡Confíen en el Señor, y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!» 2 Crónicas 20:20

Le han dado una profecía sobre su vida. ¿Qué hará con ella? Yo soy muy partidaria de buscar al Espíritu Santo para obtener el plan de batalla. Aunque las Escrituras sobre guerra espiritual (como aquella sobre ponernos toda la armadura de Dios (ver Efesios 6) son siempre verdad, creo que hay ciertas armas y ciertas estrategias que son las más adecuadas en ciertos momentos.

Por ejemplo, Dios le ordenó una vez a Josué, que los hombres en edad de ir a la guerra marcharan alrededor de la ciudad una vez al día por seis días, y después marcharan alrededor de la ciudad siete veces el séptimo día con los sacerdotes tocando las trompetas, para a continuación dar un grito de batalla tras el último largo toque (ver Josué 6). Esa estrategia derribó los muros de Jericó, pero no es la estrategia adecuada para toda batalla.

De cierto que vemos en la Biblia muchas estrategias de guerra. La clave es discernir y ejecutar la estrategia de batalla que Dios está dando para cada temporada en particular y para situaciones específicas. En esta época creo que la estrategia a utilizar es la que Pablo le dio a su hijo espiritual Timoteo:

1 Timoteo 1:18 Timoteo, hijo mío, te doy este encargo porque tengo en cuenta las profecías que antes se hicieron acerca de ti. Deseo que, apoyado en ellas, pelees la buena batalla.

LA GUERRA POR SUS PROFECIAS

La traducción Amplificada en inglés nos dice en este versículo que “estemos inspirados y recibamos la ayuda” de las palabras proféticas “para pelear la buena batalla”. La Nueva Traducción Viviente nos dice que Pablo espera que las palabras proféticas “te ayuden a pelear bien en las batallas del Señor”. Y la traducción “The Message” en inglés dice que debemos “luchar sin temor sujetándonos fuertemente de nuestra fe y nuestro ser. Después de todo, esta es una lucha de la que somos parte”.

De cierto, esta es una lucha de la que somos parte es una buena batalla de fe en contra de enemigos invisibles. “Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6:12). Menos mal que el Dios invisible (y los ángeles invisibles) están de nuestra parte. Los ángeles son parte importante de esta ecuación de guerra espiritual.

Pensemos en Daniel. Él tuvo una visión profética que le indujo a orar y ayudar durante tres semanas enteras. Aquella visión profética, la oración y el ayuno fueron seguidos por un encuentro con un ángel del que mucho podemos aprender. El ángel le dijo a Daniel que Dios había oído sus palabras desde el primer día en que empezó a orar según su visión profética y el ángel vino a causa de sus palabras.

 “Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia”. (Daniel 10:12-13)

LANZAMIENTO DE LAS HUESTES CELESTIALES

 Los ángeles siguen guerreando en lugares celestiales. Dios puede enviarlos-Jesús dijo que podía orar y Dios le enviaría doce legiones (o sea, 72.000 ángeles) para rescatarle (ver Mateo 26:47-54). Dios le dijo a Moisés que enviaría delante de él a un ángel para echar fuera de la tierra a los enemigos (ver Éxodo 33:2). Pero los ángeles también obedecen la voz de Su palabra (ver el Salmo 103:20), lo cual incluye la Palabra escrita y las palabras proféticas verdaderas.

 Por lo tanto vemos que es bíblico librar batalla por las palabras proféticas demostradas que hemos recibido y que los ángeles acuden a la voz de Su Palabra. La cuestión es: ¿cómo utilizamos esta arma? Oramos por ella, la decretamos y la declaramos, pues lleva autoridad que viene a través de la fe.

 Estamos peleando la buena batalla de la fe más que luchando en contra de algún enemigo. El enemigo existe, pero la lucha muchas veces consiste en creer que la Palabra de Dios es verdad ante las circunstancias que se le oponen. La Biblia es la autoridad final y es nuestra espada, pero las palabras proféticas comprobadas son como flechas en nuestra aljaba que podemos disparar hacia el ámbito del espíritu, para dar en el blanco de la voluntad revelada de Dios. Es hora de mirar hacia atrás y repasar algunas de sus palabras proféticas, levantándose contra los enemigos que se interponen en el camino a su destino. (Jennifer LeClaire)

Daniel 10:12-13 Entonces me dijo: “No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí. Durante veintiún días el príncipe de Persia se me opuso, así que acudió en mi ayuda Miguel, uno de los príncipes de primer rango. Y me quedé allí, con los reyes de Persia.

 Con amor y oraciones,

 Magie de Cano

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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