ENFOQUE DE ORACION DIA 17 AYUNO DE DANIEL

¿Quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios? Es él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas; adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar arcos de bronce. Salmos 18:31-34

En el versículo anterior del Salmo 18, David revela las etapas de desarrollo espiritual en cuanto a la guerra. Debemos luchar con la fuerza del Señor. Debemos dejar además que el Señor haga irreprochable nuestro camino. No debemos adelantarnos a Él, sino que, del mismo modo que las patas posteriores del ciervo pisan el lugar exacto donde habían estado las patas delanteras, nosotros debemos aprender a colocar nuestros pies en las pisadas exactas del Señor, sobre todo cuando nos lleva “a las alturas”. En este contexto, el Señor entrena nuestras manos para la batalla y nos da armas sobrenaturales para luchar contra el enemigo.

En efecto, una de las mayores causas de agotamiento en la iglesia es que la gente no sabe discernir y vencer a sus enemigos. En lugar de orar por la victoria, nos aguantamos con un alivio temporal. Oramos para que Dios haga que el diablo nos deje en paz, cuando lo que el Señor dice es que persigamos a nuestros enemigos y los desperdiguemos como si fueran polvo. Creo de todo corazón en la oración y en que debemos dedicarnos a la misma, pero también hay veces en que Dios nos ordena que nos demos la vuelta, y en el nombre de Jesucristo, tomemos autoridad sobre el diablo. (Pastor Francis Frangipane)

El Señor dice: “No temas es mía la guerra, esta vez no será en tus fuerzas pues YO mismo SOY quien pelea, solo párate a ver la victoria. Levanta sonido de alabanza, sonido de gratitud, activa lo profético, declara lo que viene y exáltame pues el enemigo se confunde y se destruye entre si. Las victorias que vienen son grandes y poderosas. Yo te doy victoria en tu familia, ministerio, ciudad, finanzas, en todas tus áreas de influencia y en todas tus batallas personales. Cuando vences en mi nombre siempre hay recompensa, así que prepárate para recoger botín, dice el Señor”. (Ministerios Elías)

DIA 17 – Lee Salmos 18 y 89 – Hay una nueva fuerza. “Y nunca le faltará mi ayuda. Con mi poder le fortaleceré” (v. 21).La fuerza significa tener poder, vigor, potencia, energía, y fervor. Pero otra definición de fuerza es tener poder por razón de influencia, autoridad, o recursos. Como la unción, nuestra alianza con Dios nos pone en la posición de fuerza sobre el enemigo por la propia influencia, autoridad, y los recursos que tenemos a nuestra disposición. La fuerza también significa “poder par resistir un ataque”. Declara que cualquier plan que el enemigo tiene en contra tuya se descubrirá y se verá. No seremos sorprendidos por el enemigo. “El enemigo no le sorprenderá ni le oprimirá el hijo de la iniquidad”(v.22). El significado literal de este versículo tiene que ver con una demanda inmisericorde para el pago de una deuda. Por la posición de alianza con Dios, en este caso, estando delante de Él limpio y sin culpa por la sangre de Jesús, no debemos nada al enemigo, y por lo tanto, no tenemos que ser sorprendidos ni oprimidos por él.

OREMOS:

Señor, adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra (Salmos 144:1). Señor, soy un guerrero tuyo de los últimos tiempos, úsame como arma en contra del enemigo (2 Crónicas 11:1). Mis armas de guerra no son de este mundo sino poderosas en ti para la destrucción de fortalezas (2 Corintios 10:4). El enemigo ha perdido la guerra en los cielos (Apocalipsis 12:7). Que todos los enemigos que hacen la guerra contra el Cordero sean destruidos (Apocalipsis 17:14). No hago la guerra con la carne, sino con el espíritu (2 Corintios 10:3). Señor, truena sobre el enemigo, da tu voz con granizo y carbones de fuego (Salmos 18:13). Lanza tus flechas y dispérsalos, lanza relámpagos y destrúyelos (Salmos 18:14). Líbrame de mi poderoso enemigo y de los que son más fuertes que yo (Salmos 18:17). Libérame y llévame a un lugar espacioso (Salmos 18:19). Soy tu martillo y tu arma de guerra (Jeremías 51:20). Haz hecho que mis enemigos me den la espalda y los destruiré, en el nombre de Jesús (Salmos 18:40). Soy tu ungido y me has liberado en gran manera (Salmos 18:50). Los moleré como polvo y los echaré como lodo de las calles (Salmos 18:42). Perseguí a mis enemigos y los alcancé y no volví hasta acabarlos (Salmos 18:37). Los herí para que no se levantaran y cayeron bajo mis pies (Salmos 18:38). Piso sobre el león y el áspid y hollaré al cachorro del león y al dragón (Salmos 91:13). Huello serpientes y escorpiones, y todo poder del maligno, nada me dañará (Lucas 10:19). Huello a los malvados, son cenizas debajo de mis pies (Malaquías 4:3). Me levantaré y desmenuzaré al enemigo (Miqueas 4:13). En el nombre de Jesús. Amen.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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