¡FORTALEZA Y CONSUELO PARA EL CANSADO!

Cuando salgas a pelear contra tus enemigos y veas un ejército superior al tuyo, con muchos caballos y carros de guerra, no les temas, porque el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, estará contigo. Cuando estés a punto de entrar en batalla, el sacerdote pasará al frente y exhortará al ejército con estas palabras: “¡Escucha, Israel! Hoy vas a entrar en batalla contra tus enemigos. No te desanimes ni tengas miedo; no te acobardes ni te llenes de pavor ante ellos, porque el Señor tu Dios está contigo; él peleará en favor tuyo y te dará la victoria sobre tus enemigos”. Deuteronomio 20:1-4

Yo tengo un pequeño grupo de intercesores con los que oro. Todos hemos estado bajo una GUERRA EXTREMA y sé que muchos de ustedes también. Pareciera que cada vez que se dan la vuelta reciben más golpes. Ustedes saben lo que Dios habló a su corazón y están tratando desesperadamente de aferrarse a esa verdad, pero el enemigo está siendo duro e implacable. Está trayendo confusión, duda, enfermedad, y cansancio. Muchos de ustedes se sienten como ¿Cuál es el punto? El punto es que ustedes están muy cerca de la victoria y el enemigo lo sabe.

Hoy les animo a recordar que la batalla no es suya, le pertenece al Señor. Mientras oraba por uno de nuestros intercesores esta mañana, tuve una visión de muchas personas en la línea al frente de la batalla, todos estaban listos para acostarse ya que se sentían cansados. Pero, de repente, vi ángeles gigantes y guerreros que recogían a las personas, las sacaban del campo de batalla y las llevaban a un lugar de seguridad. Lo hacían tan rápido como cuando un águila baja para obtener un pez. Fue tan rápido y suave, que mientras llevaban a las personas yo vi más ángeles en el campo de batalla tomando sus lugares. Una suave transición. Así que yo los animo hoy. ¡No se rindan! ¡Los refuerzos están en camino! (Gypsy Dallas Smith)

2 Crónicas 32:7-8 «¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni se desanimen ante el rey de Asiria y todo el numeroso ejército que lo acompaña, porque nosotros tenemos más que él. Él cuenta con la fuerza de los hombres, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos a luchar nuestras batallas.» Al oír las palabras del rey Ezequías, el pueblo se sintió animado.

El Padre golpeó mi espíritu recientemente y me dijo que esta palabra es increíblemente urgente: “Hija Mía… hija amada…… incluso en la debilidad profunda y batalla que lidias en estos momentos, presta atención y escucha lo que tengo que decir. Has caído en completo agotamiento. Yo vi cómo te hundías hasta las rodillas, llena de angustia, después de aguantar durante tanto tiempo. Y cuando caíste de rodillas, el enemigo de tu alma apuntó derecho al lugar más vulnerable de tu arsenal: tu corazón. Y fue un golpe directo, hija Mía.

Y caíste en el campo de batalla, hija amada de Mi corazón. Vi cómo estabas en dolor y completamente exhausta a causa de la batalla. Después de meses y meses de la guerra más feroz que has experimentado jamás, te tumbaste en el campo de batalla en medio de la lucha y se cerraste los ojos gritando: “¡Padre, ya no puedo hacer frente a la batalla! He sido puesta fuera de combate. Déjame dormir. El sueño del escape”. Y por un breve momento sentiste descanso. Pero todavía la batalla se libraba a todo tu alrededor y no te atrevías a abrir los ojos ni hallaste fuerzas para levantarte y ponerte de pie. “Déjame dormir en el campo de batalla”, dijiste, y el Cielo fue alertado. Porque, aunque el sueño fue dulce y fue un breve escape, el Cielo sabía que era una tentación y una trampa y que, si no te levantabas, el enemigo te vencería mientras dormías.

Ay, hija, estoy hablándote a Ti, oh amada que está tan fatigada. Tú que has clamado a Mí: “¡Padre, esto es todo, ya se acabó, es el fin, no me queda nada! Ni poder, ni fuerzas, ni ninguna capacidad para hacer frente al día”. Pero te digo ahora, hija Mía, Mis fuerzas angelicales han sido enviadas y se apresuran a tu lado. Jesucristo, Aquel que ama tu alma, cabalga hacia ti sobre su gran corcel blanco. Tu REY viene. ¡Tu REY viene! Y sonó el grito del Cielo: No te acuestes nunca en el campo de batalla en medio de la lucha. Cuando sientas que te estás cayendo, clama al Cielo, pues el Cielo escucha. Clama a Jesús, porque Jesús oye.

Amadas, yo vi como Jesús recogía a quienes estaban tiradas, agotadas y completamente incapaces de hacer nada por sí mismas. Con tanta ternura la sostenía y besaba su frente y cuidadosamente sacaba la lanza de su corazón. Entonces, cuando ella abría los ojos, aunque tenía escasas fuerzas, sonrió entre sus lágrimas, aliviada de ver al que ama su alma. No te acuestes nunca en el campo de batalla”, susurró Jesús. “Cuando parecen agotarse tus fuerzas para pelear y estás tan fatigada que sientes que vas a caer en la batalla, clama a Mí. Porque Yo vendré directamente a ayudarte, hija Mía. Yo estaba en Getsemaní. Tus debilidades me conmueven profundamente. ¡Ay hija, amada hija! Yo también he conocido la agonía del abandono, de la traición, de los malos entendidos y de la pérdida agonizante. Yo nunca te dejaré ni te abandonaré, ¡nunca! Yo soy Aquel que es fiel.

Y vi como Jesús tomaba a la cansada y agotada amada en Su corcel y ella inclinó su cabeza sobre Su espalda mientras Él cabalgaba hacia el frente de la batalla. Mientras cabalgaban, pasaron al lado de huestes angelicales con aceites y linimentos que cabalgaban a su lado y ministraban al corazón y mente de la princesa herida. Y ella lentamente recuperó las fuerzas.  Hasta que cuando llegaron al frente, ella montaba el corcel sola, con la cabeza bien erguida y blandiendo su espada. Jesús se había marchado.

Levántate Amada”, dice Jesús. “Ya casi has atravesado la transición.  Estás muy cerca.  No te tumbes en el campo de batalla cuando estás tan cerca de la victoria. Yo Soy tu fortaleza, Yo soy tu futuro, Yo Soy tu destino, Yo soy tu Libertador. Ciertamente verás Mi bondad en la tierra de los vivientes. La cosecha está a punto de llegar”. En efecto, el enemigo ha pedido zarandear a muchos de ustedes al igual que Pedro. Pero hemos orado por ustedes, para que no falle su fe (ver Lucas 22:31-32). El proceso de cribado casi ha terminado y llegado a su fin. Y lo que les espera es la gloria, la corona de victoria, la cosecha increíble. La restauración de todas las cosas. Sin que nada se pierda. Restitución. Restauración. El óleo de gozo en lugar de luto. Aguanta hasta que finalice la tormenta, amada hija de mi corazón, la costa está a la vista”. (Wendy Alec)

OREMOS:

Padre, envío fuerzas sobrenaturales para la batalla a todos aquellos que se han acostado en medio de la intensa lucha en el campo de batalla. Amado Jesús, ven a socorrernos.  Fortalece, da ánimo, ministra como solo Tú puedes.  Suelto en el ámbito del espíritu esperanza divina al desesperado, libertad divina al cautivo y fuerza divina al cansado.

Deuteronomio 31: 6 Tengan valor y firmeza; no tengan miedo ni se asusten cuando se enfrenten con ellas, porque el Señor su Dios está con ustedes y no los dejará ni los abandonará.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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