HAY VICTORIA EN EL NOMBRE DE JESUS

Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera. Que el Señor cumpla todas tus peticiones. Salmos 20:5

Con esta palabra del Señor, recordaba las canciones de Danny Berrios “HIMNO DE VICTORIA” y “ALABA A DIOS”. Muchas de mis batallas espirituales las pelee escuchando y cantando a gritos estas alabanzas, me llenaban de tanta fe. Aunque las batallas fueron intensas y el sufrimiento parecía no terminar, llegó el momento en el que el Señor dijo: ¡TERMINO! Hay muchas batallas espirituales que no se van ganar, sino hasta que tu alabanza y tu adoración golpeen con tal fuerza a los oídos de Satanás, ten por seguro que se rendirá y la victoria será completamente tuya.

 Hechos 6:25-26 Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban. De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas!

 Vi en mi espíritu una imagen de muchos de los hijos de Dios que han estado en un lugar de espera del cumplimiento de las tan esperadas promesas, y se estaban cansando de la espera. Se sentían cansados ​​y frágiles y estaban a punto de darse por vencidos, preguntándole a Dios si las promesas que les había dado eran reales. Yo sentí un a sincera compasión por ellos, ya que hay promesas esperando, por las que hemos estado luchando, pero escuché decir al Espíritu Santo: “AHORA NO ES EL MOMENTO PARA DARSE POR VENCIDOS. ACERCATE PARA VER MAS DE CERCA”

Mientras miraba más de cerca, vi que estos seres preciosos, estaban acampando en la FRONTERA de sus promesas, pero el límite de la tierra prometida era invisible para ellos, casi como si hubiera un muro divisorio de invisibilidad que se interponía entre ellos y por lo que habían estado creyendo; Por lo tanto, les resultaba difícil VER QUÉ CERCA estaban de cruzar.

Fue entonces cuando escuché al Espíritu Santo decir: “Diles que canten su “CANTO DE VICTORIA”, ahora mismo, antes de que vean el avance”. Así que, llamé a muchos de los que podía ver esperando, y les instruí para que cantaran. Algunos estaban indecisos, era lo último que tenían ganas de hacer, pero cuando empezaron a cantar, incluso de mala gana y silenciosamente al principio, algo comenzó a suceder.

Al levantar sus cantos de adoración y alabanza al Padre, comenzó a producirse una transformación. En primer lugar, fue un cambio físico por el cual se podía ver que los rostros llenos de tristeza, el agotamiento, la depresión y la desesperanza comenzaban a convertirse en rostros llenos de gozo, deleite, valentía y fuerza. La gente pasó de estar sentada mirando desesperadamente en el suelo, a ponerse pie, saltando y bailando, mirando hacia a su Rey y comprometiéndose con el cielo. Lo que era una canción tranquila y reacia al principio, se transformó en un hermoso SONIDO, que se sentía como si estuvieran en la Sala del Trono del Cielo.

Mientras la canción de VICTORIA continuaba, comenzó a fluir el Espíritu Santo, mientras se movía como el viento entre Su pueblo, soplando nueva vida, esperanza, fuerza, gozo y revelación en ellos, alejando toda tristeza y suspiro. También vi a Jesús de pie en medio de ellos, y los ángeles comenzaron a converger y a rodearlos, algunos ángeles eran armas de adoración, y otros eran armas de avance, estaban en una asignación directa debido a la misma canción que Su Pueblo estaba cantando. Ellos se mantenían comprometidos con Jesús, enfocados en Su belleza, y la desesperanza fue olvidada. Mientras esta canción de victoria crecía en fuerza y ​​sonido, reconocí que esta no era una típica canción de adoración. Esta canción era un arma de guerra contra los muros que se interponían entre las promesas de Dios para su avance. Un poderoso trueno comenzó a hacer erupción por todas partes y la canción de victoria se intensificó mucho más.

Como si atravesara una barrera de sonido, su adoración a Jesús se incrementó, y con ello, el trueno a su alrededor también, hasta que, con un poderoso grito, el SONIDO DE SU CANCIÓN, REPENTINAMENTE ATRAVEZO LOS MUROS que estaban entre ellos y sus promesas. Vi a muchos caer al suelo arrodillados, mientras la Gloria del Señor caía sobre ellos, y la realidad del cruce estaba ante ellos. Lloraron con lágrimas de gozo cuando Jesús caminó entre los escombros rotos de las paredes invisibles con ellos, y los llevó al cumplimiento de las promesas que habían estado esperando.

Amados, quiero animarlos, a aprovechar esta visión profética para ustedes y aferrarse a Sus instrucciones. Si han estado esperando sus promesas, comiencen a levantar su CANTO DE VICTORIA ahora mismo, antes de ver su avance. Porque es su canto de adoración lo que se convertirá en una espada de guerra en su mano. Será el sonido de su canción para Él lo que ROMPERA las barreras que les han impedido ver el cumplimiento de sus promesas. Ustedes se encuentran en el UMBRAL DE SU VICTORIA. Comiencen a CANTAR SU CANTO DE VICTORIA AHORA, porque este los hará CRUZAR hacia su tierra prometida. (Christy Johnston)

Salmos 149:1-9 ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Canten al Señor un cántico nuevo, alábenlo en la comunidad de los fieles. Que se alegre Israel por su creador; que se regocijen los hijos de Sión por su rey. Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero. Porque el Señor se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten de júbilo. Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ¡Esta será la gloria de todos sus fieles! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

 

 

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"

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