Cosechando lo que no sembramos

Publicada el
Cosechando lo que no sembramos - Las Cartas de Magie

¿Alguna vez te han regalado flores sin esperarlo?
Un ramo que no pediste, que no sembraste, que no cuidaste…
pero que llegó a tus manos como un abrazo envuelto en colores y aroma.

Quizá llegaron en un momento en que más las necesitabas:
un día gris, una semana difícil, un corazón cansado.
Tú no pusiste la semilla en la tierra.
No la regaste cada mañana.
No arrancaste las malas hierbas.
Pero aún así… el fruto de ese trabajo terminó en tus manos.

En la vida también pasa así.
Hay bendiciones que llegan como ese ramo: fruto de oraciones que alguien más hizo por ti, de semillas que otra persona plantó, de cuidados que nunca viste, pero que Dios ordenó para encontrarte justo en el momento indicado.

Pero seamos sinceras…
No siempre recibimos flores.
A veces sembramos con lágrimas y pareciera que nada crece.
Oramos, cuidamos, invertimos… y el jardín sigue vacío.
Otras veces recogemos flores marchitas, porque hemos dejado nuestro corazón, nuestra fe o nuestras relaciones descuidadas por demasiado tiempo.
Y nos preguntamos si alguna vez veremos algo nuevo florecer.

Dios nos recuerda que para recibir algo distinto… debemos sembrar algo distinto.
Que el ramo más hermoso que llegará a nuestras manos será siempre el que Él mismo cultiva en nuestro interior.
Y a veces, eso significa que Él arranque lo viejo, pode lo que estorba y nos haga espacio para lo nuevo.

“Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?” — Isaías 43:18-19

Quizá hoy no ves los brotes.
Quizá todavía hay ramas secas que Dios está quitando y el terreno parece vacío.
Pero eso no significa que Él no esté obrando.
Las flores no aparecen de la noche a la mañana, y tu transformación tampoco.
Dios es paciente en su siembra, y si Él ha prometido algo, lo cumplirá.
Puede que ahora estés recogiendo flores que alguien más sembró… o que estés sembrando para que otras manos recojan un día.
En ambos casos, la obra sigue siendo Suya, y el propósito sigue intacto.

Por eso, mientras esperas ver tu propio ramo florecer, no dejes de cuidar la tierra, no dejes de regar con fe y no dejes de creer que Dios está cultivando algo hermoso para ti.

Señor, te presento a cada mujer que lee estas palabras y que anhela ver algo nuevo florecer en su vida.
Arranca con suavidad lo que ya no da fruto.
Riega con tu Palabra cada semilla que has plantado en su corazón.
Protégela de las voces que dicen que nada cambiará.
Y cuando llegue el momento, que ella reciba en sus manos un ramo que solo Tú pudiste cultivar: amor, gozo, paz, propósito y fe renovada.

Amiga, Mujer Totalmente Nueva es para ti si sientes que tu jardín interior necesita florecer otra vez.

No es solo un libro, es un recorrido de semillas, cuidados y transformación que Dios quiere hacer contigo.

Déjate sorprender por el ramo que Él ya está preparando para ti. Conócelo en mujertotalmentenueva.com y empieza a caminar hacia lo nuevo que Él tiene para ti.





Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.