Después de lo que pasó, no sabes bien qué parte de ti sigue en pie, ni si Dios se quedó contigo. Lo que Él siente por ti no se movió, aunque hoy te cueste creerlo.
Tal vez empezó con algo que alguien dijo de ti y que se fue repitiendo. Tal vez fue una pérdida: un trabajo, una amistad de años, el lugar que tenías en tu familia o en tu iglesia. Tal vez fue que las personas que esperabas a tu lado se quedaron calladas, o se fueron, o se pusieron del otro lado. Continuar Leyendo »
