Pasó algo que no viste venir, y lo que más te pesa ya no es eso. Es la pregunta que te haces cuando nadie te oye: ¿cómo permití que esto sucediera? No tienes que seguir cargando sola con esa pregunta.
Puede haber sido un negocio en el que pusiste todo, una relación en la que confiaste, una decisión que en su momento parecía la correcta. No hace falta que lo digas. Desde entonces has hecho lo que casi todas hacemos. Continuar Leyendo »
