Hay un momento en que una deja de pedirle a Dios que las cosas cambien y empieza a pedirle solo que no empeoren. Si ya llegaste ahí, quiero que sepas que lo que te rodea no es todo lo que hay.
Ya no haces planes, haces cuentas: cuánto alcanza lo que queda, cuánto puede durar un silencio antes de que sea para siempre. Puede ser un resultado que no termina de llegar, una cuenta que no cuadra, alguien que dejó de hablarte hace meses. Continuar Leyendo »
