Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios y no hay ningún otro. Isaías 45:22
Escuché al Espíritu del Señor decir «Has sentido el peso de una temporada que buscaba dejarte con las manos vacías. Has mirado los sueños que alguna vez sostuviste, las promesas que una vez abrazaste con confianza, y te has preguntado si tus manos se han vuelto demasiado débiles para sostenerlas. Has sentido el aguijón del intento del enemigo de cortarte el dedo pulgar, de cercenar tu capacidad para asir el destino que he puesto delante de ti. Continuar Leyendo »
