Una temporada para desarraigar y plantar

Jesús contestó: —Toda planta que no fue plantada por mi Padre celestial será arrancada de raíz. Mateo 15:13

Sentí en mi espíritu como si hubiera un gran campo donde alguien había sembrado semillas de hierba. La hierba comenzó a crecer, pero, de repente, junto a los primeros brotes empezaron a aparecer muchísimas malezas, casi como en la parábola del trigo y la cizaña. A medida que la mala hierba brotaba, el dueño del campo se sentía molesto y decepcionado, porque había invertido mucho tiempo y esfuerzo en sembrar. Continuar Leyendo »

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Soltar a tus hijos no es abandonarlos

Tus hijos ya deciden sin preguntarte: dónde viven, en qué trabajan, con quién andan, y tú sigues pendiente de todo como si todavía te tocara verlo todo. Creo que Dios te está pidiendo que los dejes en sus manos, y que eso no es dejar de cuidarlos.

A lo mejor se llevan bien. Pero tú no descansas. Revisas en el teléfono dónde están, te fijas si están en línea, te quedas despierta hasta saber que llegaron. Continuar Leyendo »

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Prepárense, está a punto de haber un movimiento

Y David danzó ante el Señor con todas sus fuerzas, vestido con una vestidura sacerdotal. David y todo el pueblo trasladaron el arca del Señor entre gritos de alegría y toques de cuernos de carnero. 2 Samuel 6:14

El próximo mover de Dios no será pulido ni pedirá permiso. No será dirigido por quienes tengan mejor apariencia, mayor plataforma o más reconocimiento, sino por aquellos que estén dispuestos a parecer insensatos por obediencia.

El próximo mover de Dios será encabezado por aquellos que no temen perder su dignidad delante de los hombres. Continuar Leyendo »

Estoy reconstruyendo y restaurando

Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. Hebreos 12:27

Hay temporadas en las que Dios permite que ciertas estructuras sean removidas, que nuestras motivaciones sean examinadas y que nuestras raíces sean transformadas. Aunque el proceso pueda resultar incómodo, no todo lo que se pierde representa un retroceso, ni todo lo que se desmantela significa el final. Continuar Leyendo »

Nadie sabe lo que oras por tus hijos, pero Dios escucha cada palabra

Llevas años orando por tus hijos, y ya casi nadie se entera. Cuando te preguntan cómo va, dices «ahí vamos» y cambias de tema. Yo creo que Dios ha escuchado cada una de esas oraciones, aunque las digas tan bajito que ni tú misma te oyes.

Quizás es por su salud, por su fe, por su matrimonio, por algo que los tiene atrapados o por decisiones que no entiendes. No hace falta decirlo. Tú sabes cómo se ora así: lavando los trastes, manejando, en la fila del banco, moviendo apenas los labios para que nadie te pregunte nada. Continuar Leyendo »

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