Hace unos días estaba en el salón de belleza.
Tú sabes cómo es ese lugar. Es un espacio donde las conversaciones fluyen fácil, donde la gente habla de todo mientras la peinan o le hacen las uñas, un ambiente amigable donde hasta las extrañas terminan platicando de su vida.
Había una chica joven sentada cerca de mí, muy linda, con una sonrisa grande. Y en eso, la que la estaba atendiendo le preguntó: «¿Por qué no te has casado si eres tan linda?» Continuar Leyendo »
