Llevas tanto tiempo esperando que ya no sabes si lo que Dios te dijo sigue en pie. Yo creo que sí, y que sigue creciendo aunque tú no lo veas.
Empezaste con tanta claridad. Oraste, obedeciste cuando no entendías, dijiste que sí a cosas que costaban, y todo eso lo hiciste por algo que Dios puso en tu corazón. Y pasó un año, y otro, y ahora te descubres haciendo cuentas: cuánto llevas, cuánto más puede faltar, cuántas personas recibieron lo suyo mientras tú seguías igual. Continuar Leyendo »
