Hubo una época en la que como familia lo perdimos casi todo.
En medio de eso hice de un baño pequeño mi cuarto de oración. Lo pinté, y en la pared pegué recortes de revista.
Papel, tijera y una pared. Y te lo cuento porque tú sabes lo que es seguir sosteniendo algo de lo que ya nadie te pregunta.
Esos recortes no eran decoración.
Eran las cosas que ya no me atrevía a decir en voz alta, porque decirlas y luego mirar alrededor no cuadraba. Continuar Leyendo »
