Estás de visita en casa de alguien. Te levantas a ayudar con los platos, y un vaso se te resbala de la mano.
Suena contra el piso, y por un segundo todo el mundo se queda callado.
Y antes de que nadie diga nada, ya lo dijiste tú: «Ay, qué torpe soy. Perdón, perdón, perdón.»
La dueña de la casa se ríe y te dice: «No pasa nada, es un vaso.» Alguien trae la escoba. En dos minutos ya nadie se acuerda. Continuar Leyendo »
