Lo Harás Otra Vez

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Lo Harás Otra Vez - Las Cartas de Magie

Todas tenemos una lista de peticiones.
Algunas oraciones que hemos hecho por meses… y otras que llevan años.
Algunas ya tienen un “milagro contestado” escrito al lado,
pero otras parecieran empolvarse en el silencio.

Oramos, esperamos, anotamos nuevas peticiones,
y sin darnos cuenta, ponemos toda nuestra mirada en lo que aún no sucede.
En lo que falta.
En lo que no tenemos.
En lo que debería estar y todavía no llega.

Y mientras tanto, olvidamos algo vital:
¿de dónde nos sacó el Señor?
¿Qué cadenas ya rompió?
¿Qué oraciones ya contestó?
¿Cuántas veces nos rescató cuando pensábamos que todo estaba perdido?

Israel mismo cayó en ese error.
Vieron mares abrirse, murallas caer, maná descender del cielo…
y aún así, murmuraron en el desierto porque sentían que “faltaba” algo.

Y no está mal querer más.
No está mal mirar hacia el futuro y esperar lo que Dios prometió.
Pero cuando nuestra esperanza se convierte en esclavitud,
cuando lo que no tenemos nos roba la gratitud por lo que sí hemos recibido,
entonces caemos en una trampa peligrosa.
Y tampoco se trata de conformarnos.
El punto es este: vivir con los ojos puestos en las promesas,
pero con el corazón anclado en la gratitud.

La Palabra nos recuerda:
“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.” — Salmos 103:2

Hoy quiero invitarte a pausar la mirada en lo que falta,
y levantar tus manos en gratitud por lo que ya sucedió.
Porque la fe no se alimenta solo de lo que esperamos,
sino también de lo que recordamos.

Oremos juntas

Señor, gracias porque ya he visto tu fidelidad.
Hoy decido recordar y no olvidar ninguno de tus beneficios.
Aviva mi fe al traer a memoria los milagros que ya hiciste,
y dame esperanza para seguir esperando lo que aún no ha llegado.
Que no viva atrapada en lo que falta,
ni me conforme con menos de lo que Tú has prometido,
sino que pueda esperar con gratitud y confianza en tu tiempo perfecto.
Amén.

Querida mujer, muchas veces para dar el siguiente paso no necesitas una nueva señal,
solo necesitas recordar que ya viste la mano de Dios antes.
Eso mismo es lo que te recuerda Mujer Totalmente Nueva:
que el Dios que obró en tu ayer, también puede sorprenderte en tu mañana.

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