La fe se parece mucho a un viaje en barco.
Hubo un tiempo en que el viento soplaba a favor.
Las cosas parecían fáciles.
Todo iba bien.
Nuestra fe se sentía inquebrantable, porque no había gigante que no pudiéramos vencer.
Pero luego… algo cambió.
De repente, las aguas se hicieron más pesadas.
Las oraciones comenzaron a sonar más largas, los silencios más profundos.
Y nuestro corazón empezó a llenarse de peso.
No fue un naufragio repentino.
Fue un desvío lento y silencioso.
Un día dejamos de orar como antes.
Otro día callamos un dolor sin llevarlo delante de Dios.
Nos cansamos y la rutina apagó la chispa.
Decidimos no perdonar porque creímos que tener razón era más importante que ser obedientes.
Y así, poco a poco, nos fuimos alejando de la orilla,
hasta despertar con la sensación de que Dios ya no estaba en nuestra barca.
Pero la verdad es esta:
Él nunca se movió.
La Biblia nos recuerda:
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” — Hebreos 13:8
Él sigue allí, como aquella vez en la tormenta,
cuando Jesús dormía en la barca mientras los discípulos entraban en pánico.
Ellos pensaron que Él no se preocupaba,
pero Jesús estaba en control todo el tiempo.
Tal vez eso es lo que necesitas recordar hoy:
aunque las olas rugen, aunque sientas que tu fe se hunde,
Jesús sigue en tu barca.
Y mientras tú te agitas, Él sigue siendo el mismo: firme, constante, inmutable.
No sigas leyendo de prisa.
Haz de esto tu oración:
Oremos juntas
Señor, reconozco que me he sentido a la deriva.
Que dejé de hacer lo que me mantenía cerca de Ti.
Pensé que eras Tú quien cambió,
pero entiendo que siempre fuiste el mismo.
Perdóname por las veces que elegí tener razón antes que obedecerte.
Rescátame de este naufragio interior.
Enséñame a confiar como quien sabe que el Capitán nunca abandona el barco.
Trae calma a mi tormenta y paz a mi corazón.
Amén.
Querida mujer, Mujer Totalmente Nueva es un recordatorio de que aunque sientas que naufragaste,
Dios nunca se bajó de tu barca.
Él sigue siendo el mismo y quiere devolverte rumbo, paz y confianza.
Lo que hoy parece un naufragio, en Sus manos puede ser el inicio de un nuevo viaje.
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y comienza a navegar hacia lo nuevo que Él ya preparó para ti.
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