Es Válido Extrañar Quien Eras, Pero No Vuelvas Ahí

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Es Válido Extrañar Quien Eras, Pero No Vuelvas Ahí - Las Cartas de Magie

Diciembre es un mes de mucha nostalgia. Miramos hacia atrás y, a veces, en medio de nuestro proceso de sanidad y avance, nos asalta un sentimiento extraño: extrañamos nuestra vieja vida.

Sabemos que estamos mejor. Sabemos que Dios nos ha libertado de muchas cadenas este año. Pero hay días grises en los que la libertad se siente incómoda y lo viejo nos llama.

Esto me recuerda profundamente a la historia del pueblo de Israel en el desierto.

Dios los había sacado de la esclavitud con mano poderosa. Iban camino a la Tierra Prometida, un lugar de bendición. Pero en el camino, en el proceso de transición (ese «desierto» donde somos procesados), empezaron a llorar y a decir:

«¡Cómo echamos de menos el pescado que comíamos gratis en Egipto! También comíamos pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos» (Números 11:5).

Fíjate en esto: Estaban libres, pero extrañaban las cebollas de su esclavitud.

Su memoria les jugó una trampa. Recordaban el sabor de la comida, pero «olvidaron» el dolor del látigo. Olvidaron que ese pescado no era «gratis», les costaba su libertad y la vida de sus hijos.

En este fin de año, te pregunto con mucho amor: ¿Estás extrañando tus propias cebollas de Egipto?

Cuando Dios nos empieza a sanar y a convertir en una Mujer Totalmente Nueva, a veces la melancolía nos ataca.

  • Quizás extrañas el drama, porque aunque dolía, te hacía sentir el centro de atención.
  • Quizás extrañas la victimización, porque aunque te mantenía estancada, hacía que la gente te tuviera lástima y te cuidara.
  • Quizás extrañas esos viejos hábitos (la queja, el chisme, el aislamiento) que usabas para adormecerte, porque la responsabilidad de estar sana y de pie se siente pesada.

Extrañamos esas cosas no porque fueran buenas, sino porque eran familiares. Eran nuestras «cebollas». Sabían fuerte, a veces nos hacían llorar, pero eran lo que conocíamos.

La libertad, en cambio, es como el maná: es nueva, es diferente y requiere fe diaria.

En Mujer Totalmente Nueva, hablo de cómo romper con esa mentalidad de esclava que prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer.

No permitas que la nostalgia de diciembre te engañe. No idealices tu pasado. No mires atrás pensando que «antes estabas mejor» solo porque antes no tenías que luchar por tu santidad o tu paz.

Estás en un proceso. El desierto es solo el puente, no el destino.

No cambies tu futuro glorioso por un plato de cebollas viejas. Sigue caminando. Lo que Dios tiene adelante es una tierra donde fluye leche y miel, una vida de plenitud que hará que olvides el sabor amargo de Egipto.

Oremos juntas

Padre Celestial, examina mi corazón en este cierre de año. Confieso que a veces he sentido deseos de volver atrás, a mis viejos patrones y comodidades tóxicas, solo porque tengo miedo a lo nuevo. Señor, perdóname por desear las «cebollas» de mi esclavitud. Hoy decido romper el espejo retrovisor. No voy a idealizar lo que me hacía daño. Gracias por mi libertad. Gracias porque, aunque el proceso es difícil, Tú me llevas a un lugar de abundancia. Prefiero tu maná en el desierto que los banquetes en la prisión. Fortaléceme para seguir avanzando hacia la mujer nueva que estás creando en mí. En el nombre de Jesús, Amén.

Amada, si sientes que la tentación de volver a tus viejas formas de ser es fuerte, si necesitas ayuda para dejar de mirar a Egipto y enfocarte en tu Tierra Prometida, este libro es para ti.

En Mujer Totalmente Nueva, te doy las herramientas para mantenerte firme en tu libertad y no retroceder.

No vuelvas atrás. Tu promesa está adelante. Encuentra el libro en mujertotalmentenueva.com.





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