Voy a empezar este mensaje como inician esas películas dramáticas basadas en hechos reales:
«Los nombres, personajes y detalles de esta historia han sido cambiados para proteger la identidad de las protagonistas. Sin embargo, lo que vas a leer está basado en mucho mensajes reales que he recibido.»
Hablemos de cine un momento. ¿Te ha pasado que estás viendo una de esas películas románticas de domingo por la tarde y te desesperas con la protagonista? La ves ignorar al hombre que la trata bien para correr detrás del tipo misterioso que claramente le va a romper el corazón. Desde la comodidad de tu sofá, todo se ve tan obvio que te dan ganas de gritarle a la pantalla: «¡No vayas! ¡Él te está mintiendo! ¡Date cuenta, amiga, ahí no es!»
Desde afuera, sus patrones son evidentes. Ves sus errores a kilómetros de distancia. Pero ella no los ve. Ella cree que eso es amor. Ella cree que esta vez será diferente.
¿Y si te dijera que, muchas veces, tú eres esa chica?
El problema es que, en la vida real, tú no estás sentada en el sofá viendo la película desde afuera; tú estás dentro de la escena. Y cuando estás dentro, no ves la realidad tal como es; ves la realidad tal como tú eres.
Vemos la vida a través del filtro de nuestras experiencias, de nuestra crianza y, sobre todo, de nuestras heridas no sanadas.
Y entonces llega la escena clímax, esa pregunta dolorosa que me llega una y otra vez: «¿por qué todos los hombres que conozco son iguales? ¿Por qué siempre me topo con infieles, inmaduros o emocionalmente no disponibles?»
Aquí es donde necesitamos pausar la película y ser honestas: No es que todos los hombres sean iguales; es que tu «casting» siempre busca el mismo perfil.
Sin darnos cuenta, elegimos desde nuestras carencias, no desde nuestra sanidad. Si en tu infancia aprendiste que el amor hay que mendigarlo, tu «radar» ignorará a los hombres que te dan amor libremente (te parecerán aburridos) y se sentirá atraído por aquellos que te hacen sufrir, porque ese dolor te resulta familiar. Tu cerebro confunde la ansiedad con la «química».
Estás eligiendo actores para tu película basándote en un guion viejo, escrito por tus traumas y tus necesidades no cubiertas. Crees que necesitas a alguien que te «salve» o que te haga sentir valiosa, y por eso terminas en manos de quien se aprovecha de esa necesidad.
Pero, ¿sabes cuándo cambia la trama de la película?
El giro inesperado ocurre cuando la protagonista decide sanar. Sanar es incómodo. A veces preferimos culpar al elenco (los hombres) que revisar el guion (nuestro corazón). Pero es necesario.
Cuando sanas, tu percepción de la realidad cambia. Te quitas los lentes del trauma y, de repente, ya no ves atractivo al hombre que te ignora; lo ves como alguien que no está listo. De repente, empiezas a valorar la paz sobre el drama.
Cuando tú cambias por dentro, tu película cambia por fuera. Dejas de repetir escenas de dolor y empiezas a rodar una historia nueva. Empiezas a conocer personas diferentes porque tú eres diferente.
En Cita con tu Destino, te invito a hacer ese trabajo interno. Antes de buscar a tu co-protagonista, necesitas asegurarte de que la protagonista (TÚ) esté completa, sana y lista para una historia de amor redimida, no una secuela de tus heridas pasadas.
No te conformes con un drama repetido. El Director de tu vida tiene un guion de victoria para ti.
Oración para Cambiar el Guion
Señor, hoy me doy cuenta de que he estado actuando desde mis heridas y no desde mi identidad en Ti. He elegido desde mi carencia y he repetido historias de dolor creyendo que eso era lo que merecía. Hoy te pido que sanes mi corazón y mi percepción. Ayúdame a ver mi valor a través de Tus ojos, no de mis traumas pasados. Rompe el patrón de «siempre lo mismo» en mi vida. Sáname por dentro para que pueda reconocer y recibir el amor sano que tienes preparado para mí. Reescribe mi historia, Señor. Quiero que mi próxima temporada sea una de gozo y paz, no de drama y dolor. En el nombre de Jesús, Amén.
Amada, si estás cansada de gritarle a la pantalla de tu propia vida, es hora de hacer cambios en el guion. Tu destino no es repetir el pasado; es crear un futuro nuevo de la mano de Dios.
Empieza tu nueva historia hoy con Cita con tu Destino. Encuéntralo en citacontudestino.com.
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