Si grabáramos nuestros pensamientos durante un día entero, nos sorprenderíamos al descubrir que casi nunca estamos «aquí».
Nuestra mente tiene una extraña fascinación por viajar en el tiempo, pero casi siempre a los lugares equivocados.
Hablamos del Pasado con un suspiro. A veces es un suspiro de dolor, pues repasamos una y otra vez lo que nos hicieron, los errores que cometimos y las oportunidades que perdimos. Cargamos el ayer como una mochila llena de piedras, permitiendo que viejas heridas sigan dictando nuestras emociones de hoy. Otras veces, es un suspiro de nostalgia, idealizando los tiempos en los que éramos jóvenes o cuando los hijos eran pequeños, como si los «mejores tiempos» ya se hubieran ido, dejándonos con la sensación de que lo que queda es solo el residuo de una vida que fue mejor.
Hablamos del Futuro con unos binoculares invertidos. Vemos nuestros sueños como algo lejano, borroso e inalcanzable, diciéndonos que «algún día» seremos felices o tendremos paz. Vemos el futuro como una montaña imposible de escalar, llena de incertidumbre. Lo postergamos todo para un «mañana» que nunca llega, pensando que la felicidad nos está esperando en una fecha lejana en el calendario.
Pero, amada, hay un tiempo del que casi nunca hablamos, y es el único que realmente nos pertenece: El Presente.
En Mujer Totalmente Nueva, hago mucho énfasis en esto porque el enemigo es experto en robarte el «hoy». Si te mantiene llorando por el ayer o temblando por el mañana, te neutraliza ahora.
El Poder de tu Presente
Quiero que respires profundo y entiendas esto: No puedes cambiar lo que pasó, no tienes una máquina del tiempo para borrar ese error o evitar ese dolor, pero hoy tienes el poder de quitarle el aguijón. Hoy puedes decidir que el pasado ya no te define, puedes decidir perdonar y permitir que esa historia de dolor se convierta en tu testimonio de victoria.
Tampoco puedes controlar el futuro ni saber con certeza qué pasará más adelante, pero hoy tienes el poder de construirlo. El futuro no es un lugar al que llegas por suerte; es el resultado de las decisiones que tomas ahora. Dios no se presentó a Moisés como «Yo fui» ni como «Yo seré». Él dijo: YO SOY. Él es el Dios del eterno presente.
La sanidad ocurre hoy, la transformación ocurre hoy. Tu mejor temporada no se quedó atrás en tus fotos de juventud, ni está escondida en un futuro misterioso. Tu mejor temporada empieza en el momento en que decides despertar y ser una Mujer Totalmente Nueva hoy.
Deja de vivir como si tu vida fuera un museo de recuerdos o una sala de espera de sueños. Tu vida es un taller activo. Tienes el cincel en la mano. Tienes al Espíritu Santo contigo.
El pasado ya no existe. El futuro no ha llegado. Todo lo que tienes es este momento sagrado. ¿Qué vas a hacer con él?
Oración para Abrazar el Presente
Padre Celestial, confieso que he vivido ausente de mi propia vida. He desperdiciado mi energía lamentando mi pasado o angustiándome por mi futuro. Hoy decido aterrizar en mi presente. Señor, te entrego lo que fui y te confío lo que seré, para poder enfocarme en lo que SOY en Ti ahora mismo. Ayúdame a quitarle el poder al dolor de ayer. Ayúdame a perderle el miedo al mañana. Declaro que mis mejores días no quedaron atrás; están sucediendo ahora porque Tú estás conmigo. Hoy tomo la autoridad para transformar mi vida de Tu mano. En el nombre de Jesús, Amén.
Amada, si sientes que tu vida se te escapa entre los dedos mirando hacia atrás o hacia adelante, necesitas aprender a vivir en el poder del «ahora» de Dios.
En Mujer Totalmente Nueva, te guío para que dejes de ser prisionera de tu historia y te conviertas en la protagonista de tu presente. Es hora de soltar el equipaje y empezar a caminar ligera.
Tu transformación comienza hoy. Encuentra el libro en mujertotalmentenueva.com.
Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.
