Hola, Tormenta. ¿Te Sorprende Verme Todavía de Pie?

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Hola, Tormenta. ¿Te Sorprende Verme Todavía de Pie? - Las Cartas de Magie

Hola, Miedo. Hola, Angustia. Hola, Pasado.

Sé que siguen ahí. Los siento respirar en el silencio de la madrugada, cuando la casa está quieta. He sentido su presencia rondando las esquinas de mi habitación, esperando el momento exacto en que mi fuerza flaquee. Sé que están esperando escuchar el sonido familiar de mi llanto contra la almohada. Están esperando que me rompa. Están esperando a la mujer que conocían.

Les encantaba ella, ¿verdad? Aquella mujer frágil como la porcelana, que se hacía pedazos con una sola mala noticia. Extrañan a la que caminaba encorvada por la culpa. La que pedía perdón por ocupar espacio. La que creía que su nombre era «Desolada» y que su destino era recoger las migajas bajo la mesa. Extrañan a la víctima que les abría la puerta y les servía su propia paz en bandeja de plata.

Pero tengo la sensación de que están confundidos. Llevan días buscándola y no la encuentran. Tocan a la puerta y nadie abre con manos temblorosas.

Tal vez sea mi culpa. Tal vez soy yo la que ha cambiado tanto que me he vuelto irreconocible para ustedes.

Verán… cometieron un error de cálculo. Cuando me empujaron al fuego, pensaron que me convertiría en cenizas. Olvidaron que el Creador sabe convertir las cenizas en belleza. Pensaron que la presión me aplastaría el pecho hasta dejarme sin aire, pero olvidaron que bajo presión es como el carbón decide convertirse en diamante.

Lo que intentaron usar para enterrarme, en realidad me plantó. Y en esa oscuridad húmeda y fría donde me dejaron, mis raíces no murieron; mis raíces se hicieron profundas. Bebí de las aguas profundas de la Gracia. Me alimenté de la Verdad cuando no había luz.

Y ahora… he florecido.

Mírenme bien ahora. Acérquense si se atreven. ¿Ven estas cicatrices? Ya no sangran. Ahora brillan. Son el mapa de mi supervivencia. ¿Ven mis ojos? Ya no miran al suelo con vergüenza. Ahora miran al horizonte con una certeza que ustedes detestan.

Ya no soy la presa asustada que corre por el bosque. Ahora soy la hija que sabe quién es su Padre. Soy la mujer que se ha cambiado el vestido de luto por el manto de autoridad. Soy la que ha aprendido a usar su dolor como un púlpito y sus lágrimas como riego para su jardín.

Tengo un mensaje para ustedes, sombras antiguas: Se acabó su reinado de terror en mi territorio.

Vengo a reclamar cada centímetro de terreno que me robaron mientras dormía. Vengo por la risa de mis hijos. Vengo por la serenidad de mis noches. Vengo por los sueños que dejé empolvarse. Vengo por mi dignidad.

Y no vengo gritando, ni peleando con mis propias fuerzas. Vengo vestida con la armadura de la Mujer Totalmente Nueva. Vengo con la calma de quien sabe que la batalla ya fue ganada antes de empezar.

Así que, Miedo… Adversidad… Tormenta…

Quédense si quieren ver la gloria de Dios manifestarse. Pero les advierto: Yo ya no voy a retroceder. Ya no soy la mujer que huye. Soy la mujer que reina.

¿Sientes cómo cambia tu postura al leer esto?

Esa fuerza serena no es arrogancia; es identidad restaurada. Es el poder de saber quién eres en Dios.

En Mujer Totalmente Nueva, te llevo de la mano para que dejes de ser la mujer que se esconde de sus sombras y te conviertas en la mujer que las disipa con su luz.

Tu transformación te espera aquí: mujertotalmentenueva.com





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