Dios No Ignora las Lágrimas de la Niña que Llevas Dentro

Publicada el
Dios No Ignora las Lágrimas de la Niña que Llevas Dentro - Las Cartas de Magie

Antes de que leas una sola palabra más, quiero pedirte un favor. Cierra los ojos un segundo, respira profundo e imagina que a través de esta pantalla te estoy dando un abrazo. No un abrazo rápido de saludo, sino uno de esos abrazos largos, fuertes y silenciosos que te sostienen cuando sientes que te vas a desmoronar. Uno de esos abrazos que dicen: «Aquí estoy. No tienes que decir nada».

Sé que empezamos el año con la adrenalina a tope. Hicimos la lista de metas, oramos con fuerza el 31 de diciembre y nos dijimos a nosotras mismas: «Este año será diferente. Este año sí avanzo». Pero apenas han pasado unas semanas y, de repente, parece que el suelo se abrió.

Das un paso hacia adelante y la vida te empuja diez hacia atrás. De la nada, surgen problemas que creías enterrados. Ese rencor que pensaste que ya habías perdonado, vuelve a arder en el pecho. Esa inseguridad que creías superada, te vuelve a visitar en el espejo. Esa crisis familiar que pensaste que se había calmado, explota otra vez.

Y entonces llega el pensamiento aterrador: «Dios mío, si esto es apenas el comienzo del año… ¿cómo voy a sobrevivir el resto? Si ya estoy cansada ahora, ¿qué me espera en junio?».

El Poder del «Yo También»

Hoy no vengo a decirte qué hacer. No vengo a darte «5 pasos para recuperar tu año». Hoy solo vengo a sentarme contigo y decirte las dos palabras más poderosas y sanadoras que existen: Yo también.

  • Yo también sé lo que es sentir que nadas contra la corriente y que te estás ahogando.
  • Yo también sé lo que es tener que ser la mujer fuerte frente a todos durante el día —la que resuelve, la que trabaja, la que cuida, la que sonríe— pero convertirse en una niña pequeña y asustada por las noches.
  • Yo también sé lo que es llorar contra la almohada para ahogar el sonido, pidiéndole a Dios que por favor, por favor, cambie las cosas, y despertar al día siguiente viendo todo igual.
  • Yo también me he sentido sola en una habitación llena de gente.

No estás loca por sentirte así. No eres «poca cristiana» por tener miedo. No has fracasado solo porque tuviste una recaída emocional.

Talita Cumi: La Niña que Llora Adentro

A veces, la Mujer Totalmente Nueva que queremos ser se siente lejana, y la que toma el control es esa niña herida que llevamos dentro. Y quiero recordarte algo precioso: Jesús no ignora a la niña.

Cuando todos daban por perdida a la hija de Jairo, Jesús entró a la habitación, ignoró el caos, le tomó la mano con suavidad y le dijo: «Talita cumi» (Niña, levántate).

Él no se asusta de tu retroceso. Él ha estado ahí antes. Él conoce el desierto. Él conoce la traición. Él conoce la angustia de orar hasta sudar sangre. Él no te está juzgarlo desde el Cielo por sentirte débil hoy; Él está sentado al borde de tu cama, esperando a que termines de llorar para susurrarte: «Yo sé. Yo entiendo. Y no te voy a dejar sola en esto».

No Tienes que Poder con Todo Hoy

Amada, respira. El hecho de que enero hayansido duro no significa que tu año está arruinado. El hecho de que viejas heridas hayan sangrado no significa que no has sanado; significa que Dios está limpiando lo profundo para que la cura sea total.

No necesitas tener el mapa completo del año hoy. Solo necesitas saber que la Mano que te sostiene es más fuerte que la tormenta que te golpea.

Recibe este abrazo. Sécate las lágrimas, no porque «tengas que ser fuerte», sino porque necesitas ver con claridad que Alguien está contigo. Y ese Alguien nunca, jamás, ha perdido una batalla.

Todo va a estar bien. Quizás no hoy, quizás no mañana. Pero estarás bien.

Una Pequeña Oración de Consuelo

Padre, gracias por abrazarme. Gracias porque no tengo que fingir ser una supermujer delante de Ti. Tú ves a la niña pequeña en mi interior que tiene miedo y está cansada. Gracias por tu «Yo también», gracias porque Jesús entiende mi dolor. Señor, me siento abrumada por este inicio de año, pero decido refugiarme en Ti. No sé cómo se solucionará todo, pero sé que Tú estás aquí. Me quedo quieta bajo tu abrigo. Sáname, restáurame y dame la paz que mi mente no puede producir. En el nombre de Jesús, Amén.

Amada, en el camino a convertirte en una Mujer Totalmente Nueva, habrá días donde correrás y días donde solo podrás gatear. Y ambos son válidos.

En este libro no solo encontrarás estrategias para ganar, sino el consuelo para sanar a esa niña interior, para que cuando te levantes, lo hagas de verdad y para siempre.

Déjate abrazar por Su restauración aquí: mujertotalmentenueva.com





Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.