Seamos brutalmente honestas por un momento. Febrero puede ser un mes cruel.
Pareciera que el mundo entero se puso de acuerdo para recordarte lo que te falta. Vas al supermercado y te atacan los pasillos llenos de osos de peluche gigantes y cajas de chocolates. Abres Instagram y es un desfile interminable de ramos de rosas, cenas románticas y parejas sonriendo con la frase «Con mi persona favorita».
Y tú… tú estás ahí. Sola. Tratas de poner buena cara. Tal vez bromeas con tus amigas diciendo que es un «día comercial» y que no te importa. Pero cuando llega la noche y se apaga la luz, el silencio pesa toneladas.
El Dolor de la Silla Vacía
Es válido que te duela. Es válido sentir ese nudo en la garganta. Es válido preguntarte: «¿Qué tienen ellas que no tenga yo?», «¿Por qué para mí es tan difícil?», «¿Será que Dios se olvidó de mi dirección?».
Entiendo esa sensación de invisibilidad. Entiendo la tentación de bajar la guardia. Sé que en estas fechas, la soledad se siente tan fría que dan ganas de mandarle un mensaje a ese «ex» que sabes que no te conviene, o de aceptar una salida con cualquiera solo para no sentirte «la única quedada».
El Peligro de Comprar con Hambre
Pero escúchame bien, preciosa. Te lo digo con el corazón en la mano y protegiéndote como una hermana mayor: No vayas al supermercado del amor con el estómago vacío.
Cuando tenemos hambre (de afecto, de compañía, de validación), cualquier pan duro nos parece un banquete. Y el 14 de febrero es la fecha más peligrosa para tomar decisiones permanentes basadas en una emoción temporal.
Muchas de las mujeres que hoy lloran en matrimonios destructivos, son las mismas que hace unos años se desesperaron por no pasar un San Valentín solas. Aceptaron migajas porque tenían hambre. Ignoraron las banderas rojas porque querían la foto.
Y si necesitas una prueba más clara, recuerda la pandemia. ¿Recuerdas cuántas parejas corrieron al altar o se fueron a vivir juntas presas del pánico? El miedo a la soledad en el encierro las hizo pensar: «Es el fin del mundo, mejor me caso con él aunque no esté segura, a quedarme sola en el apocalipsis». ¿Y qué pasó? Muchos de esos matrimonios duraron menos que el caos. En cuanto se abrieron las puertas y se fue el miedo, se dieron cuenta de que se habían unido a un extraño solo por supervivencia.
El miedo nunca ha sido, ni será, un buen fundamento para el amor.
Tu Soledad es un Escudo
Míralo de esta forma: Tu soledad hoy no es un castigo; es un filtro. Dios te ama tanto que prefiere verte pasar un 14 de febrero sola (y formándote), que verte pasar una vida entera mal acompañada y destruida.
Ese vacío que sientes no es para que lo llenes con ansiedad, es para que lo llenes con preparación. No desperdicies tus lágrimas. Úsalas para regar tu propio jardín. Porque cuando llegue el indicado —y si Dios lo prometió, llegará— él no va a buscar a una mujer desesperada que necesitaba ser salvada de su soltería; va a buscar a una reina que estaba ocupada construyendo su reino.
Sécate las lágrimas. Eres valiosa. Eres amada. Y tu historia de amor no se ha cancelado, solo se está escribiendo con buena letra.
Oración para Blindar tu Corazón este Febrero
«Señor, hoy vengo delante de Ti con total honestidad. Te entrego este nudo en la garganta y esta sensación de soledad que a veces me golpea cuando veo a todos felices y yo sigo esperando. Tú sabes que anhelo el amor, y sé que ese deseo viene de Ti.
Pero hoy, Padre, tomo una decisión: No voy a negociar mi valor por un momento de compañía. Te pido que guardes mi corazón de la desesperación. Cierra mis oídos a las mentiras que dicen que se me está yendo el tiempo o que tengo que conformarme con menos de lo que merezco.
Dame la fuerza para no enviar ese mensaje, para no aceptar esa salida que no me conviene y para no bajar mis estándares solo porque me siento sola. Prefiero Tu espera perfecta que el dolor de una mala decisión. Llena mis vacíos con Tu amor para que no salga a buscar afecto con hambre. Prepárame, sáname y hazme la mujer idónea para el propósito que tienes para mí. En el nombre de Jesús, Amén.»
¿Estás lista para dejar de esperar con ansiedad y empezar a esperar con propósito?
No dejes que la presión de febrero te haga cometer errores. En Cita con tu Destino te enseño cómo sanar tu corazón, cómo identificar al hombre correcto y cómo prepararte para que, cuando el amor llegue, te encuentre lista y no rota.
Tu preparación empieza aquí: citacontudestino.com
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