DEJAME PURIFICAR TU CORAZON

«Sólo quien tiene limpias las manos y puro el corazón; Sólo quien no invoca a los ídolos ni hace juramentos a dioses falsos. Quien es así recibe bendiciones del Señor; ¡Dios, su salvador, le hace justicia!» Salmo 24:4-5

Definitivamente estos son los días en los cuales no podemos huir ni escondernos como lo hicieron Adán y Eva en el Edén. Durante este tiempo de preparación de lo viejo a lo nuevo, el enemigo ha tratado de amortajar al pueblo de Dios con un pesado peso de culpa y vergüenza. Dios, en su gran sabiduría, ha venido a lavarnos con el Continuar leyendo