Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Hebreos 8:12
Escucho al Espíritu del Señor declarar sobre ti: “Tú eres a quien he escogido para romperlo”. No eres solo otro nombre en tu línea familiar; eres la interrupción de todo lo que intentó repetirse. Las batallas ocultas, las maldiciones susurradas, los ciclos de esclavitud que pasaron de generación en generación, se detienen contigo. Ahora mismo, en el ámbito invisible, Dios está cortando todo vínculo de hechicería que fue asignado para retrasar, desviar y destruir tu propósito. Cadenas que mantuvieron atada tu sangre por décadas están siendo rotas, no por quién eres tú, sino por Quién Él se ha convertido en ti.
Isaías 53:5 NVI Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades. Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados.
Las luchas secretas que libraste en silencio están siendo confrontadas por fuego. Estás siendo apartado. Esto no es solo un rompimiento; es un desarraigo divino. La pobreza generacional, la adicción, la rebeldía, la enfermedad, el tormento mental, el miedo, la vergüenza… están siendo desalojados de tu historia. Lo que antes corría por tu familia como un río de destrucción está siendo cortado de raíz.
Miqueas 7:19 LBLA Volverá a compadecerse de nosotros, hollará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar todos nuestros pecados.
No estas maldecido, has sido llamado. No estás estancado, te estás levantando. Dios ha estado obrando en lo secreto, sanando heridas que no sabías que habías heredado, rompiendo pactos que nunca hiciste pero que fuiste obligado a cargar. Pero ahora, Él está levantando la carga. Él está limpiando tu línea de sangre. Él está restaurando el fundamento. Y esta es la confirmación: Tú eres el punto de giro. Tú eres la línea en la arena. Tú eres aquel a quien el infierno no pudo destruir porque el cielo ya te había marcado para este tiempo. Tu legado comienza de nuevo. Tus hijos no pelearán lo que tú peleaste. Tu nombre llevará gloria, no dolor. (Una palabra de Richard Elias James)
Tito 2:14 LBLA Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.
OREMOS:
Padre Celestial, vengo delante de Ti en el nombre de Jesús. Reconozco que Tú eres santo y justo, y que por la sangre de Cristo tengo acceso a Tu perdón y redención. Hoy me levanto en Tu autoridad para renunciar a toda iniquidad heredada de mis padres y antepasados, y a toda práctica de pecado que haya abierto puertas en mi vida y en mi generación.
Declaro que la sangre de Jesús rompe toda cadena de iniquidad, maldición y opresión que haya estado operando en mi linaje. Renuncio a todo pacto oculto, toda atadura y toda obra de las tinieblas. Señor, te entrego mi corazón, mi mente, mi cuerpo y mi espíritu, y los consagro a Ti. Hoy recibo Tu libertad, y declaro que mi generación caminará en Tu justicia y en Tu verdad. En el nombre poderoso de Jesús, amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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