Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios. Isaías 66:9
Si estás leyendo esto y sientes que has sacrificado TODO solo por obedecer al Señor, esta palabra también es para ti. El Señor quiere que sepas que tu temporada de recompensa está llegando. Lo que Él me habló acerca de este mes no es solo para mí y mi familia. Es para quienes se reconocen hijos de Dios en esta temporada, para aquellos que dieron el paso sin un plan B, para los que entregaron lo que les era familiar, para los que han sentido el estiramiento y el dolor de la obediencia. No pierdas la esperanza, no cuestiones la voz que te trajo hasta aquí, no asumas que el silencio significa que nada está pasando.
El Señor está preparando algo tan grande para ti que ni siquiera puedes imaginarlo. Él ha visto cada lágrima, cada sacrificio, cada acto de obediencia que nadie más vio. El cielo no pasa por alto lo que has sembrado. Hay un lugar en el Espíritu donde Dios te tiene ahora mismo que se siente oculto, incómodo, desafiante y desconocido, pero que en realidad es el comienzo de algo nuevo que Él está formando en ti.
Un vientre no es un lugar de muerte. Es el lugar donde lo que Dios habló empieza a tomar forma antes de que alguien pueda verlo. Este es el espacio entre la obediencia y la manifestación, entre soltar lo viejo y entrar en la promesa. Muchos de nosotros nos sentimos despojados, inciertos o en transición, pero eso no significa que Dios nos haya abandonado. Significa que Él está preparando algo que no puede acelerarse, algo que necesita tiempo para crecer, fortalecerse y desarrollarse. El vientre representa:
- Crecimiento que aún no se ve
- Preparación en lo oculto
- La vieja identidad cayendo
- La nueva identidad formándose
- Una promesa que es real, aunque todavía no sea visible
Así que cuando llamo a esto “El Vientre de una Nueva Temporada”, estoy diciendo:
- No estás perdiendo tu vida, estás cargando la próxima.
- No estás siendo destruido, estás siendo formado.
- No estás atrasado, estás siendo preparado para emerger.
Esta palabra es para todo aquel que ha obedecido a Dios a gran costo y ahora espera, se pregunta o lucha. Estás en el vientre de lo que Dios está a punto de dar a luz, y lo que viene a continuación dará sentido a todo lo que entregaste.
Mientras oraba por el mes de diciembre, escuché al Señor decir: “Diciembre puede representar el final del año, pero en el espíritu, este diciembre representa un nacimiento, el comienzo de una nueva temporada. Una temporada que estará marcada por movimientos milagrosos de Mi Espíritu. No solo el final de un ciclo, sino el inicio de uno al mismo tiempo. Como perderte y encontrarte simultáneamente, porque para convertirte en tu verdadero yo, debes morir a lo viejo. Como la oruga que muere para convertirse en mariposa. Como llorar y celebrar al mismo tiempo. Como el hijo pródigo que tuvo que perderse para encontrarse de nuevo con su Padre. Como entrar a las aguas del bautismo siendo el hombre viejo y resurgir como una nueva creación. Despojándote de tu viejo ser para volver a vestirte como un verdadero hijo de Dios.”
Él nos ha traído una vez más a una encrucijada: aferrarnos a lo viejo, seguro y conocido, o saltar a lo desconocido sin red de seguridad, llevando solo la Palabra del Señor. Tengo que ser honesta: esto da mucho miedo, pero al mismo tiempo es muy familiar y emocionante, porque hemos estado aquí antes, y sabemos que con Él todas las cosas son posibles, y que Él siempre recompensa la obediencia.
Él dijo: “Suelta y camina sobre las aguas.” “Pero Dios, tengo un barco.” Y el Señor respondió: “El barco es limitado… Yo quiero que camines en lo ilimitado.” Él dijo: “Yo sé que estás lamentando y llorando la pérdida de tu seguridad percibida, de tu refugio, de tu barco. Pero quiero decirte que tu lamento será convertido en baile. Te encontrarás danzando sobre las cenizas, y lo que pensabas que era grande no se comparará con lo que Yo te voy a bendecir. Las puertas abiertas y las oportunidades que traeré a tu vida te sorprenderán a ti y a quienes te observan.”
“Yo sé que sientes que has sido despojado de todo lo seguro. Sé que no tienes red de seguridad, ni plan B. Pero Yo soy todo lo que necesitas y más. José fue literalmente despojado de todo lo que tenía, incluso de su identidad como el hijo favorito, para poder ser revestido de nuevo con su verdadera identidad y preparado para su propósito y posición. De la misma manera, te estoy despojando otra vez de todo lo que para ti es seguro y familiar. Te despojé de todas las máscaras e identidades que se colocaron sobre ti, y de las que tú mismo te pusiste al buscar tu identidad en tu profesión, tu negocio, tu nombre.”
“¿Sabes quién eres ahora? ¿Recuerdas cuando te pregunté en un sueño, no hace mucho: ¿Seguiría siendo rey Salomón si estuviera desnudo? Sí, lo sería, mientras no abdicara su trono y mientras creyera que era un rey.” Ahora estás desnudo, despojado de todo lo que pensabas que eras. ¿Sabes quién eres sin los títulos y el nombre? Eres Mi hijo y Mi hija, y quiero enseñarte a caminar en tu identidad, poder y autoridad, y a poner tu esperanza y confianza solo en Mí.”
“Para traerte la magnitud de la bendición que quiero liberar, necesito una semilla lo suficientemente grande, proporcional a lo que voy a derramar, así como le pedí a Abraham que sacrificara a Isaac, el hijo de la promesa, su futuro, su todo, para que pudiera convertirse en padre de naciones. Y él estuvo dispuesto, y Yo cumplí Mi promesa. Mientras mayor es el sacrificio, mayor es la bendición. Mientras mayor es el llamado, mayor es la prueba. Estas temporadas existen para hacerte crecer y prepararte para gobernar, no para castigarte. Solo confía en Mí. Así como tú estás dispuesto, Yo cumpliré Mi promesa contigo y tu familia. Esta es la temporada del cumplimiento de todas las promesas que te he hecho, y el catalizador es tu acto de obediencia ciega. Prepárate para entrar en territorio desconocido y cosechar la mayor cosecha que hayas visto, porque has sembrado la semilla más grande que jamás sembraste. Esta es una temporada de caminar sobre las aguas, de estremecer la tierra, de una cosecha al mil por uno.”
Pueblo de Dios, no titubeen en la espera. Sus promesas se están formando. Están madurando. Y cuando lleguen a su punto máximo, el Señor las manifestará, ni un minuto antes ni un minuto después de Su Kairós. Confíen en el proceso y confíen en Su tiempo. No hay lugar más seguro, ni mejor lugar, que el vientre del tiempo, donde Dios nutre, crece y prepara lo que tiene reservado para ustedes. Sean bendecidos. (Una palabra de Rosangela Atte)
Juan 16:21 NVI La mujer que está por dar a luz siente dolores porque ha llegado su momento, pero en cuanto nace la criatura se olvida de su angustia por la alegría de haber traído al mundo un nuevo ser.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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