Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; Entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de vino nuevo. Proverbios 3:9-10
Enero no es solo otra página del calendario. Es un umbral, una puerta hacia el año que viene. Y cómo cruzamos esa puerta importa más de lo que muchas veces nos damos cuenta. La Escritura nos enseña una verdad silenciosa pero poderosa: lo que damos primero a Dios, Él lo bendice por completo—no lo que sobra, no lo que encaja convenientemente, sino lo que se ofrece voluntariamente, al comienzo. Jesús nunca habló del ayuno como un logro espiritual poco común. Habló de él como una suposición: «Cuando ayunéis…» (Mateo 6:16). No «si», cuando. El ayuno no es para la élite espiritual. Es para los espiritualmente hambrientos.
LAS PRIMICIAS MARCAN LA DIRECCIÓN
En las Escrituras, las primicias siempre pertenecieron a Dios. Eran santas, no por su tamaño, sino por su orden. Cuando se ofrecía la primera porción, el resto era redimido. De la misma manera, cuando damos a Dios los primeros días del año, lo invitamos a dar forma a todo lo que sigue. Mateo 6:33 dice: «Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas». El ayuno de enero dice en silencio: «Señor, Tú eres primero. Tú me guías, y yo te sigo. Este año es Tuyo antes de ser mío». Lo que colocamos primero a menudo determina lo que experimentamos después.
EL AYUNO SUAVIZA EL CORAZÓN Y AFINA EL OÍDO
Esdras 8:23 dice: «Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios acerca de esto, y Él escuchó nuestra súplica». El ayuno no persuade a Dios. Nos prepara a nosotros. Salmos 35:13 dice «…humillé mi alma con ayuno» Hay una humildad que llega cuando dejamos a un lado nuestros apetitos, un silencio santo que se asienta cuando la carne ya no está al mando. Salmos 46:10 dice: «Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios». La quietud rara vez ocurre por accidente; se elige. Cuando las voces menores se silencian, la voz de Dios a menudo se vuelve más clara.
EL AVANCE VIVE AL OTRO LADO DE LA RENDICIÓN
Mateo 17:21 dice: «Pero este género no sale sino con oración y ayuno». Algunas cosas no se mueven solo con esfuerzo. Algunas cargas se aflojan únicamente cuando se busca al Dios con profundidad. Isaías 58:6 dice: «¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?» El ayuno crea tracción espiritual. La oración le da dirección a esa tracción. Josafat lo entendió. 2 Crónicas 20:3 «Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá». Lo que resiste el avance a menudo cambia cuando el pueblo de Dios se humilla delante de Él.
UNA PALABRA SOBRE EL AYUNO EN SI
El ayuno no se trata de comparación; se trata de obediencia. Algunos son guiados a un ayuno total, otros a un ayuno parcial, y otros a un ayuno de Daniel. Para muchos hoy, el ayuno más revelador de todos es un ayuno del ruido: medios, pantallas y constante información. El ayuno nunca se trata solo de quitar algo; se trata de hacer espacio. Lo que dejas debe ser reemplazado siempre con ORACION, BIBLIA, QUIETUD y ESCUCHAR.
UN LLAMADO A LA ORACION INTENCIONAL
Salmos 62:8 dice: «Oh, pueblo, confía en él siempre, derrama ante él tu corazón, pues Dios es nuestro refugio». Esta no es una oración casual. Es rendirse. Es permanecer. Es presentar el año delante de Dios mientras aún está tierno. Ora por tu corazón, tu familia, tu llamado. Ora por la Iglesia para que sea pura y unida; por un avivamiento que sea real, no ensayado; para que los perdidos sean recogidos, y para que la nación sea sanada. Jeremías 33:3 dice: » Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces» El ayuno le da peso a la oración. La oración le da propósito al ayuno.
UNA INVITACION NO UNA CARGA
No ayunes porque te sientes presionado; ayuna porque tienes hambre de Dios—aunque sea una comida, aunque sea un día, aunque sea una pequeña rendición. Santiago 4:8 dice: «Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones». Dios honra los corazones dispuestos. (Steve Porter)
DIA 1 ENFOQUE DE ORACION
Lecturas Bíblicas: Deuteronomio 26:10, Romanos 11:16 Pablo hace referencia a una práctica del Antiguo Testamento (Números 15:17–21): cuando el pueblo ofrecía la primera porción de la masa a Dios, toda la masa quedaba consagrada. Era un acto de reconocimiento: Dios es el dueño de todo. Consagra tu vida, consagra tu trabajo, consagra tu familia, consagra tus decisiones, consagrar tus proyectos del año.
Oremos: Señor, Te entrego el inicio de este año para que Tú gobiernes todo lo que viene. Te traigo los primeros días de este año. Decido dejar mis apetitos, mis planes y las distracciones. Me humillos delante de Ti, no será por mis fuerzas, sino en el poder de tu Santo Espíritu. Que la claridad reemplace la confusión. Que el quebrantamiento reemplace la resistencia. Consagra este año a la oración y al ayuno, pidiendo no ser impresionante, sino permanecer cerca de Ti. En el nombre de Jesús, amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.
