Proclamo con valentía sobre tu vida que el escudo de la fe se levanta en alto delante de ti. Cada dardo de fuego enviado para herir, debilitar, distraer o destruir es interceptado y extinguido. Lo que fue lanzado para penetrar tu paz caerá sin poder a tus pies. (Malaquías 4:3)
Como declara Efesios 6:16, el escudo de la fe apaga todos los dardos de fuego del enemigo. No algunos, sino todos. Ninguna acusación prosperará. Ninguna intimidación avanzará. Ningún ataque invisible anulará lo que Dios ha establecido. Tu posición se vuelve inamovible porque está anclada en la verdad. Tu futuro se vuelve intocable porque está resguardado por el propósito divino. Tu victoria se vuelve incuestionable porque fluye de la autoridad del pacto, no de la fuerza humana. (Salmos 84:11)
Lo que se levante contra ti no prevalecerá. Lo que se forme contra ti no prosperará. Lo que intente intimidarte, revelará la fuerza de la armadura que portas. La fe no es pasiva; es defensiva y decisiva. Absorbe el asalto y hace avanzar la promesa. (Efesios 6:16)
Cuando permaneces en fe, te alineas con el decreto del Cielo. Así que, mantente firme. Levanta el escudo. No retrocedas. La batalla puede ser ruidosa, pero tu protección es más fuerte. El ataque puede ser feroz, pero tu cobertura es superior. Estás resguardado. Estás establecido. Eres victorioso. Amén. (Richard Elías James)
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.
