Por la mañana y por la tarde los cuervos le llevaban pan y carne, y bebía agua del arroyo. 1 Reyes 17:6
Has estado atravesando una temporada en la que el arroyo parecía estar secándose. Miraste lo poco que te quedaba y te preguntaste: “¿Cómo voy a salir adelante? ¿De dónde vendrá la provisión? ¿Quién se acordará de mí?” Dios dice: “¡Yo ya he dado la orden de que la provisión venga a ti!”
Escucha esto en tu espíritu: La provisión está siendo ordenada a tu favor. La respuesta puede no venir a través de la persona que esperabas. La puerta puede no parecerse a la puerta que imaginaste. La provisión puede llegar a través de un instrumento improbable, una conexión inesperada, una oportunidad inusual o de una manera que tú jamás habrías podido organizar por ti misma.
Cuando Dios dice: “Yo lo he ordenado”, el cielo no necesita tu permiso para moverse. Pensaste que el hecho de que el arroyo se secara significaba que la promesa también se estaba secando. No es así. El arroyo se secó, pero la palabra de Dios no se secó. La circunstancia cambió, pero la fidelidad de Dios no cambió. La fuente visible desapareció, pero la Fuente invisible permaneció.
Y ahora escucho esta declaración: ¡LOS CUERVOS VIENEN! Hay pan llegando al lugar donde pensaste que habría hambre. Hay fuerzas llegando al lugar donde pensaste que colapsarías. Hay provisión llegando al lugar donde pensaste que habías llegado al final. No morirás junto a un arroyo seco. VIVIRÁS PARA VER LA FIDELIDAD DE DIOS. Mira hacia arriba, Elías. (Una palabra de Dana Jarvis)
¿SERIAS UN CUERVO PARA ALGUIEN HOY?
Quizá hoy Dios quiere hacer contigo lo mismo. Algunas veces nosotros somos el cuervo. otras, Dios envía un cuervo para alimentarnos y suple nuestra necesidad a través de alguien más, sin que ni siquiera la mencionemos. Otras veces, Dios nos da la oportunidad de suplir una necesidad que desconocíamos. Lo importante es estar atentos y sensibles a la voz del Señor.
Tal vez hay alguien orando en secreto por una respuesta y tú eres parte de esa respuesta. Tal vez alguien está preguntando: “¿De dónde vendrá mi provisión?”, mientras Dios ya está tocando el corazón de alguien para decirle: “Ve.” No subestimes las pequeñas instrucciones del Espíritu Santo. Un plato de comida puede ser provisión. Una transferencia puede ser provisión. Una llamada puede ser provisión. Un abrazo puede ser provisión. Tu obediencia puede ser el milagro que alguien estaba esperando. Pregúntale hoy al Señor “¿Para quién quieres que yo sea un cuervo?” Y si Él pone un nombre, una necesidad o una persona en tu corazón, no lo ignores. Obedece.
1 Reyes 17: 14-16 NVI Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra”. Ella fue e hizo lo que había dicho Elías, de modo que cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías. Y tal como la palabra del Señor lo había anunciado por medio de Elías, no se agotó la harina de la tinaja ni se acabó el aceite del jarro.
Hebreos 13:16 NTV Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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