El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Clamé al Señor, quien es digno de alabanza, y me salvó de mis enemigos. Salmos 18:2-3
Esta es una palabra profética y una carta desde mi corazón, empapada en el corazón del Padre para ti en este día. Cuando estás en la primera línea de batalla, recibes muchos golpes. Más que otros, ¿verdad? ¿Sería correcto decir que la mayoría del tiempo sientes que muchos no entenderían el nivel de batalla que enfrentas ni serían capaces de soportarla ellos mismos? Porque sí, es cierto. ¡Los pioneros atraen la guerra espiritual más loca, tanto que hasta parece una locura hablar de ello!
En los últimos días me han contactado muchas personas contándome lo que están enfrentando, así como las asignaciones críticas que Dios les ha dado. ¡Por supuesto que el enemigo te teme y está lanzándote todo, hasta el lavaplatos! ¡Eres una triple amenaza!
La apatía y el silencio te llevan por el camino de menor resistencia y de una vida cómoda, pero así no se derriban gigantes. No vale la pena. Ni siquiera puedo hablar de la mitad de las cosas extrañas y raras que enfrentamos, primero porque no quiero darle reconocimiento al enemigo, y segundo porque pensarías que estamos locos. Pero hay muchísima gente ahora mismo enfrentándose a gigantes inusuales y probabilidades imposibles. Son flechas y fuegos constantes, PERO… también es una garantía de contraataque porque si permaneces en el lugar secreto, SE AVIVA EL FUEGO. Nuestro viaje para llegar a Sídney hace unos días fue uno de los momentos de mayor oposición de los últimos años, y aun así, cuando llegamos, yo estaba preparado para la batalla. Eso despierta al David que llevas dentro, si lo permites.
Así que esta es una palabra para ti, que te mueves y sacudes las cosas… para ti que Dios ha posicionado como columna de esta nueva y fresca obra que Él está haciendo. Esto no te va a matar ni a robar. No te está quebrando, ¡TE ESTA FORMANDO!
Sigo viendo al Señor sentándote en Su mesa en esta temporada y ungiendo tu cabeza con aceite delante de tus enemigos – DEL ENEMIGO. Veo la palabra LEGADO sobre ti, porque tal vez no sabes que este llamado que has aceptado va más allá de un simple movimiento o paso de fe. Es por causa del legado y para extender el Reino de formas que otros han abandonado. Y veo al Señor peleando por ti hoy. Hay fuerzas y ejércitos angelicales a tu alrededor que ni siquiera puedes ver, pero Dios te está cubriendo, protegiendo y recordándote hoy que Él te ha ungido para esto, y que saldrás victorioso. Y observa cómo Dios ensancha tus fronteras en el proceso.
Déjenme terminar diciendo esto: cuando David salió al campo ese día, tuvo que bloquear el ruido de Goliat y enfocarse solo en el Señor. (1 Samuel 17) Tuvo que enfocarse en todos esos años de adoración que había cultivado en lo secreto para poder enfrentar ese momento con eficacia y derribar al gigante que tenía delante. Creo que estamos viviendo otro momento como ese ahora. Creo que este es un momento santo y sagrado, porque el Señor te está diciendo: “¿Estás permitiendo que el ruido te altere, te sacuda, o vas a cerrar tus ojos, a enfocarte en Mí y dejar que te lleve a un nuevo umbral de victoria, a un lugar de conquista como nunca antes has visto?” Creo que estamos en ese momento justo ahora.
Mira hacia abajo un momento, David, a las piedras en tus manos. Insignificantes. Pasadas por alto. Pero llevan algo que la mayoría no ve. Pero tú sí. Aférrate a ellas ahora y ve a terminar la asignación que se te dio. Así que sacúdete hoy las mentiras que dicen que te equivocaste, porque estás más en el camino correcto de lo que piensas, y recobra tu adoración. CIERRA TUS OIDOS AL RUIDO Y ¡ADORALE! Porque esta montaña que tienes delante – se va a mover en el nombre de Jesús. (Una palabra de Nate Johnston)
1 Samuel 17:47 NTV Todos los que están aquí reunidos sabrán que el Señor rescata a su pueblo, pero no con espada ni con lanza. ¡Esta es la batalla del Señor, y los entregará a ustedes en nuestras manos!
Isaías 54:17 NVI No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse tú la refutarás. Esta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede», afirma el Señor.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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