¿Estás atravesando una batalla invisible?

Publicada el
¿Estás atravesando una batalla invisible? - Las Cartas de Magie

Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Romanos 8:37

Carta sincera a los pioneros del legado que están atravesando una temporada de cirugía del corazón. Si has estado leyendo nuestros correos y palabras proféticas a lo largo de los años, sabes algo de mí: soy sincero. No tengo problema en ser vulnerable. No tengo problema en compartir mi proceso, tal como Dios me lo habla, y estoy tan agradecido por todos estos años en los que mucho de lo que Dios me ha mostrado y me ha dado ha conectado con tantos de ustedes. Siempre me asombra ver cómo todos estamos conectados en este viaje con Jesús. Hace unos días compartí una breve palabra en Instagram que tocó el corazón de muchas personas. Este fue exactamente mi post:

“El camino más difícil y doloroso de todo pionero no es hacer algo nuevo en el Reino que nunca se haya hecho antes, sino ir más allá de donde has vivido. Se trata de la lucha y la agonía de enfrentar los traumas y heridas del pasado, elegir no dejarte intimidar por ellos, y contra viento y marea, superarlas por el bien del legado. Pero es la historia menos popular. Es la historia oculta. Es lo que la gente no ve. Es empujar tu corazón más allá de sus detonantes e invitar a Dios a los lugares más oscuros de tu historia para que Él derribe las puertas de prisión de tu alma y guíe a tu familia hacia lugares donde nadie antes en tu generación ha llegado. Es en las noches cuando tus hijos están enfermos y caminas por la casa orando en lenguas y ejerciendo tu autoridad. Es en las conversaciones difíciles del matrimonio, navegando entre la desconfianza, el dolor, el resentimiento y el perdón. Es en enfrentar tus propias cosas cuando sientes que ya no puedes más. Es elegir pelear a los pies de Jesús cuando quisieras apagar incendios en la carne. Es alabar a Jesús cuando el mundo a tu alrededor se derrumba y sientes que no tienes nada por qué alabarlo. Eso es ser un verdadero pionero, y es donde muchos están ahora mismo.»

Entones, creo firmemente que no podemos impartir algo que no tenemos, ni podemos guiar a otros a lugares donde nosotros mismos no hemos estado. ¿Cómo podríamos guiar a otros a una victoria que nunca hemos experimentado? ¿Cómo podríamos conducir a las personas hacia la salud si nosotros mismos nunca la hemos experimentado? Por eso, la mayor área de unción y de verdadero avance será siempre en tu propio corazón y alma. Ese es el campo de batalla. Ese es el lugar donde Dios está expandiendo constantemente los límites en tu vida para aumentarte en salud y capacidad espiritual, para que no solo experimentes sanidad en tu corazón, emociones, mente, espíritu, familia, matrimonio, hijos, sino también para que tengas fruto que repartir a los que te rodean. Pero todo comienza primero en el corazón y en el hogar.

Creo que uno de los errores en el cuerpo de Cristo ha sido enfocarnos demasiado en lo que estamos construyendo —el movimiento, los proyectos, la expresión del Reino— y huir de las áreas del corazón. Por eso, aunque parezca que hemos edificado algo impresionante, muchas veces no tenemos nada que dejar a la próxima generación. Seré muy honesto: una de mis mayores frustraciones, algo que Christy y yo hemos hablado muchas veces, es cómo crecimos en hogares cristianos, pero lo único que heredamos fue un desastre. No lo digo con falta de honra hacia nuestros padres o generaciones anteriores, pero cuando nos casamos, veníamos de hogares desordenados, poco saludables y disfuncionales. Entramos al matrimonio teniendo que resolverlo todo.

Nunca recibí herencia alguna, ni espiritual, ni emocional, ni mental, ni material. Lo que recibí fue “un lío”. Entré al mundo con un desastre, y cuando comencé, ya estaba en negativo. Me echaron de casa a los 14, y otra vez a los 17. Sentí que me entregaron una bolsa llena de maldiciones generacionales, disfunción, abuso narcisista, y luego me dijeron: “arréglatelas”. Pero no lo digo para que me compadezcan. Lo digo porque ¡ESTA ES LA HISTORIA DE MUCHOS! ¿Verdad? ¿Ha sido también tu historia?

Pero ya no juego la carta de víctima como hace 20 años. Christy y yo decidimos desde temprano en nuestro matrimonio que teníamos que aprender a construir una familia y una vida sana desde cero, pasando de la pobreza a la prosperidad. Ha sido una de nuestras mayores batallas, pero también el lugar que Dios nos llamó a ocupar con mayor intensidad. Ha sido nuestro principal llamado.

¿Lo hemos hecho perfectamente? No. ¿Seguimos en proceso? Sí. Y esa es precisamente la razón por la que hice esta declaración. Porque en mi vida, el mayor fruto y la mayor área de avance siempre han venido cuando he permitido que el Señor escarbe profundamente en mi corazón y mi vida, y me rehaga en el hombre de Dios que Él siempre vio en mí, incluso cuando yo no lo veía o cuando las circunstancias estaban en mi contra.

Y sé que esto te conmueve, porque lo entiendes. Sabes que es necesario, aunque duela. Creo que pasamos por temporadas y olas de este tipo de proceso, donde el Señor sigue actualizándonos para convertirnos en mejores esposos/esposas, mejores padres/madres, mejores líderes y guerreros. Pero esto requiere rendición. Requiere entrega. Y sí, requiere ser enseñable. También requiere ser inofendible, porque es un proceso profundo.

Otra razón por la que escribí esto es porque este último año he estado justo en ese proceso. He estado en otra ronda, por así decirlo, de “profundo avance en el legado. Al principio pensé que era agotamiento, pero era el Señor yendo más profundo, preparándome para lo que estaba por venir. Y cuando Dios hace eso, Él es tierno y es Padre, pero también es feroz, porque no te permite quedarte estancado. Él es como un buen entrenador que te empuja una y otra vez porque sabe lo que hay en ti. Quiere que salga ese hombre o mujer de Dios. Quiere que salga el guerrero. Quiere que salga el creyente ungido con una doble porción que hay en ti.

Y ahí es donde está la batalla. Especialmente si has estado en una temporada de pasividad, rindiéndote nuevamente hacia una mentalidad de rechazo o reviviendo el trauma de tu pasado, donde ese niño o niña interior, ese pequeño huérfano que llevas dentro, que solo quiere acostarse y rendirse en vergüenza y miedo. Entonces el Padre grita: “¡Levántate!”. Y usa la vida misma para hacerlo. Usa las situaciones incómodas para sacar eso de ti. Sí, duele, pero es necesario. Se siente como un callejón sin salida. Como si tus heridas y traumas intentaran aferrarse a ti, y tu pasado te gritara, y tuvieras que decidir: ¿voy a quedarme aquí estancado o voy a dejarme llevar por el fuego?  Eso es ser pionero. Es lo invisible. Es la batalla oculta. Es impopular. Nadie lo ve. No hay cámaras, no hay luces. Y no es glorioso. Pero es la decisión y el proceso más crucial de todos.

Y sé que muchas personas están pasando por esto ahora mismo, donde Dios los está levantando. Los está sacando de un lugar de desesperanza y desánimo en el que se encuentran. Por eso este año tantas cosas han salido a la luz, problemas y asuntos. No porque Dios quiera avergonzarte, sino porque hay algo mayor en ti que necesita salir. Dios está despertando al guerrero dentro de ti. Te está sacando de la disfunción, del pozo, de la desesperación y de los ciclos que te han estado matando. ¿Puedes verlo?

Por eso ha sido un año de confrontación y guerra constante: contra tu vida, tu matrimonio, tus finanzas, tu salud, tus relaciones, tu ministerio, y tu llamado en el Reino. Es porque Dios ve al tú más grande, al que Él llamó y ungió para ser. Es como Eliseo cuando recibió el manto sobre sus hombros: tuvo que decidir si iba a quemar su pasado o quedarse y morir en ese nivel. ¿Te vas a quedar aquí o vas a subir más alto? Esa es la decisión que todos debemos tomar. Si ese eres tú, sabemos que ha sido intenso y la lucha ha sido real. Es invisible, y la gente no lo ve. O tal vez no lo entiende. Quizás incluso en tu matrimonio o relaciones parece una batalla que no puedes explicar, y te está aplastando. Y solo puedes decir: “Dios, ¿me ves? ¿De verdad me ves?”

Estamos orando por ti, porque te aseguro que —aunque hasta ahora solo hayas sentido la lucha— estás a punto de ver el fruto. Sigue avanzando. No te rindas, no retrocedas ahora. No estás loco. No eres débil por sentirte cansado. Solo estás en una batalla de la que pocos hablan, porque no es brillante ni digna de plataformas, pero es tierra santa.

Es territorio del legado. Es donde terminan las maldiciones generacionales y comienzan las bendiciones. Es donde se rompen los ciclos. Donde muere el espíritu de orfandad y se levantan hijos e hijas. Este es ese espacio sagrado donde Dios convierte la debilidad en fortaleza y la vergüenza en autoridad. Y recuerda: estás colaborando con el cielo en construir algo eterno, algo de lo que tus hijos y los hijos de tus hijos se beneficiarán. Tal vez ahora no parezca mucho, pero en el espíritu es enorme. Es costoso, sí, pero poderoso y vale la pena.

Permanece en el camino. No desprecies el proceso solo porque parece oculto. El cielo ve. Las temporadas del desierto no son glamorosas, pero es ahí donde se forjan los reyes y reinas, donde se cultiva la autoridad. Es donde brota el aceite —y es ese mismo aceite el que rompe el yugo, no solo para ti, sino para todos los que te rodean. Así que, si ese es tu caso, estamos contigo. Sigue avanzando. Estamos orando por ti, y creemos que lo mejor está por venir. (Una palabra de Nate Johnston)

Ezequiel 36:26 NVI Les daré un nuevo corazón y derramaré un espíritu nuevo entre ustedes; quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen y les pondré un corazón de carne.

Santiago 1:2–4 NVI Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce perseverancia. Y la perseverancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros sin que les falte nada.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano





Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.


Magie de Cano

Por Magie de Cano

Magie de Cano es conocida internacionalmente por su devocional profético “LAS CARTAS DE MAGIE” que se comparte diariamente a través del correo electrónico y las redes sociales. Es autora de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino”, “De la Vergüenza a la Victoria”, "Una Madre de Rodillas" y "Mujer Totalmente Nueva" los cuales le fueron revelados por el Señor, como un complemento a su ministerio de restauración del alma y corazón de la mujer. Como Pastora y conferencista internacional, ha impartido sus enseñanzas en diferentes naciones, llevando a las mujeres a un encuentro más profundo con el amor de Dios. Su primer ministerio es su familia, está casada desde hace 45 años con el Pastor Benjamín Cano y tiene una relación hermosa con sus hijos Magaly, Benjamín, Sofía y Alejandro y es la feliz abuelita de dos hermosos nietos.