Algún tiempo después, se secó el arroyo porque no había llovido en el país. Entonces la palabra del Señor vino a él con este mensaje: «Ve ahora a Sarepta en Sidón y permanece allí. A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer». 1 Reyes 17:7-9
Compartí esta palabra profética ayer en nuestra iglesia local, y he sentido que es también para el Cuerpo de Cristo en general. ¿Es esto para ti? ¡Oro para que seas ministrado hoy! He percibido que el Señor está trayendo claridad en este tiempo a lo que para muchos ha sido una temporada malinterpretada. Pues hay quienes recientemente han perdido relaciones, un trabajo, su vivienda, finanzas… y han sentido un blanco de guerra sobre sus espaldas. Has estado luchando, has estado enfrentando y has intentado con todas tus fuerzas recuperar lo que era, mientras observabas impotente cómo todo seguía desmoronándose.
Hoy escucho al Señor decir sobre ti…
“De la misma manera que el arroyo trajo provisión a Elías por una temporada y luego se secó, así será en esta temporada de tu vida. He visto tu firmeza y tu disposición para permanecer y para ir a la batalla. Sin embargo, estoy disipando la confusión que ha intentado entrar, pues no es un campo de batalla en el que te encuentras parado en este momento, sino más bien es una tierra seca provista para que la cruces… en lugar de ser un lugar donde se te llama a quedarte y a luchar, es el mismo lugar del que estás destinado a avanzar.”
«Esa relación. Ese trabajo. Esa ciudad. Ese plan. Solo estaba destinado a servirte por una temporada y ahora su final es un indicador de que Dios te está haciendo transicionar hacia lo que y a quién necesitas en esta nueva hora de tu destino que se está desplegando. No significa que fallaste. No significa que estás bajo ataque. Significa que el escenario está cambiando para respaldar hacia dónde estás siendo llamado. Es porque hay algo más grande, mejor y mayor por delante.»
Creo que hay una ventana de oportunidad sensible al tiempo que se ha abierto en el Espíritu ahora mismo para aquellos que Dios está llamando a avanzar. La vacante de empleo está surgiendo. La casa que necesitas está siendo preparada. Los fondos están siendo puestos a tu disposición. La asociación está siendo creada. Las relaciones correctas están siendo alineadas. Tu próximo nivel de provisión está siendo preparado.
Cuando Elías fue llamado a dejar el arroyo seco (1 Reyes 17), fue porque Dios había designado a una viuda para proveerle, una viuda que solo le quedaba una comida y se estaba preparando para comerla ese mismo día. Si Elías se hubiera quedado semanas o incluso días pidiendo señales, maravillas y milagros para resucitar aquello que había sido llamado a dejar atrás, se habría perdido la siguiente oportunidad de provisión que Dios tenía reservada.
En esta ventana de tiempo, no debes plantar tu tienda y seguir demorándote alrededor de lo que se ha desmoronado, debes avanzar para recibir lo que ha sido APARTADO para ti. Has visto el arroyo secarse. Has sentido el agotamiento de intentar revivirlo. Y ahora, es tiempo de avanzar. No todo sucedió en vano. Hay una herencia al otro lado… Hacia arriba y hacia adelante. Este es el tiempo. (Una palabra de Chloie Stafford)
1 Reyes 17:15 NVI Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra”. Ella fue e hizo lo que había dicho Elías, de modo que cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías. 16 Y tal como la palabra del Señor lo había anunciado por medio de Elías, no se agotó la harina de la tinaja ni se acabó el aceite del jarro.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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