El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:17
Esta no es una temporada para una fe casual o decisiones impulsivas. Si este es el año en que brillaremos como diamantes, entonces debemos movernos con discernimiento, humildad y una obediencia rendida a la voz del Señor. Porque los diamantes no se forman en la comodidad; se forman bajo presión, tiempo y ajuste. De la misma manera, Dios nos está refinando a través de temporadas ocultas, paciencia silenciosa y una fidelidad invisible.
¡Lo que se sintió como un retraso fue preparación! ¡Lo que se sintió como presión fue precisión! Porque ahora nos presentamos ante Dios, y no para apresurarnos, sino para tener claridad y certeza. Porque le preguntamos a Él sobre nuestras relaciones, nuestros trabajos, nuestras carreras, nuestros hogares, nuestros llamados y nuestros pasos futuros. Traemos cada plan, sueño y decisión al altar.
Porque Dios lo ha prometido: Cuando clamemos, Él responderá. Él ha prometido dar sabiduría generosamente. Él ha declarado que revelará cosas profundas y ocultas a quienes le buscan. Este es el fin de vivir por nuestra propia voluntad. Este es el fin de las decisiones impulsadas por las emociones. Esto implica romper con las decisiones tomadas por miedo, orgullo o preferencias personales.
Si queremos la gracia de Dios, el progreso santo, las bendiciones eternas y la victoria dada por Dios, debemos conectarnos con las personas correctas, comprometernos con las acciones correctas y estar en el lugar correcto conforme a Su voluntad. No estamos persiguiendo la suerte. Nos estamos rindiendo a Dios, quien ordena la acción. Y por eso ayunamos. Y por eso escuchamos. Y por eso esperamos en Su Palabra antes de movernos. Clama a Él. Pide con fe. Quédate en silencio para escuchar. Y yo profetizo: Dios hablará con claridad, confirmación y paz. (Una palabra de Richard Elías James)
ENFOQUE DE ORACION DIA 7
Lecturas Bíblicas: 1 Pedro 1:3-9, Santiago 1:2-4, Proverbios 3:5-6 – Estamos enfocados estos 21 días en romper límites a través de la rendición. Mientras entras en tu aposento de oración, deja que esta verdad establezca tu enfoque: no eres una hoja movida por el viento del destino, sino un diamante siendo tallado por la mano del Maestro. Declara que tu vida no depende de las circunstancias externas, sino del diseño eterno de Dios. Dile al Señor: «Padre, quito mis ojos de las probabilidades y los pongo en Tus promesas». No estás ayunando y orando para convencer a Dios de que actúe, sino para que tu carne guarde silencio y tu espíritu pueda percibir Sus órdenes. Ora para que tu voluntad se alinee a Su voluntad, que Su deseo sea tu deleite. Sin altar no hay fuego, sin adoración no hay presencia, sin rendición no hay gloria.
Oremos: Señor, vengo a Ti por sabiduría y dirección. Porque Tú prometiste que si pedimos, Tú responderás. Dijiste que si te buscamos, el entendimiento y la revelación vendrán. Yo te pido por ojos para ver claramente y oídos para escuchar correctamente. Guíame por las sendas que has preparado para mí. Haz que mis relaciones sean consistentes. Endereza mis pasos. Habla lo que es importante saber y oculta aquello para lo cual aún no es el tiempo.
Padre: que Tu excelente entendimiento y sabiduría guie mis decisiones y Tu verdad me proteja. Que tu voz me muestre el camino. Porque este año no será una repetición de los años pasados. ¡Porque este es mi Año de Diamante! Un año de reformación, sinceridad, estabilidad y alineamiento con Dios. No me moveré más allá de Ti. No me conformaré con menos de lo mejor de Ti. Cuando Tú hables, yo escucharé. Habla, Señor, que ahora estoy listo. En el nombre de Jesús, Amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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