—Así dice el Señor: “Abran zanjas por todo este valle, pues aunque no vean viento ni lluvia —dice el Señor—, este valle se llenará de agua. 2 Reyes 3:16-17
Escuché al Espíritu Santo decir: “2025 fue el año de cavar zanjas”. No parecía un avance. No se veía santo. No se sentía como un desbordamiento. Se veía como obediencia en la oscuridad, preparación sin pruebas, trabajo sin recompensa inmediata. Así como Eliseo declaró en 2 Reyes 3: “Hagan en este valle muchas zanjas”. No se prometió lluvia. No se escuchó viento. Ninguna señal visible acompañó el mandato, solo una palabra del Cielo exigiendo fe.
2025 fue el año en que Dios le pidió a Su pueblo que se preparara para algo que aún no podían ver. Él pidió que se hiciera espacio. Él pidió una fe que trabajara la tierra antes de que apareciera siquiera la nube. Muchos cavaron estando cansados. Muchos cavaron estando decepcionados. Muchos cavaron preguntándose si el agua llegaría alguna vez. Sin embargo, Dios observaba cada vez que la pala golpeaba el suelo. Estaban cavando en lugares que se sentían estériles. Estaban abriendo espacio mientras sus fuerzas se agotaban. Estaban obedeciendo mientras otros descansaban. Y se sentía costoso, lento, repetitivo y oculto.
Sin embargo, cada zanja fue registrada en el Cielo. Lo que parecía repetición era, en realidad, excavación. Lo que parecía resistencia era la resistencia siendo eliminada. Lo que se sentía como silencio era Dios midiendo la capacidad de las vasijas. Porque las zanjas determinan la profundidad del derramamiento. 2025 no fue un año perdido, fue un año fundamental. Las raíces profundizaron. El orgullo fue despojado. La dependencia de la fuerza humana se rompió. La fe fue refinada hasta que la obediencia ya no requirió explicación. Y ahora el Señor dice: “Cavaste en los valles, ahora mira cómo Yo los lleno”. Porque lo que Dios está por desatar no será pequeño, y requiere terreno preparado para contenerlo.
Así como el valle se llenó de agua de repente, sin lluvia ni viento, así vendrá la próxima temporada: no por esfuerzo, no por publicidad, sino por liberación divina. Lo que no pudiste fabricar, Dios está por suplirlo. Lo que no pudiste forzar, Dios está por derramarlo. Este próximo movimiento sorprenderá a quienes dejaron de cavar. Pero aquellos que obedecieron en 2025 reconocerán el sonido antes de que llegue. Lo que el Cielo está por desatar requerirá madurez para administrarlo, humildad para cargarlo y profundidad para sostenerlo. Así que no desprecies este año de excavación, porque abrió espacio para la gloria. Y escucho al Espíritu del Señor decir: “Cavaste cuando estaba seco. Te preparaste cuando fue costoso. Ahora prepárate, porque el agua viene”. (Una palabra de Jessica Jecker)
ENFOQUE DE ORACION – DIA 9
Lecturas Bíblicas: 2 Reyes capítulo 3, Isaías 44:1-8, Isaías 35 – Hoy entendemos que cavar zanjas en 2025 no fue en vano. Cada zanja fue una declaración de fe. Cada esfuerzo fue una profecía sembrada en el valle seco. Cada acto de obediencia silenciosa preparó el terreno para un derramamiento que no vendría con viento ni con ruido, pero sí con poder. Ahora estamos oramos desde un lugar de expectativa santa, sabiendo que Dios llenará lo que fue preparado. No oramos y ayunamos para convencer a Dios, oramos para alinearnos con lo que ya Él decidió derramar.
Oremos: Señor, aquí están nuestras zanjas. Aquí está el espacio que preparamos en obediencia. Llena lo que cavamos. Haz correr el agua donde hubo sequedad. Y que lo que fue preparación en 2025 se convierta en testimonio en la nueva temporada. Ayúdanos a reconocer y honrar nuestra obediencia de temporadas pasadas. Renunciamos hoy a la culpa de pensar que todo fue en vano y no avanzamos. Prepara nuestro corazón y aumenta nuestra fe para recibir lo que vas a derramar. Te pedimos la capacidad integral para administrar este nuevo mover Tuyo en nuestra vida. En el nombre de Jesús. Amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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