Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Joel 2:25
Estamos en la última semana de oración y ayuno y quiero que reflexionemos ante una promesa que desafía la lógica humana. «Yo les restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta.» Muchas veces, el peso del pasado no proviene solo de lo que perdimos, sino del sentimiento de que el tiempo para recuperarlo se ha agotado. Quizás sientes que los años de dolor, de espera o de batallas te han robado años que nunca volverán. Pero hoy, el Espíritu Santo nos invita a levantar la mirada.
Dios no solo restaura las cosas; Él redime el tiempo perdido. Esta palabra profética que nos comparte Richard Elías James es un decreto de justicia divina sobre tu vida. No importa qué fuerza devoró tu paz o qué batalla consumió tus días; el Señor se presenta hoy como tu RESTAURADOR. Hoy nos enfocaremos en orar no desde la escasez o el lamento, sino desde la certeza de que aunque no lo veas en este momento, se están produciendo muchos cambios e incluso avances. Sigue orando, sigue confiando, sigue creyendo, sigue llamando a las cosas que no son como si fueran.
El Señor dice: “Yo te restauraré los años, no solamente la cosecha, no solo el fruto, sino el tiempo mismo que fue consumido. Los años devorados por fuerzas que no invitaste, las temporadas despojadas por batallas que no elegiste, los días desgastados por la tristeza, el retraso y la guerra invisible. Yo los pagaré en plenitud, dice el Señor. Porque lo que el saltón destruyó, lo que el revoltón agotó, lo que la langosta expuso y lo que el pulgón terminó, no fue más grande que Mi poder, ni estuvo fuera de Mi propósito.»
«Comerás y te saciarás, no solo de pan, sino de paz. No solo de provisión, sino de gozo. Y tu boca alabará el Nombre del Señor tu Dios, quien hace maravillas más allá de toda explicación y restaura más allá del cálculo humano. La vergüenza ya no te reconocerá. La deshonra perderá tu dirección. El remordimiento no tendrá la última palabra. Sabrás sin duda, sin temor, sin confusión que Yo estoy en medio de ti: para defenderte, para sostenerte, para bendecirte. Yo soy el Señor tu Dios. No hay otro. Y Mi pueblo, tú nunca más serás avergonzado. En el nombre de Jesús, amén.» (Una palabra profética de Richard Elías James)
ENFOQUE DE ORACIÓN – DIA 16
Lecturas Bíblicas: Joel 2:12-26, 2 Reyes 8:1-6 – Restaurar significa que Dios hace restitución por lo que nos quitaron. Significa completar, terminar y asegurar. Es interesante ver que la palabra hebrea para restauración tiene la misma raíz que la palabra “SHALOM”. Shalom (שָׁלוֹם): Generalmente se traduce como «paz», pero su significado hebreo original es mucho más rico. Significa integridad, totalidad, plenitud, bienestar y que nada falta. Shalam (שִׁלֵּם): Es el verbo derivado de esa misma raíz (como en Joel 2:25: «Yo os restituiré/restauraré los años…»). Significa completar, hacer pleno, pagar una deuda, compensar o devolver lo que se debe. No es solo reemplazo, es plenitud: Restaurar (shalam) significa que Dios toma algo que estaba roto, incompleto o saqueado y lo vuelve a hacer íntegro (shalom). La restauración es el proceso de llevar una situación de vuelta a su estado de «Shalom». Cuando Dios dice «Yo restauraré», está actuando como el Juez que obliga a que se te «pague» lo que el enemigo te quitó.
Oremos: Padre Celestial, hoy clamo por un «Shalam» sobre mi vida. Tú eres el Dios que restaura. Por eso, te pido: restaura los años que el enemigo robó de mi vida. No solo devuélveme lo perdido, sino llévame a ese estado de plenitud y paz donde nada me falte. Quita de mí el peso de los «hubiera». Espíritu Santo, inunda los espacios vacíos de mi alma con Tu consuelo y hazme entender que en Tu Reino nunca es tarde. Borra la amargura del retraso y reemplázalos con la expectativa del milagro. Padre, que mi historia se convierta en un testimonio de restauración. Que muchos digan: «Grandes cosas ha hecho el Señor conmigo.» En el nombre de Jesús. Amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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