El Señor anuncia victoria, y millares de mujeres proclaman las buenas nuevas. Salmos 68:11 NBV
Ayer 7 de febrero terminamos 7 días de oración Restaurando el Vallado. Tal vez no todas han visto respuestas inmediatas. Tal vez algunas siguen con preguntas, procesos abiertos o lágrimas silenciosas. Pero escuchen esto con claridad: el vallado fue restaurado. En el mundo espiritual, la obediencia precede a la manifestación. Nos presentamos cada día, oramos aun cansadas. Creímos aun cuando dolía. Y eso no es en vano.
Dios no ignora una mujer que se para firme en la brecha por su casa, por su matrimonio, por sus hijos y por sus generaciones. Lo que hoy parece invisible ya fue registrado en el cielo. Hay límites que se levantaron. Puertas que se cerraron. Accesos que el enemigo perdió. No regresaremos a la pasividad. No soltaremos la posición que ganamos. Ahora caminaremos con la autoridad de quien sabe que su casa le pertenece al Señor. Si el enemigo ruge, el León de Judá ruge más fuerte. Si hay resistencia, es porque hay avance. Hoy no se termina una semana… Hoy comienza una nueva forma de vivir: con el vallado en pie, con la fe firme y con la esperanza anclada en Dios. Siguiremos intercediendo. Seguiremos declarando. Seguiremos caminando. Dios es fiel. Y Él cumple lo que promete.
Hoy, con nuestra fe puesta en obra y en la autoridad del nombre de Jesucristo, declaramos que el vallado de nuestras vidas, hogares, matrimonios y generaciones queda restaurado. Declaramos que toda brecha abierta por el dolor, el pecado, el abandono, la traición, el cansancio o el temor está cerrada por la sangre del Cordero.
Declaramos que lo que el enemigo usó para debilitarnos Dios lo transforma en testimonio, fortaleza y herencia para nuestros hijos. Declaramos que nuestras casas no están desprotegidas, nuestros hijos no están a la deriva, nuestros corazones no están solos, porque el Señor mismo es muralla de fuego alrededor nuestro. Su paz gobierna donde hubo
caos, el orden se establece donde hubo confusión, y la luz de Jesús expulsa toda sombra y oscuridad que intentó permanecer.
Caminaremos hacia adelante con fe, aunque no tengamos todas las respuestas, porque confiamos en un Dios que pelea por nosotras y cumple cada promesa. Sellamos este tiempo en el nombre de Jesús. Creemos en lo que Dios hará, los esposos pródigos vuelven a casa, los hijos prodigos vuelven a casa porque el Señor es fiel. Este año será llamado restauración, este año será llamado salvación y restitución en el nombre de Jesús. Amén.
2 Samuel 23:5 NVI Dios ha establecido mi casa; ha hecho conmigo un pacto eterno, bien reglamentado y seguro. Dios hará que brote mi salvación y que se cumpla todo mi deseo.
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Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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