¿A qué te aferras cuando sientes que te hundes?

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¿A qué te aferras cuando sientes que te hundes? - Las Cartas de Magie

Imagina por un momento que estás en un barco y, de repente, comienza a hundirse en medio del océano. En ese instante de crisis, todo lo que un minuto antes parecía importante, pierde valor. Tu cuenta bancaria, tus planes para mañana, tus preocupaciones diarias… todo desaparece. Tu único enfoque se reduce a una sola cosa: sobrevivir.

Si sabes nadar, esa habilidad cobra una importancia que nunca antes tuvo en tu vida. Pero aquí está la cruda realidad del océano: por muy buena nadadora que seas, en medio del mar abierto, eventualmente te vas a cansar. Tus fuerzas humanas tienen un límite, y el tiempo que le tome a alguien más ver que necesitas ayuda podría no ser suficiente.

Pero imagina que, justo cuando sientes que tus brazos ya no pueden más, ves flotar a tu lado un simple trozo de madera. ¿Qué harías? Te aferrarías a ese pedazo de madera con uñas y dientes, como nunca te has aferrado a nada en tu vida. Porque en ese momento, tu vida depende literalmente de esa madera.

El Naufragio de la Esterilidad

Te cuento esta historia porque hace poco se me acercó una mujer que había estado viviendo su propio naufragio: su cuerpo le decía que no podía tener hijos.

Me contó cómo había «nadado» con todas sus fuerzas. Había agotado todos los recursos médicos, había intentado todos los tratamientos, había pedido todos los consejos. Cuando habló conmigo, me describió exactamente esa sensación de estar exhausta, de haberlo intentado todo y sentir que, irremediablemente, se estaba ahogando en la frustración.

Pero me compartió algo hermoso: cuando tenía todo perdido, alguien le envió una palabra profética que yo había escrito. Era un mensaje donde Dios llamaba a las mujeres estériles a prepararse para dar vida. Esa mujer no leyó el mensaje como una frase bonita para poner en su refrigerador; ella lo tomó como su trozo de madera. Se aferró a esa palabra con su vida entera. Dejó de depender de su capacidad de «nadar» y se aferró a lo que Dios había dicho.

Hoy, ella me daba este testimonio con sus hijos en brazos. El milagro ocurrió porque ella se atrevió a aferrarse a una promesa cuando todo a su alrededor le decía que se iba a hundir.

¿Cuál es tu trozo de madera hoy?

Amada, esta historia no solo aplica para las mujeres que están creyendo por un bebé en su vientre. Aplica para cada etapa de ser madre y para cada crisis en nuestra familia.

A veces, la maternidad o la vida familiar se siente como estar en mar abierto. Llega un momento en que tus consejos, tus regaños, tus estrategias o tus lágrimas ya no son suficientes. Llega un momento en que la «esterilidad» ataca tu hogar: esterilidad de paz, esterilidad de comunicación, esterilidad de finanzas o esterilidad espiritual en la vida de tus hijos.

Y cuando intentas arreglarlo todo en tus propias fuerzas, terminas exactamente igual: cansada y hundiéndote.

Hoy quiero hacerte un llamado urgente: Deja de intentar nadar sola. Necesitas una promesa a la cual aferrarte.

Cuando la realidad te dice que no hay salida, necesitas una palabra de Dios. Una promesa no es un pensamiento positivo; es un salvavidas lanzado desde el Cielo. Aferrarte a lo que Dios ha dicho sobre tu casa y tu descendencia es lo único que te mantendrá a flote mientras el milagro se manifiesta.

No te rindas. Deja que tus fuerzas humanas se agoten si es necesario, pero abraza la Promesa.

Oración para la madre exhausta

«Señor, confieso que estoy cansada de nadar en mis propias fuerzas. Las circunstancias de mi familia a veces me hacen sentir que me hundo en la preocupación y el miedo. Pero hoy decido soltar mis métodos y aferrarme a Tus promesas. Tu Palabra es mi salvavidas. Declaro que lo que Tú has prometido para mi descendencia se cumplirá. Me aferro a Tu fidelidad, sabiendo que Tú no me dejarás hundir. En el nombre de Jesús, Amén.»

Amada, si no sabes cómo encontrar esas promesas o cómo orar cuando las fuerzas se acaban, no tienes que hacerlo sola. En Una Madre de Rodillas, te enseño cómo encontrar en la Palabra de Dios ese «trozo de madera» específico para la situación de tu familia, y cómo aferrarte a él a través de la intercesión hasta ver el milagro.

Aprende a aferrarte a las promesas de Dios aquí: unamadrederodillas.com





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