La miel está comenzando a fluir

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La miel está comenzando a fluir - Las Cartas de Magie

Si el Señor se agrada de nosotros, él nos llevará a salvo a esa tierra y nos la entregará. Es una tierra fértil, donde fluyen la leche y la miel. Números 14:8 NTV

Hoy comparto un sueño y una palabra que el Señor me dio. Escuchen, amados, creo que esta es una palabra para este tiempo, porque se ha abierto una ventana Kairós. Kairós es el tiempo señalado por Dios, ese momento divino en el que el tiempo del cielo se encuentra con la obediencia de la tierra. Y también creo que hay una convergencia, una intersección divina donde promesas, oraciones, preparación, relaciones, provisión y asignaciones comienzan a unirse de repente para dar a luz destinos.

ESTA ES UNA PALABRA PARA LOS CANSADOS

Para aquellos que han permanecido firmes, orando, creyendo, sembrando, llorando, obedeciendo y, aun así, preguntándose: “Señor, ¿cuándo llegará mi turno?” Es para quienes sienten que están a punto de rendirse, de darse por vencidos y entregar su corazón a la desesperanza. Escúchenme, amados: Dios no se ha olvidado de ustedes. Este mensaje es para ustedes.

En la madrugada del 17 de junio tuve un sueño muy vívido. En el sueño, mi familia y yo estábamos dentro de una enorme bodega o espacio comercial. A mi izquierda había una gran máquina con un botón rojo. Me recordó una máquina industrial para hacer pasta que teníamos cuando poseíamos nuestro negocio. Sentí una fuerte impresión de presionar el botón. Tan pronto como lo hice, la máquina comenzó a hacer ruido. En la parte superior había un enorme recipiente metálico y, de repente, ese recipiente comenzó a inclinarse.

Entonces empezó a derramarse miel. Volví a presionar el botón esperando detenerla, pero ya era demasiado tarde. El flujo había comenzado y nada podía detenerlo. Llamé a mi esposo y a mis hijos y les pedí que vinieran rápidamente para ayudarme a recoger la miel. Pero había tanta que no podíamos contenerla toda. Fluía con tal rapidez que se derramaba por todas partes. Les dije a mis hijos: “¡Traigan recipientes! Tenemos que recogerla y regalarla. Es demasiado valiosa para desperdiciarla.”

Cuando desperté, inmediatamente escribí el sueño antes de que se borrara de mi memoria. Mientras escribía, escuché la voz del Señor decir: “Rosangela, has activado algo y no puede ser detenido. El flujo de Mi bendición ha comenzado y no hay nada que pueda detenerlo. Será tan abundante, tan sobrecogedor, que tendrás que darlo a otros porque no podrás contenerlo.” Este sueño ocurrió la mañana siguiente a un servicio de avivamiento al que asistimos, donde el mensaje trataba sobre la Tierra Prometida, la tierra que fluye leche y miel.

Esa frase siempre ha sido muy personal para mí. Mi familia y yo nos mudamos de Italia a Canadá hace casi 30 años, y Canadá siempre me ha recordado a Canaán. No solo porque los nombres son similares, sino porque Canadá es una tierra hermosa y abundante. Siempre he creído que el Señor nos trajo aquí con un propósito específico, una asignación divina y una promesa de herencia. Durante casi 30 años hemos permanecido aferrados a esa palabra. Hemos orado por ella, hemos llorado por ella, hemos creído a Dios por ella y hemos esperado su manifestación completa. Y ahora creo que el Señor está diciendo:

LA MIEL ESTÁ COMENZANDO A FLUIR

En hebreo, la palabra para miel es «devash». Significa miel, dulzura, riqueza, algo espeso, nutritivo y precioso. Bíblicamente, la miel representa la dulzura de la Palabra de Dios, la riqueza de Su provisión, la abundancia de Su bendición y la recompensa de entrar en aquello que Él prometió. Cuando Dios le dijo a Israel que los llevaría a “una tierra que fluye leche y miel”, no estaba simplemente describiendo un lugar agradable. Estaba declarando liberación de la esclavitud, el paso de la servidumbre a la herencia, de la escasez a la provisión, de la amargura a la dulzura y de la supervivencia a la promesa.

Habían comido las hierbas amargas de Egipto, pero Dios los estaba llevando a la leche y la miel. Y pueblo de Dios, no quiero que perdamos esta imagen profética. La miel no es fácil de producir; no aparece de la nada. Es el resultado del trabajo, del proceso, del movimiento y de la comunidad. Las abejas obreras nacen con un propósito dentro de la colmena. Recolectan, transportan, procesan, sirven y producen miel para alimentar a toda la comunidad. No producen miel solo para sí mismas; la producen para que la colmena sea alimentada, fortalecida y tenga provisión para el futuro.

Incluso la consistencia espesa de la miel surge mediante un proceso. Las abejas baten sus alas para eliminar el exceso de humedad del néctar. Cuanta más humedad eliminan, más espesa, rica y estable se vuelve la miel. Cuando aprendí esto, entendí inmediatamente cómo se aplica a nosotros. ¿No es exactamente eso lo que Dios ha estado haciendo en nuestras vidas? La dificultad no nos destruyó. El desierto no nos vació. El quebrantamiento no nos destruyó. Mientras más dura es la temporada, más espesa es la miel. Mientras más profundo es el quebrantamiento, más rico es el aceite. Mientras más largo es el desierto, mayor es el peso de lo que está siendo producido. Nuestro sufrimiento ha estado produciendo fruto. Nuestra obediencia ha estado produciendo una gran cosecha.

Nuestras lágrimas han estado regando la tierra. Nuestra rendición ha estado haciendo espacio para la gloria. No hemos retrocedido. No nos hemos detenido en el desierto. No hemos regresado atrás en medio del proceso de trituración. Nos hemos rendido a Él. Hemos continuado obedeciendo a nuestro Rey, aun cuando no entendíamos, aun cuando estábamos cansados, aun cuando parecía que nada cambiaba. Y ahora ha llegado el tiempo de gustar Su bondad en la tierra de los vivientes.

La miel es espesa, dorada, rica, nutritiva y ungida. Y cuando la miel comienza a fluir, no se mueve como el agua. Lleva peso y sustancia. Eso es lo que creo que el Señor está diciendo. Esta no es una bendición pasajera. No es un momento emocional momentáneo. Esto tiene sustancia. Tiene peso. Es provisión acumulada. Es dulzura almacenada que está siendo liberada después de una larga temporada de obediencia, refinamiento, rendición, espera y escasez. Para quienes han atravesado una temporada amarga, una temporada de pérdida, escasez, decepción, pesadez, ansiedad, temor, rechazo, puertas cerradas y agotamiento, quiero animarlos:

Dios no se ha olvidado de ustedes. Él ha visto cada lágrima. Ha escuchado cada oración. Ha observado su obediencia en el desierto. Los ha visto servir cuando tenían poco. Los ha visto dar cuando se sentían vacíos. Los ha visto seguir creyendo cuando su corazón estaba cansado. Los ha visto mantener las manos abiertas cuando la vida les daba todas las razones para cerrarlas.

El Señor dice: “La marea está cambiando. Las circunstancias están cambiando. La miel está fluyendo.” Dios nos estaba probando, refinando, fortaleciendo y preparando para administrar lo que está a punto de derramar. Porque la bendición no es solo para nosotros. Es para nuestras familias. Es para nuestra asignación. Es para las personas a quienes somos llamados a ayudar. Es para reconstruir lo que fue destruido. Para restaurar lo que se perdió. Es para el Reino de Dios. Por eso, en el sueño, yo les decía a mis hijos que buscaran recipientes. Porque la miel era demasiado preciosa para desperdiciarla.

Y creo que eso es profético. Dios no está bendiciendo a Su pueblo para que simplemente disfrute cómodamente de la abundancia. Está bendiciendo a Su pueblo para convertirlo en un centro de distribución de Su bondad. Tendremos tanto que finalmente podremos ayudar a las personas que siempre hemos querido ayudar. Construiremos lo que Él nos dijo que construyéramos. Invertiremos en otros. Alimentaremos al hambriento. Restauraremos al quebrantado. Haremos avanzar el Reino. Usaremos lo que Él nos da para Su gloria.

Creo que estamos entrando en una temporada donde las cosas comenzarán a moverse repentinamente. Las puertas se abrirán. La provisión llegará. Las asignaciones nacerán. Las familias serán restauradas. Las promesas se manifestarán. Lo que ha estado almacenado comenzará a derramarse. La miel ha comenzado a fluir. Y nada puede detener lo que Dios ha liberado. (Amós 9:13-15)

Joel 2:25 dice: “Y os restituiré los años que comió la langosta.” Dios no solo está restaurando lo que se perdió. Está multiplicando lo que fue rendido. Cada temporada de escasez, cada desilusión, cada rechazo, cada puerta cerrada, cada lágrima y cada acto de obediencia que nadie vio, Dios lo ha guardado todo. Y ahora lo está convirtiendo en dulzura.

Proverbios 3:9-10 dice: “Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de vino nuevo.”

Escucho al Señor decir: “Preparen sus recipientes. Preparen sus depósitos. Preparen su corazón. Preparen sus manos. Porque lo que estoy derramando requerirá administración». No retrocedan ahora. No permitan que la decepción los haga dejar de creer justo antes de que la miel fluya. No permitan que la amargura de la temporada pasada les haga temer la dulzura de la próxima. Dios es fiel. Está sacando a Su pueblo de la supervivencia y llevándolo a la herencia. De la lucha al desbordamiento. De la amargura a la dulzura. De la demora al tiempo perfecto de Dios. La Tierra Prometida siempre fue idea de Dios. La miel siempre fue parte de la promesa. Lo escucho decir: “Abre tus manos. Prepara tus vasijas. El flujo ha comenzado. No puede ser detenido.” (Una palabra de Rosangela Atte)

Con amor y oraciones,

Magie de Cano





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Magie de Cano

Por Magie de Cano

Magie de Cano es conocida internacionalmente por su devocional profético “LAS CARTAS DE MAGIE” que se comparte diariamente a través del correo electrónico y las redes sociales. Es autora de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino”, “De la Vergüenza a la Victoria”, "Una Madre de Rodillas" y "Mujer Totalmente Nueva" los cuales le fueron revelados por el Señor, como un complemento a su ministerio de restauración del alma y corazón de la mujer. Como Pastora y conferencista internacional, ha impartido sus enseñanzas en diferentes naciones, llevando a las mujeres a un encuentro más profundo con el amor de Dios. Su primer ministerio es su familia, está casada desde hace 45 años con el Pastor Benjamín Cano y tiene una relación hermosa con sus hijos Magaly, Benjamín, Sofía y Alejandro y es la feliz abuelita de dos hermosos nietos.