Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 2:2
Mientras oraba por el mes de julio, sentí al Espíritu del Señor decir: «No trates la segunda mitad de este año con la misma ligereza con la que trataste la primera. Julio no es simplemente otro mes; es un umbral divino. Todo lo que ha sido retrasado, desarrollado, disciplinado y discernido durante los primeros seis meses ahora está siendo pesado delante de Mí».
«Muchos me han pedido aumento mientras se niegan a aumentar su capacidad. Han orado por mayor influencia, mayor autoridad, mayores recursos y mejores oportunidades, pero Yo no estoy midiendo sus peticiones; estoy midiendo su preparación. Antes de colocar un peso mayor en sus manos, debo determinar si su carácter puede sostener aquello que su vida de oración ha perseguido».
Escuché estas palabras: «La segunda mitad del año lleva más peso que la primera.» Así como un corredor entra en la recta final de una carrera con mayor determinación, el cielo está llamando al Cuerpo de Cristo a un nivel más profundo de enfoque. Este no es el tiempo para distraerse simplemente porque lograste sobrevivir seis meses. Este es el tiempo para volverte más disciplinado, porque lo que queda por delante tiene un significado profético aún mayor que lo que ya quedó atrás.
El Señor dice: «Muchos celebraron haber sobrevivido de enero a junio, pero sobrevivir nunca fue Mi propósito final para ustedes. Yo los llamé a dar fruto. Los llamé a edificar. Los llamé a establecer. Los llamé a multiplicarse. Los llamé a madurar».
Hay un pesaje divino ocurriendo en el Espíritu. No se está pesando tu popularidad, tu plataforma, la cantidad de seguidores que tienes ni tu apariencia. Dios está pesando tu mayordomía. Dios está pesando tu constancia cuando nadie te aplaude. Está pesando tu obediencia cuando nadie te observa. Está pesando tu devoción en lo secreto, tu amor por las personas, tu integridad al administrar las responsabilidades y tu disposición para obedecerle sin necesidad de reconocimiento público.
El Espíritu del Señor me llevó a las palabras de Jesús en Lucas 12:48: «A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará.» Con frecuencia celebramos la primera parte de ese versículo porque deseamos recibir mucho de Dios. Sin embargo, pocas veces abrazamos la segunda parte, que nos recuerda que una mayor gracia siempre trae consigo una mayor responsabilidad. Julio marca el inicio de una temporada en la que muchos descubrirán que el favor de Dios no se está haciendo más liviano; se está haciendo más pesado.
El Señor dice: «No confundas Mi promoción con comodidad. La promoción trae presión porque la promoción implica personas. Cada nueva puerta introduce nuevas responsabilidades. Cada nueva asignación exige una dependencia mayor de Mí. Deja de pedirme que haga más fácil tu asignación. Pídeme que fortalezca tus hombros».
El cielo no está buscando personas que simplemente deseen influencia. Está buscando hijos e hijas capaces de llevar influencia sin permitir que la influencia los aparte de Dios. Este mes muchas bases ocultas serán reveladas. Las estructuras construidas únicamente para impresionar a las personas comenzarán a agrietarse bajo el peso de la responsabilidad. Los ministerios edificados sobre la personalidad en lugar de la presencia de Dios tendrán dificultades. Los negocios construidos sobre la ambición y no sobre la sabiduría encontrarán resistencias innecesarias. Las relaciones fundamentadas en la conveniencia y no en el pacto serán puestas a prueba. Pero todo aquello que haya sido establecido sobre la verdad, la humildad, la obediencia y la presencia de Dios se fortalecerá aún más.
El Señor dice: «Estoy quitando el peso innecesario para poder confiarte un peso eterno. Algunas relaciones cambiarán. Algunas conversaciones terminarán. Algunas invitaciones ya no encajarán con tu asignación. No llores por cada separación. Hay cosas que se están alejando porque no pueden sobrevivir al lugar hacia donde te estoy llevando».
Muchos han interpretado el retraso como un rechazo. Pero el Señor dice: «Nunca estuve retrasando tu promesa. Estaba desarrollando tu capacidad. Me negué a entregarte aquello que la versión anterior de ti no podía sostener».
Por eso julio no puede enfrentarse con la misma mentalidad con la que comenzaste enero. Tu vida de oración debe madurar. Tu disciplina debe madurar. Tu administración debe madurar. Tu discernimiento debe madurar. El peso ha cambiado; por lo tanto, tu postura también debe cambiar.
El Señor dice: «Estoy llamando nuevamente a Mi pueblo a la sustancia.» Hemos vivido una época en la que muchas veces se ha confundido la visibilidad con la victoria y la popularidad con el poder. Pero el cielo vuelve a buscar personas cuya vida privada sea más sólida que su plataforma pública. Antes de que David llevara una corona, aprendió a cargar responsabilidades en el campo. Antes de gobernar una nación, José permaneció fiel en una prisión. Antes de influir sobre un reino, Ester se sometió a un proceso de preparación. Antes de comenzar Su ministerio público, Jesús permaneció durante años oculto, bajo la disciplina del Padre. Dios jamás ha pasado por alto la preparación, porque la preparación protege el propósito.
Percibo que muchos de los que leen esta palabra están entrando en una temporada en la que el Señor comenzará a acelerar las oportunidades. Puertas que antes parecían imposibles comenzarán a abrirse. Llegarán llamadas, alianzas, recursos y favores inesperados con una rapidez poco común.
Pero escucha esta advertencia del Señor: «No avances más rápido que tu obediencia. No toda oportunidad es tu asignación. No toda puerta abierta es una puerta del Reino.»
En esta hora, el discernimiento tendrá más valor que la ambición. También escucho al Señor decir: «Protege tu aceite.» La segunda mitad de este año no puede vivirse con el aceite de los encuentros de ayer. Se necesitará aceite fresco para las nuevas asignaciones. No puedes descuidar la oración, las Escrituras, la adoración ni la intimidad con Dios y esperar llevar mayores responsabilidades en el Reino. Tu efectividad pública será tan fuerte como tu rendición en lo secreto.
Para muchos líderes, esta será una temporada de realineamiento divino. Dios está reposicionando voces, restaurando asignaciones olvidadas, reconectando relaciones del Reino y llamando a muchos de regreso a la carga original que Él les entregó antes de que la distracción entrara en sus vidas. Lo que parecía pérdida será revelado como poda. Lo que se sintió como rechazo será entendido como protección. Lo que parecía silencio demostrará haber sido preparación.
El Señor dice: «La segunda mitad del año no pertenecerá a los más talentosos, sino a los que viven bajo Mi gobierno. Pertenecerá a quienes han permitido que Mi Espíritu gobierne sus decisiones, santifique sus motivos y ordene sus pasos».
Por eso profetizo sobre cada creyente, cada líder, cada ministerio, cada familia y cada asignación en el ámbito del trabajo conectados con esta palabra:
Que el Señor aumente tu capacidad para llevar aquello que está poniendo en tus manos. Que tu sabiduría supere tus oportunidades. Que tu carácter supere tu talento. Que tu discernimiento supere tu ambición. Que tu obediencia sea mayor que tu deseo de reconocimiento. Que tu vida privada sea más fuerte que tu vida pública. Y que tu fruto sea mucho mayor que tu reputación.
Este es el mes en que el cielo está pesando la segunda mitad del año. No retrocedas bajo ese peso. Hazte más fuerte a causa de él. Si Dios te ha traído hasta aquí, El no tiene la intención de que simplemente termines el año. Su propósito es que lo termines lleno, fructífero, maduro y llevando más de Su gloria que nunca antes. Bienvenido a julio. Bienvenido al peso de la segunda mitad del año. (Una palabra de Tracee Barlow)
Lucas 12:48 … porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.
