—¡El adversario y enemigo es este miserable de Amán! —respondió Ester. Amán quedó aterrorizado ante el rey y la reina. El rey se levantó enfurecido, dejó de beber y salió al jardín del palacio. Pero Amán, dándose cuenta de que el rey ya había decidido su fin, se quedó para implorarle a la reina Ester que le perdonara la vida. Ester 7:6-7
Estamos en nuestro segundo día de ayuno y oración. El enemigo conoce el poder del Ayuno y la oración y hará cualquier cosa para detenerte. Continuar Leyendo »
