Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. 2 Corintios 10:3-4
Amado/a hijo/a: Estás entrando a un tiempo de confrontaciones. Debes recordar que no te llamé a vivir en medio de un jardín de rosas, sino que te llamé a vivir en medio de una batalla espiritual. Pero recuerda que Yo no te he dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Continuar Leyendo »
