!ABRAN LAS PUERTAS!

¡Ábranse, puertas eternas! ¡Quédense abiertas de par en par, y entrará el Rey de la gloria! ¿Quién es este Rey de la gloria? ¡Es el Señor, el fuerte y valiente! ¡Es el Señor, valiente en la batalla! Salmo 24:7-8

Me emociono al leer este segmento de la palabra profética que compartió Ryan LeStrange, pues fue el mismo sentir que Dios puso en mi corazón para el evento que tuve el Sábado 10 de Octubre. El Señor nos llamaba a adorarle, a rendirnos ante Su presencia, aún en medio de nuestras pruebas, aun en medio del dolor de nuestro corazón roto, porque a través de la alabanza El rompería los yugos y sanaría los corazones. Abrimos las puertas y le pedimos que entrara como el Rey de la Gloria. Fue un tiempo en donde le dimos libertad al Espíritu Santo y lo vimos obrar de una manera sobrenatural. Los testimonios de muchas mujeres son hermosos y no podemos menos que seguir adorándolo y amándolo porque el es Santo, Santo, Santo y digno de recibir nuestra alabanza. El escribió:

“El Padre me mostró que hay muchos pastores y líderes en la Iglesia que están llamados a lo sobrenatural. Me dijo: “Denles permiso”, aunque esto no tenía sentido para mí. Luego codeó mi corazón, porque necesitaban una palabra de confirmación y me dijo: “¡Ve por ello! Avanza. Busca el ministerio de milagros. Esta es la hora, este es el tiempo”. Continuó hablándome: “¡Deseo demostrar mis maravillas! Deseo moverme en poder y sacudir comunidades con mi gloria. Estoy buscando un pueblo que me permitirá hacer lo que quiero, un pueblo que rendirá sus planes personales para obedecerme. Muchos cerraron el mover de mi Espíritu por temor a los hombres y por tratar de agradarlos a ellos, esto aflige mi corazón. Quiero hacer cosas imposibles y mostrar mi amor en esta hora”.

“Estoy visitando pastores y líderes en la Iglesia para que se muevan más profundo. Estoy visitando reuniones con mi presencia. Estoy visitando a los líderes de adoración con mis canciones y mis melodías. Estoy buscando un pueblo que me permita moverme con libertad, sin restricciones. Dile a mi pueblo: ¡Abran las puertas! Yo sé cómo sanar sus heridas y vendar sus quebrantos. ¡Dejen de encasillarme! ¡Dejen de apagar mi Espíritu y restringirme! Comiencen a quitarse las ataduras”.

“Dile a mi pueblo que convoquen servicios de oración y milagros, ¡crean y sueñen en grande! Permitan que se mueva mi mano. Canten sobre mis maravillas, declaren mi majestad y luego apártense del camino para que pueda tomar el control de la plataforma. Aquellos que me obedezcan en esta hora entrarán en esto, entrarán en lo que necesitan, porque desato mi provisión, mi promoción y mi presencia. Mi presencia se levantará como un mar abultado en los lugares donde están hambrientos y se anulará en los lugares donde me lo impidan”.

¡Abran las puertas y permitan que el Espíritu Santo siga su camino!

“Mientras el Señor me entregaba esta palabra, sentía una gran fortaleza y autoridad. Nuestros corazones necesitan ser quebrantados en cuanto a la confianza en nuestra habilidad personal y en nuestra falta de dependencia de Él. En esta generación estuvimos edificando a la Iglesia en muchas formas según nuestra sabiduría, nuestros programas y nuestros planes. Encerramos al Espíritu Santo y cosechamos las consecuencias. Aunque hay un llamado en esta hora. Es un llamado urgente a abrir las puertas e invitar al Espíritu Santo a seguir su camino. El Señor dijo que debemos crear una atmósfera para su presencia y entregarle la plataforma. Debe haber una reforma, un cambio en la operación, para poder recibir todo lo que le estamos pidiendo al Señor. El Señor sabe cómo sanar a los enfermos, levantar a los muertos y liberar a los oprimidos. Solo debemos permitirle hacer lo suyo.

Salmos 100:4 Vengan a las puertas y a los atrios de su templo con himnos de alabanza y gratitud. ¡Denle gracias, bendigan su nombre!

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Autora del libro CONQUISTA TU MATRIMONIO, dirigido a mujeres, con estrategias y soluciones para un matrimonio con problemas basado en los principios de la Palabra de Dios.

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