NO MAS TEMOR NI INCERTIDUMBRE

Hay temporadas en las cuales Dios tiene que cerrar puertas, quitar cosas, y aunque no entendamos, o esto signifique pasar por un proceso de dolor, no es rechazo, no es olvido, no es falta de amor, por el contrario, es preparación para lo nuevo, para lo más grande y más dulce que será liberado en nuestra vida. Este es un tipo de resurrección de una semilla sembrada, muerta, enterrada y resucitada en el poder del Espíritu Santo. Dios nos está dando la habilidad para reconocer las nuevas oportunidades. Nos veremos a nosotros mismos de una manera nueva y fresca, emergiendo con una nueva identidad y saliendo de la mentalidad de prisión hacia la mentalidad de palacio.

¡Alegrémonos! Estamos embarazados con la esperanza de Su gloria y preparados para dar a luz. La esperanza en Dios es una “esperanza que no defrauda, porque, al darnos el Espíritu Santo, Dios ha derramado su amor en nuestros corazones” (Romanos 5:5). No defrauda porque, aunque se vive con tensión o incertidumbre por un futuro que está todavía por llegar, nos hace vivir anticipadamente con gozo y agradecimiento, gracias al don del Espíritu Santo que hemos recibido. En poco tiempo, nuevas llaves serán colocadas en nuestras manos para abrir las puertas que creímos cerradas, entraremos por ellas con valentía, con nuestra cabeza en alto, por habernos mantenido firmes en la fe aun en los tiempos más oscuros de cambio. Todo lo que hemos puesto en el altar del sacrificio en poco tiempo volverá multiplicado.

Amado Jesús: Hoy rendimos todo ante ti y te agradecemos por las puertas que se cerraron en el Nombre de Jesús. Hoy dejamos el lamento porque sabemos que lo convertirás en danza. Oramos porque cada adversario que quiera interponerse en las puertas abiertas de nuestra bendición, y te pedimos que sea tratado con la Sangre de Cristo. Oramos porque se abran nuevas puertas, espaciosas, grandes y efectivas para nosotros. A Ti clamamos hacedor de maravillas, en el nombre de Jesús. Amen.

Génesis 22:15-18 Por segunda vez, el ángel del Señor llamó a Abrahán desde el cielo y le dijo «Yo, el Señor, he jurado por mí mismo que, por esto que has hecho, de no negarme a tu único hijo, ciertamente te bendeciré; multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar; ¡tu descendencia conquistará las ciudades de sus enemigos! En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto atendiste a mi voz.»

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

 

 

 

 

Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"