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ENFOQUE DE ORACION DIA 1 – Esposas en el Campo de Batalla

Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán. Jeremías 31:9

Leí este testimonio de Janet Moya en el libro “Caer no es la sentencia final” y me bendijo mucho, porque es la actitud correcta de una mujer virtuosa y llena del Espíritu Santo. Si estás en una batalla por tu matrimonio espero también a ti te bendiga y anime: «Algunas personas probablemente me ven como una mujer débil que aceptó de regreso a su esposo, en vez de hacerle pagar el precio de sufrir una pérdida por sus malas acciones. Yo escojo creer que soy una mujer con el carácter de Dios, que no tomo decisiones basadas en emociones, sino en lo que es correcto para mi familia y para mí. Soy una mujer segura en quien soy, que escoge mirar más allá de las debilidades y las faltas del hombre que ama; una mujer que cree en la gracia y el amor incondicional de Dios para toda la humanidad».

Cuando tenemos problemas matrimoniales, debemos comprender si queremos restaurar, que no hay crisis matrimoniales sino crisis de corazones. La dureza de corazón mata el amor. Y hoy quiero que comencemos por evaluar nuestro propio corazón porque ningún soldado puede ir herido a la guerra. Quizás has perdonado muchas veces, estás cansada que te hieran una y otra vez, se te ha terminado la paciencia y también las fuerzas, ahora no sabes como continuar. Tu esposo dice “ya no te amo” o tu dices “ya no te amo” de pronto te das cuenta de que la puerta del amor que antes estuvo abierta se cerró. A esto le llamo DUREZA DE CORAZON.  Sin embargo, Dios tiene el poder de darte un corazón de carne y te ha dado llaves de autoridad y poder para cambiar las cosas comenzando por tu corazón. (Mateo 16:19) 

LECTURAS PARA HOY: Ezequiel 36 y Mateo 10:1-12 – Jesús dijo que los matrimonios se divorcian por la DUREZA DE CORAZON. Sin embargo, cuando endureces tu corazón hacia tu cónyuge, lo endureces también hacia Dios y pronto te darás cuenta de que estás en terreno del enemigo donde saldrás derrotada porque un corazón endurecido no tiene la capacidad de discernir entre lo que es bueno y lo que es malo (Efesios 4:18-19) y dejamos de brindar a nuestro cónyuge la misericordia que necesita. Si permites la dureza de corazón, significa que no le has dado lugar al Espíritu Santo a que habite en ti, lo cual es peligroso porque esta batalla no la ganarás por la fuerza ni por ningún otro poder más que por el poder del Espíritu Santo obrando en ti. (Zacarías 4:6) Hoy es un día para limpiar tu corazón, has una lista de todos aquellos sentimientos negativos que has llevado como una maleta muy pesada, ira, enojo, vergüenza, ansiedad, tristeza, desesperación, resentimiento, amargura etc. Derrama tu corazón ante el Señor en oración con verdadero arrepentimiento y perdón hacia tu cónyuge y deja que El Espíritu Santo haga su morada en ti. Cualquier situación en la que te encuentres, en este momento en tu matrimonio, no determina tu resultado y sobre todo no determina tu resultado final, solo recuerda que los nuevos comienzos inician en tu corazón, si tu corazón no cambia, nada cambia.

El Señor te dice: “No has llorado, orado y esperado en Mí en vano. He registrado cada oración. He soportado todo tu dolor y tu pena y he guardado cada lágrima en Mi redoma. Lo que te ha tocado y te ha roto el corazón ha tocado también el Mío. Te sacaré de la opresión del enemigo que te ha perseguido y te llevaré a tu refugio deseado”.

OREMOS:

Amado Jesús, hoy confieso que estoy herida, y quizás no me he dado cuenta de que mi corazón se ha endurecido. Te pido que me releves lo que me ha causado daño para que pueda ponerlo bajo la Sangre de tu Hijo Jesús. Padre, Ayúdame a verme a través de tus ojos. Como una mujer plena, completa y realizada, cámbiame por el poder de tu Santo Espíritu, no permitas que sea una mujer necia que sucumbe ante la terquedad de su corazón. Señor Jesús, ayúdame a crucificar mi carne, dame la dulzura del gozo de tu cruz cuando obtenga mi victoria a causa del poder de Tu sangre. ¿De qué manera debe ser limpio mi corazón? ¡Límpialo, aquí está delante de ti! ¡Dame un corazón limpio! ¡Quiero un corazón limpio! no quiero un corazón hipócrita, no quiero un corazón falso, no quiero un corazón duro, no quiero un corazón que no te tenga dentro. Pon Tu trono y Tu nombre en mi corazón. Amén

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

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Magie de Cano

Por Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"