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ENFOQUE DE ORACION DIA 9 – Esposas en el Campo de Batalla

Lea volvió a quedar embarazada, y dio a luz un cuarto hijo, al que llamó Judá porque dijo: «Esta vez alabaré al Señor». Después de esto, dejó de dar a luz. Génesis 29:35

Lea es la primera esposa de Jacob, una mujer que se casó con un hombre que la menospreciaba, porque amaba más a Raquel su hermana. Sin embargo, el amor que sentía por Jacob mantuvo a Lea fiel a su pacto matrimonial hasta el día que él le dio sepultura en la cueva de Macpela. (Génesis 49:30-31) Cuando una mujer no se siente amada, es como una flor a la que nadie le echa agua, se marchita en la resignación, en la tristeza, en la soledad o la culpa. ¿Qué fue lo que hizo que Lea permaneciera junto a Jacob hasta el día de su muerte? Estoy segura de que Lea clamaba a su Dios, pero también le obedecía, aunque era rechazada por su esposo, lo honró de tal manera que la Biblia dice que “DIOS VIO” que Lea no era amada. (Génesis 29:31) Dios le concedió tener hijos mientras que Raquel era estéril, sin embargo, creo que cometió el error que muchas mujeres cometen cuando piensan que con un hijo van a ganar el amor de su esposo. Cada vez que daba a luz decía “ahora si me amará mi marido” Con el paso del tiempo, después del nacimiento de cada niño, la espera se retrasaba y luego se echaba por tierra. Todos sus esfuerzos por ganar el amor de Jacob con la ayuda de Dios fueron inútiles.

Sin embargo, algo pasó en el corazón de Lea cuando dio a luz el cuarto hijo al que llamó “JUDA” y dijo: “Esta vez alabaré al Señor” (Génesis 29:35) El significado bíblico de Judá es de gran importancia y riqueza histórica en la tradición judía y cristiana. La palabra Judá viene del verbo hebreo “LeHodot” que se traduce como “gracias”, o “dar las gracias”, pero en el contexto de la Biblia hebrea es “gracias con alabanza a Dios”. Lea decide ponerle Judá a su cuarto hijo como una manifestación de gratitud y alabanza exaltando la soberanía de Dios. La alabanza fue su arma de guerra. La batalla por tu matrimonio es una batalla espiritual que no vas a ganar hasta que de tu boca brote gratitud y alabanza en vez de queja y lamento. La alabanza abre el camino hacia la victoria.

LECTURAS PARA HOY – Génesis 29:13-35, 2 Crónicas 20:1-30 – Al igual que Lea, podemos centrarnos en lo que nos falta y ser unas fracasadas o podemos decidir centrarnos en lo que tenemos y disponernos a decir: “Esta vez alabaré al Señor” Hoy en tu tiempo de oración no pidas nada, solo adora, permite que tu alabanza llegue hasta el trono de Su gracia como un perfume de grato aroma. Si sabes que la batalla es del Señor, la alabanza y gratitud fluirá de tu boca, pero si retienes la batalla como tuya, entonces solo quejas y dolor proclamarás. Regocíjate cuando las cosas no vayan como tu las planeaste. Regocíjate, porque si Satanás está trabajando, tu actitud hará fútiles sus esfuerzos.  Si de cualquier modo vas a alabar a Dios, sus esfuerzos serán contraproducentes. El no tiene necesidad de atacarte si no obtiene la reacción apropiada. Nadie quiere atacar a alguien que sigue sonriendo. En el proceso terminarás exclamando junto con Lea: “¡Dichosa de mí!” Pero ¿qué pasó con Lea? Dios sacó soberanamente a su rival del circulo familiar. Raquel murió al dar a luz a Benjamín y ahora Lea era la esposa No.1. La espera con un corazón agradecido y adorador tuvo su fruto. Un día descubrirás como Lea, que Dios ha obrado un milagro a través de tu tristeza, bendiciendo al mundo a través de ti. Al final del libro de Rut, cuando Booz se casó con Ruth, los ancianos de la ciudad de Belén oraron diciendo: “Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel” (Ruth 4:11). Fue Lea quien dio a luz a Judá, de quien provino David, el rey más grande de Israel, y de quien vino el León de la tribu de Judá: nuestro Señor Jesucristo.

Salmos 9:11-14 Cantad alabanzas al Señor, que mora en Sión; proclamad entre los pueblos sus proezas. Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos; no olvida el clamor de los afligidos. Oh Señor, ten piedad de mí; mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte; para que yo cuente todas tus alabanzas, para que en las puertas de la hija de Sión me regocije en tu salvación.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

 

 

 

 

 

 

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Magie de Cano

Por Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"