Una temporada de transferencia de coronas

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Una temporada de transferencia de coronas

A sus enemigos cubriré de vergüenza, mas sobre él resplandecerá su corona. Salmos 132:18

Recientemente tuve una visión de una majestuosa corona que era removida de la cabeza de alguien y colocada en la cabeza de otro. Recordé la escritura: “Dios es el único que juzga; él decide quién se levantará y quién caerá”. (Salmo 75:7). Y el Señor me dijo: «Esta es una temporada de mi transferencias. Estoy coronando a los que han estado ocultos, y ahora saldrán a luz. Es el tiempo de la cosecha. Estoy separando la cizaña del trigo. La vindicación está llegando a aquellos que han esquivado las lanzas de la envidia y las jabalinas de los celos. Estoy colocando la corona de Mi favor sobre su cabeza».

 Además, Él dijo: «Hay una exposición significativa junto con Mi sacudida divina. El temblor se debe a Mi cambio. ¡NO TEMAN! Los líderes espirituales y políticos continuarán siendo removidos mientras cambio a Mi gente a la temporada de AVANCE y ACELERACIÓN. No tengan miedo. Mantengan su mirada en Mí mientras los guío. Los que arden por Mi presencia serán levantados a nuevos lugares de autoridad. La corona del poder y la posición serán despojados de aquellos que se han negado a escuchar Mi voz».

 Observen lo que el Señor le dijo a Saúl, rey de Israel: Así dice el Señor de los ejércitos: «Yo castigaré a Amalec por lo que hizo a Israel, cuando se puso contra él en el camino mientras subía de Egipto. Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de él; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos». 1 Samuel 15:2-3

La versión King James dice: «Me acuerdo de lo que Amalec le hizo a Israel». Dios tampoco ha olvidado cómo el enemigo los atacó en el momento en que eran débiles, y ha ordenado que se le juzgue. “Pues conocemos al que dijo: Mia es la venganza, yo pagare. Y otra vez: El Señor juzgara a su pueblo” (Hebreos 10:30)

 Saúl era rey de Israel y ordenó destruir a todos los amalecitas, pero perdonó a Agag, el rey de los amalecitas. Saúl y el pueblo también tomaron las riquezas de la nación amalecita, que debía ser «completamente destruida» (1 Samuel 15:3). Se interpuso en el camino de la venganza de Dios contra el enemigo. El profeta Samuel se enfrentó a Saúl por su flagrante desobediencia a Dios. Saúl culpó al pueblo. Estaba más preocupado por la aprobación de los hombres que por la de Dios.  Samuel le dijo: —Hoy el Señor te ha arrancado el reino de Israel y se lo ha dado a otro: a uno que es mejor que tú. (1 Samuel 15:28

Aquel día, Dios despojó a Saúl del reino y le quitó la unción. De la misma manera Dios lo está haciendo en esta temporada actual de exposición y sacudidas, Dios está cambiando. Además, Él me habló, diciendo, que Él está cambiando de marcha en esta hora, ya que un vehículo debe cambiar de marcha para acelerar la velocidad.

Saúl fue genuinamente ungido por Dios en un tiempo, pero su orgullo lo destruyó. Su desobediencia le costó a Saúl la unción, su posición y finalmente su vida. Pero Dios había encontrado un hombre conforme a su corazón que se convertiría en rey en lugar de Saúl. David había estado escondido en el campo de los pastores, buscando a Dios. Al igual que David, muchos de ustedes también han estado escondidos. Dios les está diciendo que se preparen para su revelación. A diferencia de Saúl, porque les importa más la presencia del Señor que una posición o la alabanza del hombre, se levantarán con una nueva autoridad.

También escuché al Espíritu del Señor decir: «Están a punto de experimentar el mayor avance de su vida, y recuperarán todo lo que el enemigo ha tomado». En el libro de 1 Samuel se registra que David y sus hombres regresaron a su campamento, Siclag, para descubrir que había sido quemado por el fuego. David se enteró de que fueron los amalecitas quienes cometieron este acto cobarde contra él y sus hombres, el mismo pueblo al que Dios había ordenado destruir a Saúl. Lamentablemente, algunos de ustedes han estado cosechando las consecuencias de las decisiones de una generación anterior. 

David buscó la guía del Señor. La instrucción del Señor es el arma secreta de todo creyente. Dios dijo: “—Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado” (1 Samuel 30:8). Dios les está declarando lo mismo hoy, «Las maldiciones generacionales y el espíritu de fracaso son rotos de ustedes. Son más que conquistadores. Lo recuperarán todo».

1 Samuel 30:18-20 Así que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos esposas. No faltaba nada: fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que se habían llevado. David regresó con todo. También recuperó los rebaños y las manadas, y sus hombres los arrearon delante de los demás animales. «¡Este botín le pertenece a David!», dijeron.

Esta es una temporada de recuperación. Verán que todo lo que parecía perdido o robado será devuelto, y poseerán el botín del enemigo. El Señor los recompensará, como lo hizo con David, por causa de su obediencia.  

Irónicamente, fue un amalecita el que vino a David para informar de la muerte de Saúl, diciéndole: «De modo que lo maté—dijo el amalecita a David—, porque me di cuenta de que no iba a vivir. Luego tomé su corona y su brazalete y se los he traído a usted, mi señor.» (2 Samuel 1:10). Es de notar que el amalecita que despojó a Saúl de su corona y brazalete de sello era de la nación a la que Saúl había recibido la orden de destruir por completo.

 2 Samuel 1:14-15 —¿Y cómo no tuviste temor de matar al ungido del Señor? —le preguntó David. Entonces le ordenó a uno de sus hombres: —¡Mátalo! Enseguida el hombre le clavó su espada al amalecita y lo mató.

 Cuando la prueba llegó ante David, no perdonó al amalecita como Saúl había perdonado al rey Agag. David pasó la prueba, y ustedes también la pasarán. Están siendo coronados con el favor del Señor, mientras que el juicio se dispensa sobre sus enemigos. La transferencia sobrenatural de Dios ya ha comenzado. ¡Reclámenla hoy!  (Andrew Towe)

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

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Una temporada de transferencia de coronas

Por Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino”, "De la Verguenza a la Victoria" y "Una Madre de Rodillas".