…No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Éxodo 14:13 NTV
Escuché al Señor decir: “2025 será conocido como el año en que moriste a lo viejo. Será recordado como el año en que la Iglesia dejó atrás a Egipto y entró en el vino nuevo”. Pero esas palabras permanecieron y resonaron: EL AÑO EN QUE MORISTE. Lo sentí profundamente. Y tal vez tú también, porque eso es exactamente lo que sucedió. Pasamos por un nivel de guerra que no habíamos conocido antes; fue más allá del quebrantamiento y la presión, más allá de una noche oscura del alma. Caminaste por el valle de sombra de muerte y levantaste allí una tienda. Entraste en una temporada de constante fuego tras fuego, tras fuego.
El enemigo podía verlo: 2025 era un callejón sin salida. Un punto de cruce que, si lograbas atravesar, te volvería imparable. Si no te rendías mientras la batalla arreciaba, irrumpirías en un capítulo totalmente nuevo de libertad y salud que no habías conocido. Cerrarías puertas que te estuvieron robando silenciosa y sutilmente durante años, y entrarías por un umbral de revelación fresca, previsión y visión para los días por venir. Pero solo si lograbas atravesar la temporada de la “tumba” y salir al otro lado. Porque muchos todavía sienten que están allí ahora mismo. Entumecidos. Derrotados. Cubiertos con vestiduras de muerte e incapaces de ver un futuro y una esperanza.
Pero no es la muerte que tú piensas. Es cierto, el enemigo quiso secuestrar este tiempo y hacer parecer que 2025 fue su año de asalto y asesinato orquestado, pero el plan de Dios todo el tiempo fue LOGRAR QUE MURIERAS a todo lo que te había estado DETENIENDO POR AÑOS. El viejo odre. Mentalidades religiosas. Mentiras y falsificaciones. Espíritus familiares envueltos en relaciones incorrectas. Control jezabélico y prisiones mentales. Viejas inseguridades y miedos. Tu pasado. Tu antiguo yo…
Miro hacia atrás al 2025 y siento que no solo morí, sino que Dios me dio ojos para ver las cosas que no estaba viendo antes. Él nos dio lentes para ver el reino espiritual y nuestras vidas espirituales de una manera que, para nuestro propio perjuicio, no habíamos visto durante años. Dios encendió la luz para que pudiéramos ver que ya nos quedaba pequeña la habitación en la que estábamos, y ahora pudiéramos ver la nueva puerta abriéndose.
Por eso la batalla se volvió real; porque el enemigo tenía miedo de que encontraras la LIBERTAD porque si lo hacías, ya no serías controlable, manejable ni vulnerable a sus provocaciones. Pero si aún no has llegado del todo y todavía sientes que la tumba ha sido tu hogar, aquí tienes una palabra de esperanza: LA LIBERTAD VIENE. Estás desenredándote del pasado, lo veas o no. Es por eso por lo que todo ha estado saliendo a la superficie. ¡Dios está tratando con lo que te estuvo matando durante años y lo está destruyendo!
Así que eso es lo que realmente está muriendo. Tu antiguo yo. El viejo odre en ti. Las viejas mentalidades. Las ataduras de alma con personas y lugares. El duelo y el dolor. El trauma y la esclavitud generacional. Y ahora escucho al Señor llamándote como a Lázaro: “¡Ven fuera! ¡Deja atrás tu lecho de enfermedad! ¡Deja atrás tu pasado!”. Y escucho al Señor decir: “¿No sientes Mi Espíritu reposando sobre ti, moviéndose sobre ti en este nuevo día? Porque ahora te estoy llamando a salir de las profundidades de la tumba en que has estado, para que entres en quien Yo te he llamado a ser. Desde este momento en adelante, no recordarás ni estarás atado a las cosas del pasado, sino que te estoy trayendo de vuelta a Mi presencia, a la obra terminada de la Cruz y a la finalidad de Mi Sangre”. Y mientras escribo esto, sigo escuchando cadenas sacudiéndose. Este año pudo haber sido una batalla, pero ha estado rompiendo cadenas que habías tolerado durante años. (Una palabra de Nate Johnston)
ENFOQUE DE ORACIÓN – DIA 15
Lecturas Bíblicas: Éxodo capítulo 14, Gálatas 2:19-21, Juan 11:38-44 – El estruendo que escuchas a tus espaldas no es señal de que vas por mal camino, sino la confirmación de que el enemigo ha perdido su dominio sobre ti y está desesperado por recuperarte. El enemigo pensó que en Pi-ahirot estabas acorralado, Éxodo 14:3 dice que Faraón pensó: «Encerrados están en la tierra», pero Dios lo llamó la puerta de la libertad. Lo que ves como un callejón sin salida en tu vida hoy, Dios lo llama la puerta de tu libertad. Dios te ha llevado a tu propio «Pi-ahirot» no para entregarte al enemigo, sino para que ese lugar sea recordado como el umbral donde tu vieja identidad de esclavo murió y nació tu identidad de heredero.
Oremos: Amado Padre Celestial, reconozco que estoy en mi propio Pi-Ajirot. Aunque las tormentas rujan a mis costados y el pasado intente alcanzarme, decido no temer. Gracias porque este lugar no es una trampa, sino la puerta de mi libertad. En el nombre de Jesús, hoy levanto mi fe como una vara sobre mis circunstancias y ordeno a cada mar de imposibilidad que se abra. No miraré atrás con nostalgia ni al frente con ansiedad; caminaré hacia mi destino, confiando en que abrirás mi mar de imposibilidades.En el nombre de Jesús. Amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano
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