Dios te está sacando de allí

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LAS CARTAS DE MAGIE Posts (6)

Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. 1 Samuel 22:1-2

¡Tienes que leer esta palabra! Entré para grabar una palabra completamente diferente, pero Dios me sorprendió con este mensaje y no pude contenerlo. Una pequeña advertencia antes de que leas esto: si quieres permanecer estancado o quedarte exactamente donde estás en Dios, no leas este mensaje. Si quieres permanecer en modo de supervivencia, seguir dando vueltas alrededor de la misma montaña y continuar haciendo las mismas cosas, sigue así. Si quieres permanecer en una posición de víctima, siendo intimidado y golpeado por el enemigo, o seguir inactivo, sentado al margen de tu llamado y observando siempre cómo otras personas hacen la obra del Reino, ¡NO SIGAS LEYENDO!

Pero entiendo cómo se va infiltrando el sentimiento de derrota. Has atravesado muchas tormentas y librado numerosas batallas. Quizás eres uno de esos profetas, intercesores o evangelistas agotados por tantas luchas. Has sido golpeado por la religiosidad, atacado por el enemigo, y ahora dices: «No sé si puedo volver a hacer esto». Si ese eres tú, siento que hay una unción sobre esta palabra que viene para sacarte de ahí y comisionarte para tu propósito. Dios está a punto de sacarte. No sé por lo que estás pasando en este momento, no sé en qué pozo has estado, en qué problema has quedado atrapado ni qué situación caótica te ha rodeado. No sé qué personas te han mantenido atascado en el lodo y en el valle, pero Dios te está sacando de ahí.

Cuando David estaba en la cueva de Adulam, se encontraba rodeado de personas descontentas. Era como si estuviera predicándole a quienes ya conocían su historia: personas que habían atravesado batallas similares a las suyas, atormentadas, perseguidas y acosadas por Saúl. David llegó a ser el líder de ellos. Su familia también estaba con él en la cueva. Entonces llegó el profeta Gad y le dijo: «David, no te quedes en la fortaleza. ¡Sal de la fortaleza!».

 1 Samuel 22:5 Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret.

Y siento que AHORA MISMO el Señor está liberando una unción que rompe barreras para quienes se encuentran en esa misma situación. Esta unción te sacará del caos. Te hará libre. Romperá las ataduras que han mantenido tus pies inmovilizados, como si estuvieran atrapados en el concreto de esas fortalezas y de todas las cosas que te han rodeado durante tanto tiempo. Así que quiero declarar esto sobre ti ahora mismo: libero esta declaración profética con autoridad y digo, en el nombre de Jesús: ¡SAL DE AHÍ! En el nombre de Jesús, te saco de esa situación.

Hay personas que están tan atrapadas en el temor ante un informe negativo que ya no saben cómo liberar sus pies para avanzar. Y el Señor está diciendo: «Te estoy sacando de ese temor. Te estoy sacando de ese lugar de depresión. Te estoy sacando de esa ansiedad». Ese espíritu de tormento se ha estado envolviendo alrededor de ti, como si te estuviera asfixiando y te hubiera quitado la voz. Sientes que no tienes esperanza ni futuro. No estás viendo las cosas con claridad. Pero Dios te está sacando de ahí ahora mismo, en el nombre de Jesús. Veo a Dios quitando de ti el lodo y la suciedad que se han adherido a tu vida.

Hay personas que están enfrentando problemas financieros, problemas de salud y dificultades en sus matrimonios. Además, están librando una batalla intensa en su mente. Has estado atravesando una guerra mental, despertándote cada día con una ansiedad y un temor paralizantes. Y dices: «No sé qué está pasando, pero sé que estoy siendo atormentado. El enemigo no me deja dormir ni descansar. No sé cuál es mi visión ni hacia dónde voy». Dios tiene una palabra para ti en este momento: ¡ÉL TE ESTÁ SACANDO! Te está sacando de ese caos ahora mismo. Te está sacando del pozo. Hay un pasaje en Isaías 42:22 que habla de un pueblo saqueado y despojado, y pregunta quién clamará por su restauración. Voy a hacerlo ahora mismo:

¡HAY RESTAURACIÓN, EN EL NOMBRE DE JESÚS!

Isaías 42:22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.

La palabra restituid implica devolver, restaurar lo que se ha perdido. Y creo que estamos entrando ahora mismo en un momento de volver, regresar y ser sacados de aquello que nos ha mantenido cautivos, en el nombre de Jesús. Dios te está sacando del lugar en el que has permanecido durante los últimos siete años. Retrocede hasta finales de 2019, antes del COVID, y observa si fue allí donde comenzó una asignación de oposición contra ti; cuando empezaste a notar que se levantaba resistencia y que aparecían retrasos en tu camino. Una oposición espiritual que parecía dirigirse contra el llamado de Dios sobre tu vida, porque el enemigo vio la doble porción que estaba por venir sobre ti.

En el nombre de Jesús, ¡sal ahora mismo de ese caos! Rompo esa asignación demoníaca, esa fortaleza del enemigo que ha estado sobre tu mente y tu vida, manteniéndote en un estado de ansiedad paralizante, temor y supervivencia constante. Lo veo en el espíritu como una pesada manta de plomo, un espíritu de pesadez, una vestidura falsa que ha intentado cubrirte. Pero conocemos lo que dice la Escritura: Dios nos da manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.

Isaías 61:3 A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

Por eso, ahora mismo rompo el espíritu de pesadez, en el nombre de Jesús. Espíritu de pesadez, ¡SAL DE AQUÍ! Ya no tienes autoridad sobre estas vidas. ¡Fuera de esos cuerpos y fuera de esas mentes, ahora mismo, en el nombre de Jesús!  Espíritu Santo, oro para que tu paz sea derramada ahora mismo, en el nombre de Jesús. Amén.

Estoy tratando de profetizarte que hay algo que viene y en lo que estás a punto de entrar. No se trata solamente de una doble porción de recompensa. No se trata únicamente de una doble porción de restauración por todos tus sufrimientos. Tampoco se trata solo de una doble porción del derramamiento del Espíritu de Dios sobre tu hogar después de una temporada de pérdidas. Te estoy diciendo que Dios te está llevando a recibir un manto de doble porción por causa de las naciones. Y si quieres recibirlo y entrar en esta dimensión, creo que el Señor está preguntando: «¿Dónde está la generación que me buscará por el vino nuevo, por una gloria mayor y por la unción de doble porción, para ver aquello mismo que Jesús dijo que veríamos? Él dijo: “Mayores obras que estas hará”».

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

«¿Dónde está mi pueblo que saldrá de una temporada de desierto, pérdida, batalla y supervivencia para decir: “¿Sabes qué? ¡Recibiré una doble porción por todo lo que he sufrido!”?». Hemos escuchado esta expresión durante tantos años que, de alguna manera, se ha convertido en un cliché. Pero es algo real que puedes abrazar por fe. Dios está preguntándole a una generación en este momento: ¿Estás listo para recuperar tu derecho de nacimiento? ¿Estás listo para tomar posesión de tu herencia? Porque está disponible para ti si decides recibirla.

Estoy haciendo retroceder el reloj en tu vida y te estoy ungiendo con autoridad para comenzar a declarar, ordenar y reformar la tierra con mi gloria. ¿Quieres mi poder? ¿Quieres mi gloria? ¿Quieres la unción que sacude y estremece la tierra y la lleva a alinearse con mi voluntad? ¿O estás contento sentado junto al estanque, esperando que algún día, quizás, puedas entrar en ese lugar de autoridad y poder?». (Juan 5:1-16)

Esa es la pregunta para ti hoy. Dios está buscando ahora mismo a un pueblo que no se preocupe por guardar las apariencias, un pueblo dispuesto a entregarse radicalmente a Él. Sigo pensando en la historia de Eliseo, cuando seguía a Elías. Los hijos de los profetas permanecían a cierta distancia y le repetían una y otra vez a Eliseo: «¿Sabes que hoy Jehová quitará a tu señor de sobre ti?». Ellos también sabían que Elías estaba a punto de partir. Y esto es lo sorprendente: ¿por qué no siguieron a Elías? ¿Por qué no tenían suficiente hambre espiritual como para buscar y recibir todo lo que él pudiera impartirles? Simplemente no tenían esa mentalidad ni esa disposición del corazón. Se quedaron a la distancia.  Y Eliseo les dijo que guardaran silencio. ¿Por qué les dijo que callaran? Porque necesitaba mantenerse enfocado. Era como decir: «¡Silencio! ¡Salgan de mi mente! ¡Dejen de distraerme! Tengo algo que hacer. Tengo un destino que alcanzar y necesito aferrarme a él».

2 Reyes 2:3 Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.

Puedes permitir que las circunstancias de la vida te distraigan, o puedes profundizar un poco más ahora mismo y reconocer que hay algo que no quieres perderte. Hay algo de lo que no puedes apartar la mirada, porque necesitas contemplar al Rey de reyes. Necesitas volver a alinearte con su mirada en este momento, porque tu llamado gira alrededor de Él. Él es tu premio. Él es tu todo. Has estado demasiado tiempo distraído por tus problemas, por las dificultades de la vida, por lo que las brujas y otras personas dicen o declaran sobre ti, por todo el ruido que produce el enemigo. Has estado distraído y al margen durante demasiado tiempo. ¡Ahora no puedes permitirte volver a distraerte!

2 Reyes 2:9 Y cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

Habrá muchas personas, incluso muchos creyentes, que no estarán dispuestos a acompañarte en este camino. No entenderán por qué te estás entregando al cien o al ciento cincuenta por ciento a tu llamado, con tanta radicalidad. No comprenderán por qué estás dispuesto a renunciar a tantas cosas y ponerlo todo a los pies del Señor para abrazar precisamente aquello que el enemigo quería que abandonaras. No entenderán por qué lo único en lo que puedes pensar es en Él y en el llamado de Dios que te ha sido confiado, un llamado santo y sagrado.

Hay algo en esta temporada que tiene que ver con decir: «Ya no me importa lo que piensen los demás. Dios, yo te sirvo a ti. Estoy aquí por ti. Mi vida es corta, pero te la entrego. La derramo como una ofrenda a tus pies. No voy a soltar nada de lo que me has dicho, ninguna de las promesas que me diste acerca de aquello en lo que entraría, ni de lo que mi familia haría para ti, Dios. No voy a renunciar al legado que me confiaste, por nada del mundo. Es tan fácil tomar el camino cómodo. Puedo elegir tantas otras rutas y caminos, pero ese no es el propósito para el cual me llamaste. Hay algo mayor en lo que necesito entrar ahora mismo. mPodría conformarme y quedarme sentado junto al enebro, pero sé que hay algo más que debo hacer. Lo siento hasta en mis huesos. ¡Hay más para mí!».

Y si estás sintiendo esto ahora mismo, quiero invitarte a hacer esta oración conmigo: «Dios, cúbreme con tu manto. Úngeme de nuevo. Espíritu Santo, derrama otra vez tu aceite de unción sobre mi cabeza».Ahora mismo, en el nombre de Jesús, oro para que esa unción y esa comisión sean impartidas sobre ti y sobre tu mente, rompiendo toda apatía, todo temor y toda atadura del enemigo.Si estás recibiendo esta oración, creo que encenderá un fuego dentro de ti y te apartará para Dios.Incluso veo una unción nazarea: una consagración para ser apartado para Dios, separado de aquello que te ata y dedicado al Señor para una nueva temporada.En el poderoso nombre de Jesús, doy gracias al Padre porque despertará en ellos un hambre por su presencia y su gloria como nunca antes la habían experimentado.

¡Decláralo con fe! ¡Estoy saliendo de ahí! ¡Ya no permaneceré atrapado en el pozo, en el temor ni en la supervivencia! ¡Dios me está sacando, restaurando y preparando para caminar en su propósito! ¡Recibo su unción, abrazo mi llamado y avanzo hacia lo que él ha preparado para mi vida, en el nombre de Jesús! ( Una palabra de Nate Johnston)

Con amor y oraciones,

Magie de Cano





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Magie de Cano

Por Magie de Cano

Magie de Cano, pastora, conferencista y autora de *Las Cartas de Magie*, el devocional profético de cada día.