Mateo 27:60-61 José tomó el cuerpo y lo envolvió en un largo lienzo de lino limpio. Lo colocó en una tumba nueva, su propia tumba que había sido tallada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para tapar la entrada y se fue.
Cuando el cuerpo de Jesús fue colocado en la tumba, una gran piedra fue rodada para cerrar la entrada. Fue un acto sencillo, pero cargado de un sentido de finalidad. El movimiento de la piedra marcó la conclusión de lo que había ocurrido. Continuar Leyendo »
