¿Tú también estás recogiendo los pedazos?

Ana se arreglaba todos los días frente al espejo con la precisión de una cirujana emocional.
Corrector en las ojeras, base sobre el cansancio, y rímel para elevar lo que la tristeza intentaba pesar.
Nadie notaba que, además del rostro, maquillaba el alma.

Sabía sonreír a tiempo.
Sabía decir “estoy bien” sin pestañear.
Y sabía llorar en silencio, cuando nadie más estaba cerca… como en el baño.
Cuatro paredes. Una toalla de manos. Y una oración ahogada en la garganta. Continuar Leyendo »

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No estás esperando sola

Quizás estás en esa temporada donde parece que nada se mueve, donde las preguntas pesan más que las respuestas y el tiempo parece avanzar para todos… menos para ti.

Pero quiero recordarte algo que he aprendido en mi caminar: la sala de espera de Dios no es un lugar de castigo, es un lugar de preparación.
Si hoy estás esperando por el hombre que Dios tiene para ti, esta oración es para ti. Léela despacio. Ora con ella. Continuar Leyendo »

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Dios está reparando tu corazón con oro

No recuerdo el momento exacto en que dejé de ser yo.
Solo sé que, en algún punto del camino, me convertí en lo que otros decían de mí.

Me llamaban por mi historia. Por mi error. Por mis decisiones.
Me miraban con desprecio, me evitaban con temor, hablaban de mí como si yo no estuviera ahí.
Y aún si me atrevía a levantar la voz, nadie escuchaba el clamor escondido tras mis gritos.

Vivía entre sombras, cargando cadenas que no se veían, pero que me pesaban como si fueran de hierro. Continuar Leyendo »

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Dios está haciendo espacio para lo nuevo

Para muchas de nosotras, hay un rincón en la casa que guarda más que ropa.

Puede ser un armario, un clóset, una caja debajo de la cama.
Ahí guardamos prendas “por si acaso”.

Ese vestido que usaste una vez hace años y te repites:
“Tal vez algún día lo vuelva a necesitar.”
Ese pantalón que ya no te queda, pero dices:
“Cuando baje esos kilos, me lo vuelvo a poner.”
Esa blusa de moda de hace veinte años que, según tú, “va a regresar el estilo.” Continuar Leyendo »

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Dios está floreciendo tu alma porque hay más para ti

Hay una planta en casa que llevas tiempo intentando cuidar.

La pusiste cerca de la ventana. Le diste luz, la regaste, incluso compraste fertilizante especial.

Al principio, parecía mejorar. Sacó unas hojas nuevas, incluso floreció una vez.

Pero con el tiempo, se estancó.
Ya no crece, no cambia, no se ve como debería.
Y tú te frustras.

Te preguntas si es el clima.
Si es la falta de sol.
Si te pasaste con el agua.
Si el fertilizante no era el correcto. Continuar Leyendo »

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